Lorenzo Silva: «Bevilacqua y Chamorro tienen una cofradía lectora fiel y apasionada, pero también exigente, y eso me empuja a innovar»

Lorenzo Silva: «Bevilacqua y Chamorro tienen una cofradía lectora fiel y apasionada, pero también exigente, y eso me empuja a innovar»_Carlos Ruiz

«Ha sido un camino recorrido paso a paso, sintiendo que cada vez se nos unía más gente, con la gratificación y la responsabilidad que eso representa»

«El gran aliciente de la novela negra es su capacidad para hacer literatura perdurable a partir de la realidad inmediata, así como para indagar en la dimensión humana del mal»

«El fomento de la lectura en jóvenes y niños no es otra cosa, a fin de cuentas, que proporcionarles una buena educación»

En junio hará 20 años que Lorenzo Silva ganó ese Premio Ojo Crítico por El lejano país de los estanques, primer caso de los agentes Bevilacqua y Chamorro. Un premio que reconocía a jóvenes talentos de la narrativa. Dos décadas después, los dos guardias civiles ya llevan 11 aventuras de una serie que arrastra a miles de seguidores, se ha traducido a diez idiomas y es considerada un clásico de la novela policíaca.

Con motivo de esta efeméride, y coincidiendo con la publicación de su último libro, Lejos del corazón, en PlanetadeLibros hemos tenido la oportunidad de entrevistar a Lorenzo Silva. Hemos hablado con él de la evolución de su carrera y sus personajes en estas dos décadas, de la atracción del público por la novela negra, de sus referentes y, más importante, de sus lectores. ¡Esperamos que disfrutéis de sus respuestas tanto como nosotros!

¿Cómo resumirías estos 20 años y tu consagración como escritor? ¿Qué momentos consideras que han sido claves para llegar hasta aquí?

Me resisto a dar por hecha esa consagración: me limito a constatar que ellos y yo nos hemos hecho un hueco en las librerías y en las estanterías de muchos lectores, que es mucho más de lo que podíamos esperar hace 20 años (o hace 23, que fue cuando escribí esa primera novela y por tanto cuando nacieron).

Mi resumen es el de un camino recorrido paso a paso, sintiendo que cada vez se nos unía más gente (con la gratificación y la responsabilidad que eso representa) y que tenía entre las manos un par de personajes a los que merecía la pena cuidar y desarrollar sin precipitarme. Dos personajes singulares por el carácter que los impregna desde el principio (en parte debido a su condición de guardias civiles) pero también por la mirada privilegiada que tienen, como investigadores de homicidios, sobre la naturaleza humana y la sociedad en la que viven.

Claves han sido los diversos premios que han ido acumulando, desde ese Ojo Crítico de 1998 hasta el Planeta de 2012, pasando por el Nadal de 2000. Cada uno de ellos supuso un incremento de lectores. Y claves desde el punto de vista de la creación han sido los momentos en que he podido compartir con guardias civiles de carne y hueso sus experiencias, desde las noches en una patrullera en el Estrecho hasta la semana en una base en Afganistán, pasando por unas cuantas investigaciones de homicidios. Por la manera en que me ha facilitado ese intercambio con ellos, debo destacar también mi nombramiento como guardia civil honorario en 2010.

“No me cabe duda de que la novela negra es una inmejorable puerta
de entrada a la literatura en toda su extensión

En el prólogo de la edición especial 20 años de ‘El lejano país de los estanques’, Paul Preston describe la serie de Bevilacqua y Chamorro como indispensable para entender la sociedad española actual y postfranquista. Lo cierto es que siempre hablas de la realidad como un foco de inspiración para idear las historias de la pareja de protagonistas. ¿Cómo ha cambiado esta realidad desde esa primera entrega de la serie hasta hoy?

Dramáticamente. En muchos aspectos, Bevilacqua y Chamorro investigan hoy en un país muy diferente del que los vio nacer como pareja literaria. Incluso utilizan técnicas policiales radicalmente distintas, mucho más basadas en la tecnología, por ejemplo, que en sus primeras aventuras. Digamos que en estas dos décadas España ha pasado primero por un crecimiento económico explosivo, luego por una crisis demoledora y entre tanto ha tenido que encajar, como el resto de los países desarrollados, la globalización y la generalización del espacio virtual digital como lugar de intercambio y relación entre las personas, y por tanto también como entorno delictivo.

En este tiempo, se ha resentido la credibilidad de muchas instituciones, pero paradójicamente la institución a la que pertenecen ellos, la Guardia Civil, ha mejorado mucho su percepción entre la ciudadanía, llegando a sacudirse el peso de rancios estereotipos negativos que al principio, qué duda cabe, condicionaron la recepción de una serie de novelas que proponía a dos guardias civiles como héroes literarios. Se da el caso, incluso, de que la unidad a la que pertenecen, la Unidad Central Operativa (UCO), casi desconocida en 1998, es hoy popular y hasta tiene clubs de fans.

