Entrevista a Santiago Posteguillo: «Tiranos y psicópatas sienten una gran atracción por conseguir poder»

Santiago Posteguillo ©Ricardo MartínEl mediodía del 18 de septiembre del año 96 d.C, un grupo de hombres trató de acceder a la cámara del emperador romano Domiciano. Pretenden acabar con la vida del tirano. ¿Se puede ser lo suficientemente valiente —o loco— para levantar la mano contra el hombre más poderoso de la tierra? ¿Quiénes han ordenado la muerte del emperador? Conjuras, intrigas, batallas, traiciones… todos estos elementos se dan cita en la última novela de Santiago Posteguillo: Los asesinos del emperador. Un fascinante viaje al corazón de un momento crucial de la Historia, a través de la vida del primer César no nacido en Roma y, además, de origen hispánico, Trajano.

Todo periodo histórico está plagado de personajes sin escrúpulos, asesinatos palaciegos, conspiraciones elaboradísimas…  ¿Qué te seduce tanto la época del imperio romano en concreto para ser el eje de tus novelas?

Hablamos una lengua que no es otra cosa que una derivación del latín, nuestro derecho viene del derecho romano, hacemos la siesta porque los romanos se acostaban un rato a descansar en la hora sexta —al mediodía solar—, etc.  Hay tanto de Roma en nosotros mismos, de lo bueno y lo malo que pienso que por eso me atrae tanto a mí y a tantos lectores.

Los asesinos del emperador comienza con los primeros movimientos de un puñado de conjurados que se alían para acabar con la vida del emperador Tito Flavio Domiciano, un tirano comparable en crueldad y locura con Nerón. ¿Será que el poder siempre ha tentado a los tiranos? ¿O es que el poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente?

El poder no corrompe siempre, no a todos, pero sí a muchos y sí que parece que tiranos y psicópatas sienten una gran atracción por conseguir poder. Cuando uno de esos psicópatas se hace con el control sobre millones de seres humanos la catástrofe está servida. El principado de Domiciano fue uno de esos terribles momentos.

¿A quién se le puede encargar una misión tan ‘suicida’ como la de tratar de acabar con la vida de un emperador?

Sólo a alguien que esté dispuesto a acometerla movido por las únicas fuerzas irracionales que hacen que alguien acepte inmolarse: el amor o el odio; pero además han de ser individuos capaces de enfrentarse de tú  a tú a la temida guardia pretoriana. En el año 96 d.C. los conspiradores encontraron a un gladiador, el mejor profesional de la muerte, que odiaba y amaba con tal pasión que aceptó aquella misión suicida.

Domicia Longina, la esposa de Domiciano, es uno de los personajes clave en la novela, una mujer ‘maltratada’ a pesar de ser emperatriz…

Sin duda. Domicia es una de las grandes maltratadas de la historia y también una de las grandes olvidadas y, sin embargo, fue una mujer que sobrevivió a ocho Césares, que dio a luz a quien debía ser César, que se casó con un César, que fue amante de otro César, que arrastraba desde niña la tragedia en su vida por orden un César. Si hay alguien en el mundo que sabía de emperadores y de sus miserias esa era Domicia Longina.

Tenemos al malvado de los malvados por un lado —Domiciano—, y por el otro, al ‘héroe’ de la historia, Trajano, el primer emperador no nacido en Roma, y de origen hispánico. ¿No resulta curioso que, si tenemos en cuenta su procedencia, no se haya difundido más su figura en España?

Sí, es absolutamente sorprendente que  la Hispania del siglo XXI desconozca lo importante que llegó a ser Trajano y cómo consiguió cambiar el mundo. Si Trajano hubiera nacido en Londinium —Londres— los anglosajones habrían hecho ya varias novelas, series de televisión y películas, pero como nació aquí se olvidan de él. Los asesinos del emperador nace con la ilusión de dar a conocer más al gran público la figura de este emperador mítico.

La novela nos retrata 35 años de la juventud de Trajano, pero también  se abordan momentos claves como la conquista de Jerusalén por las legiones de Tito, la erupción del Vesubio que sepulta bajo sus cenizas las ciudadesde Pompeya y Herculano, la terrible batalla de Tapae…

La novela es un torrente de historias que se cruzan a un ritmo trepidante. El lector apenas tiene tiempo de respirar: cuando no se está en una batalla campal, hay un gran asedio o una intriga en el palacio imperial o una lucha en la arena del Coliseo. La acción no se detiene nunca. Cien personajes, nueve emperadores, una avalancha de historia irrefrenable.

Y para ayudar al lector en este exhaustivo viaje al corazón de este momento de la Historia de Roma, la novela incluye mapas, ilustraciones y hasta un listado de términos latinos y dacios. ¿Son estos elementos  un refuerzo extra  para ayudar a la lectura de la novela?

¡Desde luego! Además la edición de Planeta es generosísima para con el lector: mapas y planos a color, árboles genealógicos, glosarios, dibujos, toda una pléyade de recursos adicionales que harán que los lectores se apasionen aún más con este viaje en el tiempo.

En general ¿crees que el mundo del cine y la televisión ha retratado bien la época romana o, por el contrario, nos han acabado por crear una visión sesgada de todo aquel periodo?

Hay buenas recreaciones y otras menos afortunadas. La serie Roma estaba bien, daba una visión más completa y realista de la roma antigua. Las superproducciones americanas de los cincuenta y los sesenta introducían algunas distorsiones, pero tenían momentos muy fieles a la época. La carrera de cuadrigas de Ben-Hur es una recreación visual de aquel espectáculo muy próxima a como debió ser, pero estoy seguro de que el público anhela que se hagan más producciones de este tipo.

 

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