Entrevista a Vincent Pichon-Varin, autor de Se busca abuelo para compartir piso: “La edad nunca debería ser un obstáculo para vivir la vida intensamente”

Vincent Pichon-Varin trabajó en prensa durante 15 años, hasta que decidió dar el salto a la edición, y casi al mismo tiempo, a la escritura de ficción. Se busca abuelo para compartir piso, su primera novela, lleva dos años publicada en Francia, y ahora desembarca en nuestro país tras el éxito cosechado al otro lado de los Pirineos. Se trata de una historia alegre, fresca y tierna, que nos muestra el mundo de seis entrañables personajes que, a pesar de su edad, aún tienen sobradas ganas de enamorarse, cumplir sueños, y hasta de vivir aventuras. Puede que ya no sean tan jóvenes pero, desde luego, no se van a dejar amedrentar por ello.

¿Delimitamos mucho lo que podemos y no podemos hacer en función de la edad?

Posiblemente. Por ejemplo, el hecho de compartir piso al llegar a cierta edad parece algo extraño. Pero lo cierto es que hay muchas personas mayores que acaban viviendo en residencias para la tercera edad, y eso, en realidad, sería algo parecido a compartir piso, en el sentido de que pasas a vivir con un grupo de amigos.

¿Qué nos vamos a encontrar en la novela?

Sencillamente un grupo de amigos, con personalidades muy distintas entre si. Son personajes sencillos, originales y divertidos, muy atractivos para el lector. He querido contar la vida de personas mayores que viven sin tener en cuenta su propia edad. Comparten los sueños, las ilusiones o una partida de petanca… Y no tienen miedo de vivir aventuras.

Realmente es un grupo muy ecléctico… Explícanos algo más sobre ellos.

Tenemos a Paul, que es detective de hotel retirado y que sigue siendo un seductor empedernido; a Jean, que posee uno de los últimos cabarets de París; Kathy que es actriz, y actúa como una auténtica diva; Blanche, que sueña con escribir una novela; Honorine, la más seria y organizada, y una gran cocinera; y Mónica, que toda su vida la ha dedicado a su familia, y preferiría que su hijo fuera gay para no tener que compartirlo con otra mujer. 

Y todos ellos se enfrentan a multitud de nuevos retos, incluso deberán coger un avión dirección Suiza para resolver un pequeño misterio… ¿Nunca es tarde para tratar de vivir la vida con intensidad?

Por supuesto. En el libro, precisamente, la fuerza para seguir adelante se consigue a través del grupo. Ellos están juntos, son amigos, y se apoyan mutuamente. Si hubieran permanecido solos no hubieran encontrado la energía para emprender estas aventuras.

En la vida real, nos preocupamos demasiado de añadir velas a la tarta de cumpleaños…

Hay jóvenes con espíritu de mayores, y mayores con espíritu de jóvenes. La edad nunca debería ser un obstáculo para vivir la vida intensamente.

Pero no siempre es fácil pensar así…

La clave está en que la gente mayor mantenga el vínculo con los jóvenes.

¿Y cómo se consigue?

Internet es un buen método. Hay personas mayores que navegan por la Red con la soltura de un adolescente, e incluso utilizan el móvil sin problemas. Se han negado ha perder el tren de la modernidad.

Buena actitud, sin duda…

Los recuerdos están bien, pero hay que tratar de perseguir la vida y el momento presente. Mi madre, por ejemplo, tiene un iPhone y un iPod. Quiere ser una abuela enrollada, ¡y lo consigue! (ríe).

¿Te has inspirados en personas reales para diseñar los protagonistas de tu libro?

Están hechos de pequeñas partes de muchas personas diferentes que he conocido en mi vida, incluso de mi mismo. En realidad, nada en una novela es completamente inventado. Los que dicen que todo es obra de su imaginación, tienen que estar de broma. Copio de la realidad. El truco está en hacerlo bien para que no se note. (ríe)

 

 

 

 

This entry was posted in Ficción and tagged , , . Bookmark the permalink.

Comments are closed.