¿Y cómo ha cambiado el público, tus lectores, a lo largo de estas dos décadas?

Se ha ido haciendo más amplio y más diverso, lo que siempre es una bendición para un escritor, porque te permite tener más perspectivas sobre tu trabajo. Soy consciente de que Bevilacqua y Chamorro tienen una cofradía lectora numerosa, fiel y apasionada, que responde generosa e inmediatamente ante cada nuevo libro, pero al mismo tiempo son exigentes: no puedo contar con que se conformen con cualquier cosa y más me vale andar atento para no repetirme y no darles la sensación de que me estoy limitando a reproducir lo que ya salió bien.

Ellos me empujan a innovar, a arriesgar, a estar siempre pendiente para explorar nuevos asuntos. Y están los lectores que se incorporan ahora, y que en algunos casos me dejan literalmente sobrecogido, como cuando alguno me dice que se ha leído diez libros en un par de meses. Sé muy bien lo difícil que es tener lectores así, y por eso mismo sé muy bien lo que valen.

“En muchos aspectos, Bevilacqua y Chamorro investigan hoy
en un país muy diferente del que los vio nacer como pareja literaria”

¿Qué tiene el género de la novela negra y las novelas policíacas, que atrapa a tantos lectores? ¿Puede actuar como puerta de entrada a otros géneros y a una actividad lectora más amplia y diversa?

Hay varias teorías: para unos es la intriga, para otros el turbio encanto de lo oscuro, el morbo por lo truculento o su eficacia para la radiografía social. Yo creo que todas esas razones son válidas en mayor o menor medida, aunque he de decir que a mí lo truculento me llama poco, y tampoco creo en la literatura como simple sociología; prefiero creer que el gran aliciente de la novela negra es su capacidad para hacer literatura perdurable a partir de la realidad inmediata y contemporánea al escritor, así como para indagar en la dimensión humana del mal, tanto en términos individuales como colectivos, con todo el potencial simbólico y hasta poético que eso tiene. Así concebida, no me cabe duda de que la novela negra es una inmejorable puerta de entrada a la literatura en toda su extensión, que empieza en ella misma.

A lo largo de tu carrera también has escrito algunas historias más dirigidas a un público infantil y juvenil. ¿Hasta qué punto es importante el fomento de la lectura en los más jóvenes y pequeños?

La lectura es un hábito que se adquiere o no, hasta convertirse, o no, en una opción personal. El hábito y la opción pueden desarrollarse a cualquier edad, pero es más fácil que arraigue si se cultivan e inculcan en un momento temprano. El fomento de la lectura en jóvenes y niños no es otra cosa, a fin de cuentas, que proporcionarles una buena educación, que es donde empieza y termina todo. Las personas educadas demandan naturalmente cultura en todas sus formas, también en la literaria. Que los jóvenes y los niños reciban la educación que les permita amar la lectura es el empeño en el que nos jugamos todo; si no es así, el proceso de desplazamiento del relato cultural hacia el audiovisual, mucho más asequible y espectacular, será inexorable.

¿Nos podrías decir algunos de los referentes literarios que te han acompañado en tu carrera como escritor y en tu experiencia como lector?

Muchos, pero podría destacar, entre los clásicos de todos los tiempos, a autores como Cervantes o Montaigne, entre los más contemporáneos a Stendhal o Galdós, y ya en el siglo XX, que fue cuando nací, a Marcel Proust, Robert Musil, Franz Kafka, Virginia Woolf o Raymond Chandler. De los autores de ese siglo en español, destacaré siempre a Ramón Sender, Arturo Barea y Manuel Chaves Nogales, en España, y a Juan Carlos Onetti y Ernesto Sabato entre los latinoamericanos. De los años más recientes, declaro mi fascinación por el modo de contar, por ejemplo, de Emmanuel Carrère o de Svetlana Alexiévich. Y un autor al que vuelvo una y otra vez, porque me parece la gran mente de la modernidad, y profeta entre otras cosas del estupor de la era digital y tecnológica en que vivimos, es Walter Benjamin.

Lorenzo Silva: «Bevilacqua y Chamorro tienen una cofradía lectora fiel y apasionada, pero también exigente, y eso me empuja a innovar»_Luis CerdeiraSi os habéis quedado con ganas de más y estáis estos días por Madrid, ¡pasaros por la Feria del Libro en El Retiro! Lorenzo Silva estará firmando el 2, 3, 9 y 10 de junio.

Podéis consultar exactamente dónde y cuándo en nuestra web 😉 ¡A pasear y a imaginar historias!

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