Conan y la editorial de cómics de Planeta cumplen 35 años

Pasado y presente a veces se dan la mano. Y cuando ocurre miran hacia el futuro. No hay otra forma de definir lo que ha sucedido en estas páginas, donde se dan la mano los dibujos de Barry Windsor-Smith con los de Sergio Dávila, el trazo del dibujante de la primera serie Marvel del Cimmerio con los lápices del dibujante actual del bárbaro en Dark Horse. Pocas veces ha ocurrido una comunión que sirva de respeto, homenaje y tributo a lo que ha venido antes, a lo que está ocurriendo ahora y a lo que está por venir, tanto del personaje en sí como de la evolución del cómic en nuestro mercado.

Este volumen celebra los 35 años de Conan en Planeta y, al mismo tiempo, los 35 años de Planeta dedicándose al mundo del cómic. En 1982 empezó la publicación de La espada salvaje de Conan, dando lugar al año siguiente a la serie Conan: El Bárbaro, ya con el material de Marvel. Y desde entonces Planeta no solo no ha dejado de publicar historias de Conan: Planeta no ha dejado de publicar cómics.

En 35 años son muchas las personas que pasan por la labor y gestión editorial (o si no que se lo digan al Dr. Átomos y al Profesor Loki) y son también muchos los eventos y momentos que se viven. Desde 1982 hasta 2017, año de la presente edición, Planeta se ha formado con el mercado y el mercado se ha formado con la editorial. Porque, citando las palabras que Alejandro Martínez Viturtia, editor de esta casa durante una buena temporada, me dijo en una de nuestras conversaciones iniciales hace diez años: aquel que diga conocer el mercado, miente.

El mercado del cómic se transforma cada día, muta con cada lanzamiento y novedad publicada, tanto de la editorial en la que estás como de las demás. Puedes intentar avanzarte, puedes intentar prever, pero saberlo a ciencia cierta es imposible. Porque aquello en lo que estás pensando hoy y que saldrá a la venta mañana afectará al mercado, a las decisiones del resto de tus compañeros editores y, al mismo tiempo, acabarán afectando a tus conclusiones casi sin darte cuenta. Es por eso que hay que celebrar por todo lo alto un aniversario como este porque pocas cosas hay tan constantes en nuestro mercado como Conan. Un personaje publicado ininterrumpidamente durante 35 años en todos los formatos posibles: desde grapa hasta recopilatorios, desde los famosos retapados de Cómics Forum hasta volúmenes en cartoné de sus últimas aventuras, pasando por integrales como Conan y Belit. Si algo le faltaba a Conan era una edición en un formato que precisamente Planeta empezó y, por una cosa u otra, nunca ha vuelto a desarrollar.

Cuando en 2008 se editó La muerte de Superman en lo que, cariñosamente, llamamos un tochal, el mercado dio un vuelco. Incluso algunos colegas de profesión mencionaron que jamás editarían en un formato tan poco práctico. El tiempo, una vez más, demuestra que quien diga conocer el mercado, miente. Ni siquiera nosotros mismos estábamos convencidos del posible éxito o fracaso de La muerte de Superman, pero de una cosa sí estábamos seguros: había que probarlo. Igual que probamos a lanzar manga en grapa, o ediciones limitadas, o manga en cartoné, o Marvel en formato reducido y blanco y negro a imagen y semejanza de la editorial Vértice, o coleccionables a precios de infarto en sus primeras entregas. ¿Quién no recuerda el coleccionable gris de X-Men o los tomos rojos y azules de Spiderman? Incluso en esa vertiente, Conan ha estado presente también con un coleccionable de La espada salvaje, dándole a esa colección el honor que se merece con una edición a la altura. Si uno se fija, verá diferencias también. Porque en estos 35 años el mercado ha seguido inquieto. De los coleccionables en rústica hemos pasado a los coleccionables en cartoné, casi sin darnos cuenta. Y ahora todo coleccionable de kiosco que se precie sale directamente en tapa dura.

