Cuatro trucos para aprender a amar el vino (incluso el que no te gusta)

Los 100 mejores vinos por menos de 10 eurosLa experta en enoturismo Alicia Estrada, autora de «Los 100 mejores vinos por menos de 10 euros«, te ofrece cuatro trucos para aprender a amar el vino. Incluso a aquellos caldos que (aun) no te gustan.

1) Si bebes habitualmente solo vinos blancos, suaves, afrutados pero te gustaría comenzar a amar los vinos tintos…

Prueba a hacer la transición con un vino tinto de maceración carbónica, especialmente con un rioja de los que tradicionalmente se han llamado en Rioja Alavesa “Cosecheros” como Albiker o Artuke. Los encontrarás en el mercado a partir de Navidades y deben ser consumidos en el año de elaboración. Fíjate que cuando los vayas a comprar sean del año, así te garantizarás fruta fresca y muy aromática, casi crujiente, tanto en nariz como en boca. Deben tomarse frescos y van muy bien con comida ligera y dieta mediterránea.

2) Si eres un tintófilo recalcitrante y sólo bebes tintos potentes y con cuerpo de Toro, Ribera o Priorat y quieres aprender a  disfrutar también de los vinos blancos…

Evita los blancos afrutados que seguramente no te aportarán la fuerza que buscas y no te resultarán además tan secos como posiblemente deseas. Nuestra recomendación es que busques blancos bien estructurados como pueden ser las garnachas blancas, habituales en Montsant o Terra Alta de Tarragona como Bàrbara Forés. Prueba también vinos blancos pasados por madera. Aquí hallarás muchas posibilidades, desde grandes blancos riojanos, como  Gravonia o el más económico Izadi blanco; xarel.los con madera en el Penedès como El Fanio, o descubrimientos madrileños como Navaherreros blanco de Bernabeleva.

3) Si no te gustan los vinos dulces y los encuentras empalagosos y pesados…

Seguramente no habrás probado buenos vinos dulces. Tienes que darte nuevas oportunidades. Hay que huir de los moscateles muy baratos y buscar vinos con un buen equilibrio entre azúcar y acidez. Dales una oportunidad a los vinos licorosos elaborados a partir de garnachas en Aragón (Coto de Hayas) y Montsant (Etim), también a  las garnachas rojas del Empordà (Coop. Espolla) o vinos de licor a partir de monastrell en Levante (Alceño). Se están haciendo también txakolis de vendimias tardías que resultan gloria bendita. Prepárate un buen vino dulce y sácalo a la mesa en compañía de un queso azul. Te enamorarás definitivamente de estos vinos.

4) Si  te gustan los rosados al llegar el verano pero buscas alternativas a los rosados fresquitos y clásicos…

El rosado es excelente para el verano pues puede tomarse fresco. Si el problema es la temperatura podemos llevar a la mesa algún tinto joven, sin madera que aceptará muy bien un toque de frescura. Habrá que buscar un tinto suave pero bien estructurado, quizás una garnacha fresca de Madrid o de la Sierra de Gredos como 7 Navas Selección. Otra opción para disfrutar e innovar en verano es buscar rosados potentes que se llevan bien a la mesa. A mí me encantan los de syrah que normalmente tienen mucha fuerza y parecen tintos ligeros casi, como Roigenc de Montsant por ejemplo. Por último, hay que probar algún rosado fermentado en barrica como Pradorey o rosados pasado por madera como Pricum rosado barrica. 

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