“A pleno sol”, de Alejandro Pedregosa. Una novela negra ambientada en el 15M

Texto de Juan Laborda.

C_APlenoSol.inddSon contadas las ocasiones en las que descubrimos la voz cierta de un autor. En este caso, nos hemos topado con uno de ellos. Lo manido de la expresión no puede obviar una realidad: historias personales y universales, retratos de microcosmos heterogéneos como la vida misma, cosidos con una prosa imbuida de regustos poéticos, no pueden dejarnos indiferentes. Detrás de estas letras, sus maneras y contenidos sólo puede haber un autor en el sentido más profundo del término, alguien que necesita contar algo vital y posee un canal bello para hacerlo.

A pleno sol está ambientada en el 15M, un marco especial que la novela reconstruye en sus formas y esencias. No en vano, una de las obsesiones de Pedregosa como creador es transmitir la gran diversidad que puede existir en un ámbito tan particular y reducido. Sus títulos anteriores plasmaron una preocupación similar, lo que configura una corriente en su obra de ficción hasta el momento. En 2010 publicaba Un extraño lugar para morir, cuya acción transcurría en los sanfermines y un año más tarde veía la luz Un mal paso, centrada en el camino de Santiago. Se trata de ambientes poco clásicos para una novela criminal que, sin embargo, se ajustan a la perfección a lo que podrían ser unos cánones renovados del género.

A pleno sol es, básicamente, la búsqueda de una indignada desaparecida, Daniela, por parte de sus compañeros de protesta y de un ex policía enigmático al que todos llaman Chucho y que, al parecer, es clavado al Esopo de Velázquez. A la vez, el texto es una lúcida reflexión sobre los modos y las motivaciones de toda una generación, precisamente la que se manifestó pacíficamente en Mayo de 2011 para tratar de construir un mundo distinto. Además de todo ello, la obra no deja de mostrarnos las evoluciones personales de los diversos personajes que, por un motivo u otro, pueblan este extraño campamento de protesta.

El autor juega con precisión con las voces narrativas. Sitúa el foco donde conviene. Se mueve de uno a otro de los protagonistas según lo necesite la trama. En ocasiones, da voz a la desaparecida, alternando flashbacks previos al suceso y textos de su diario que, como un narrador más, nos van contando en primera persona sus emociones más íntimas, sus miedos y desvelos. Esta heterogeneidad de planteamientos narrativos no desordena el discurso, al contrario, lo enriquece con matices muy significativos. Así Vigo, profesor de teatro argentino, sufre un dicotomía en su personalidad (el seductor y el cauto se disputan el tiempo de su existencia), Chucho deja pasar las horas muertas frente a obras clave del Museo del Prado, donde trabaja su hija, Lavane (así, todo junto) es un prodigio leyendo a la gente por dentro y Jon es un fanático de las nuevas tecnologías, entre muchos otros. De este modo, se van definiendo las personalidades hasta dibujar un mapa humano tan variopinto como real y verosímil.

La estructura de la novela, al igual que las voces, está trabajada con acierto, puesto que los diversos y constantes saltos hacia atrás en el tiempo permiten mantener la tensión narrativa hasta el final. Ésta es una cuestión clave en cualquier género, pero más, si cabe, en el criminal.

A pesar de lo dicho, el negro no es el color dominante en la novela. En la hibridación de géneros reside la riqueza de la literatura actual y aquí se combinan varios: la obra coral, de personajes, la criminal, la crítica social, e incluso hay espacio para el drama…No se la pierdan.

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