En el momento en que el pasado y el presente se dan la mano también ha habido lugar para errores que, una vez en el futuro, se ven con otros ojos. Si bien nuestros queridos tochales fueron un acierto, no lo fueron tanto el intento de plasmar el formato reducido de los clásicos Marvel para los clásicos DC. Faltaba el referente Vértice que sí tenían los lectores de la Maravillosa Competencia, esa nostalgia que les llevó a comprar en masa las Biblioteca Marvel, cosa que no ocurrió cuando la Distinguida Competencia apareció en vuestras librerías con una línea de Clásicos DC en formato pequeño. Fue un intento de mantener el éxito anterior, pero mal aplicado. Después llegaron los clásicos en su tamaño idóneo para DC, como la Liga de la Justicia de George Pérez, pero ya fue demasiado tarde y muchos otros clásicos quedaron en el olvido.

En manga, en cómic europeo, en tiras de prensa… en todas las líneas editoriales ha habido aciertos y errores, ha habido formatos creados en el momento que han marcado tendencia y otros que han caído en el olvido, así como otros que tenían su momento muy definido, como los Absolute o las ediciones exclusivas de Sandman, Predicador o 100 Balas, recordadas años después por multitud de lectores que, en su aprecio y gratitud, uno encuentra más de una alegría. Tan alegría como fue comprobar que había otro tipo de lector manga cuando se empezó la Biblioteca Pachinko con Monster de Naoki Urasawa en un formato que hoy día horrorizaría e incendiaría las redes sociales pero que en su momento fue una puerta de entrada perfecta para lectores neófitos en ese tipo de manga, entre los que se incluye un servidor, ansioso como estaba cada mes por su dosis del thriller del Dr. Tenma y Johan.

Si no hubiera sido por aquel riesgo, quizá no habría llegado la edición kanzenban de Monster (y de tantas otras colecciones a día de hoy) o lo habría hecho de otra manera. Porque los riesgos son lo que nos han movido hacia adelante cada vez. Desde Pachinko a Trazado, desde Babel a Zigzag, el riesgo ha estado presente y lo sigue estando, con cada idea nueva llevada a cabo y con todas las que se quedan por completar cada día. Es eso lo que llevó a la línea World a crecer con grapas de Spawn, Battle Chasers o Danger Girl hasta evolucionar en recopilatorios de Los muertos vivientes. Y son esas ideas y riesgos lo que nos llevó a apostar por la grapa años después de haberla tratado y con un universo alejado de lo superheroico. Con Star Wars funcionó de maravilla, y ese riesgo se convirtió en otro al apostar por recuperar la grapa en series independientes, como la primera vez que se editó The League of Extraordinary Gentlemen en ese formato, cuidadosamente seleccionadas como Paper Girls o We Stand on Guard, amparadas por el éxito de Saga, cuando hacía años que no se veía algo así.

Son esos momentos en los que los 35 años de historia editorial de Planeta nos asoman a la historia de un mercado y a cómo este ha ido evolucionando con sus lectores y sus editores. Pero entre tanto cambio, tantas colecciones y tantos nuevos personajes, Conan siempre ha estado ahí y va a seguir estando ahí. Este año y este volumen marcan la celebración perfecta. Es imposible no agradecer a Conan Properties y a Dark Horse su implicación constante con nosotros y su licencia, así como a Sergio Dávila y Santi Casas por su impresionante portada. Y al terminar este repaso sincero, desde la perspectiva de uno de los muchos que han pasado y pasarán por esta editorial, no queda más que tirar de cliché, pero de un cliché lo más honesto posible, y agradecerte a ti, lector, que nos hayas seguido estos 35 años, que te hayas sumado en alguno de los muchos momentos mencionados, en alguno de los muchísimos que se han quedado por mencionar o en algunos de los muchos que quedan por vivir.

David Hernando
Director editorial de Cómics de Planeta y lector de Forum de toda la vida.

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