Wendolin Kramer y otras cuatro novelas indispensables para convertirse en superhéroe

Laura Fernández (Terrassa, 1981), autora de la maravillosa Wendolin Kramer. Una historia de superhéroes, supervillanos y un chucho deprimido, fue lectora compulsiva antes que escritora. Sepultada por libros de género, rodeada de ediciones de John Fante y viciada a toda clase de cómics, esta periodista lleva desde su primera novela Bienvenidos a Welcome soñando con aspirantes a superhéroes: una chica-detective que lleva bajo la ropa trajes de supergirl cosidos por su madre, un hombre de pelo en pecho que duerme con un roñoso pijama de Spiderman y una muñeca hinchable y un perro deprimidoque siempre pierde en los concursos de belleza. La Barcelona laurafernandiana de Wendolin Kramer es estrambótica y fascinante, llena de personajes que intentan mirarse al espejo, sin demasiada fortuna.

Junto a ella hemos elaborado el Top 5 literario que todo héroe que se precie debería leer. Ponerse el calzoncillo encima del pantalón no es suficiente si se quiere salvar el mundo. Para ser un buen superhéroe hay que estudiar.

Cinco novelas que un superhéroe debería leer y por qué.
Porque siempre hay un por qué o debería haberlo.
Y porque sí, los superhéroes deberían leer.

1) Muy pronto seré invencible, de Austin Grossman.
Porque no hay mejor manera de entender a un súper villano. El Doctor Imposible no era un mal tipo, sólo que se topó con otros tipos que no supieron entender lo maravillosogenial que era. También incluye un fabuloso (y exhaustivo recuento de los seres con superpoderes que hay en la Tierra: mil seiscientos ochenta y seis. Tres de ellos perros, cuatro son gatos, uno es un pájaro y setenta y siete son alienígenas)

2) La Fortaleza de la Soledad, de Jonathan Lethem.
Para descubrir cómo afecta que un anillo te pueda convertir en un niño invisible cuando vives en Brooklyn y los chicos de tu calle te la tienen jurada. Y cuando tienes un padre que es famoso pero tiene una pistola en casa y no te hace demasiado caso. Chicos y chicas con superpoderes, leer a Lethem te devuelve a la Tierra.

3) Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay, de Michael Chabon.
Porque no hay mejor manera de conocer a El Escapista. Un superhéroe que es en realidad un cruce entre el rubio y musculoso Capitán América y Houdini, un tipo que desaparecía de cajas cerradas. También es la mejor de descubrir cómo (mal)viven los guionistas de cómics de superhéroes. Explotados por auténticos supervillanos.

4) Aventuras y desventuras del Chico Centella, de Bill Bryson.
Porque un niño ataviado con una sudadera a la que ha tatuado un rayo en el pecho puede convertirse en la peor pesadilla de sus vecinos. De sus malos vecinos, se entiende. El más modesto de los superhéroes en la América de los cincuenta, poblada por cientos de ellos, sólo que atrapados todos en un puñado de cómics.

5) Y, por supuesto, Wendolin Kramer.
Porque hasta ahora ninguno de ellos había pisado Barcelona. Y ninguno había tenido un perro parlanchín. Ni se había enfrentado a un supervillano aficionado a los batidos de fresa. Ni le había escrito cartas a Kirk Cameron. Ni había sido fan de Kurt Vonnegut.

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