De qué habla Haruki Murakami cuando habla de escribir

Haruki Murakami, un eterno candidato al Premio Nobel

Con más matices occidentales que nipones, el nombre de Haruki Murakami (Kioto, 1949) se ha convertido en el candidato eterno al Nobel de Literatura. Los autores contemporáneos americanos formaron parte de su escuela: tradujo a maestros como Tobias Wolf, Francis Scott Fitzegarld, John Irving o Raymond Carver. La música también ha sido un referente vital presente a lo largo de su obra. Su primer negocio, de hecho, fue un club de jazz llamado “Peter Cat”.

Tokio Blues lo convirtió en una estrella literaria en Japón. A ése le siguieron Al sur de la frontera, al oeste del sol y Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, que escribió tras una larga temporada en Estados Unidos. A su vuelta al país nipón, publicó Sputnik mi amor, Kafka en la orilla, After Dark, Sauce ciego, mujer dormida y la trilogía 1Q84, que rompió los récords de venta en su país, entre otros.

Siguiendo un estilo kafkiano que mezcla lo real y lo fantástico, el autor trata temas como la soledad, la búsqueda de un lugar en el mundo, el amor y la pérdida logrando inspirar al lector y transportarlo a mundos interiores o “realidades colindantes”, como él mismo las llama. Su narrativa ha sido premiada con el Noma, el Tanizaki, el Yomuri, el Franz Kafka o el Jerusalem Prize. En España también ha sido ampliamente reconocido, ya que ha sido merecedor del Premio Arcebispo Juan de San Clemente, la Orden de las Artes y las Letras y el Premi Internacional Catalunya 2011.

Aunque Murakami encarna el prototipo de escritor solitario y reservado, en De qué hablo cuando hablo de escribir (Tusquets) abre las puertas de su “taller” e invita a todo aquel que se alguna vez se ha enfrentado al reto de escribir y se ha visto ante el dilema de dar con el tema adecuado, preparar una trama y seguir unos hábitos (y, por supuesto, al que no también). Además, en este personalísimo texto reflexiona sobre la literatura, la imaginación, los premios literarios y la figura del escritor, una delicia que contribuye a que sea uno de los escritores más leídos de nuestro tiempo.

"De qué hablo cuando hablo de escribir", de Haruki Murakami.

“De qué hablo cuando hablo de escribir”, de Haruki Murakami.

Subiendo el monte Fuji* por Ana Estevan, editora de ficción extranjera en Tusquets.

*Este texto fue publicado originalmente en la Revista L y más.

 

Gracias a un juego de lentes y espejos, Haruki Murakami ha tratado de observarse a sí mismo desde la distancia para, después, como hizo en el portentoso arranque de After Dark, permitir que el lector se acerque progresivamente a su mundo y logre observarlo por una mirilla.

Con las mismas armas y técnicas que utiliza en sus novelas, el autor japonés cuenta lo que para él es la escritura. Si narrar consiste en explicar las cosas con un «es como si», en este volumen retrata al novelista como un luchador en un ring donde la dureza obliga a muchos a desistir; como un corredor de fondo que avanza a un ritmo lento; como un ciclista que emplea marchas cortas. Un oficio en el que prima la laboriosidad frente a la inteligencia.

Porque entre lo que el escritor tiene en mente y lo que emerge en el relato se produce un «desajuste», una transformación que requiere tiempo, maceración. Y frente a la lógica, la paráfrasis y la complejidad. Frente a quien se limita a contemplar el monte Fuji, aquel que llega a la cumbre para averiguar por sí mismo qué es el monte Fuji.

Pero el trabajo laborioso no lo es todo. Además, ¿trabajar con qué materias? ¿Sobre qué escribir? Aquí revela Murakami numerosas pistas que interesarán a todos los que en algún momento de su vida se han planteado escribir. Dos consejos, como botón de muestra: leer y observar lo que ocurre a nuestro alrededor.

Así, desde su experiencia personal, va narrando lo que para él es la imaginación y el talento, quiénes son sus compañeros de viaje, y expone su actitud no sólo frente a los demás escritores, sino frente al reconocimiento o los premios, a sus propios comienzos o al mundo editorial.

No es de extrañar que, para describir la originalidad, narre el momento en que escuchó por vez primera vez a los Beatles. En estas páginas Murakami declara que escuchar música siempre le ha procurado el mismo placer que leer. Escuchar, leer, observar… hasta que llega el momento de lanzarse al agua y comprobar si uno flota o se hunde. O el momento de subir al monte Fuji. Pues bien, Murakami ha ascendido y ha bajado para contarnos cómo es. El relato de su travesía es De qué hablo cuando hablo de escribir.

 

 

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