Santiago Díaz: «Todos llevamos dentro un germen de venganza o un deseo de justicia»

Santiago Díaz: todos llevamos dentro un germen de venganza o un deseo de justicia_autor

«La novela se inspira en la realidad. Todo lo que cuento lo podemos encontrar abriendo un periódico, y eso es lo que acerca la gente a este relato»
«Paul Auster siempre ha sido mi escritor favorito»

Santiago Díaz es un hombre alto, con mucha presencia. Nació en Madrid, en el año 1971. Su mundo es el guion. Acumula veinte años de carrera escribiendo las líneas de series tan reconocidas como Yo soy Bea, El don de Alba o El secreto de Puente Viejo. El resultado: alrededor de 500 guiones emitidos en televisión. Pura trama y control de giro.

Ahora se aventura en el terreno de la novela: Talión es su primer relato en este formato. Un thriller que promete enfrentarnos a nuestra ética y moral, partiendo precisamente de la ley del ojo por ojo y diente por diente. A Marta Aguilera, su protagonista, le diagnostican un tumor y tendrá que decidir qué hacer con los dos meses que le quedan de vida. ¿Es el momento de hacer justicia? Una trama de ficción para que el lector lo viva en propia piel y para que tome sus propias decisiones.

En PlanetadeLibros le hemos preguntado por su trayectoria como autor y por la experiencia de esta su primera novela.

Te has dedicado durante veinte años al mundo del guion y, de hecho, te sigue yendo muy bien. Acumulas un palmarés importante de premios y sigues en el oficio. Aunque el gremio exige escribir, ¿por qué probar con el formato libro?Siempre he tenido en la cabeza la idea de hacer un libro, o escribir una novela. No lo he hecho hasta ahora básicamente porque no había encontrado la idea para hacerlo. Todos tenemos ideas que nos van rondando por la cabeza, y de repente una de ellas es la que te llama la atención. Y dices, esta es la idea que me va a aguantar las quinientas páginas que necesito. Las ideas, en la cabeza, funcionan todas, pero a la hora de trasladarlas al papel y sacar quinientas páginas te das cuenta de que necesitan ser fuertes. La encontré y entonces me decidí a escribirlo.

¿Y de dónde surge la idea principal de la novela, esta sed de venganza o de imponer justicia?
El germen inicial de la novela era que alguien se tomara la justicia por su mano. Y la maduré un poquito más cuando leí en un periódico la historia de un crimen en el que el culpable salía indemne. Entonces tuve esa sensación. Percibí indignación en los familiares y en la gente que rodeaba a la víctima en el pueblo donde vivía. Percibí como la gente pedía justicia porque creía que no se había hecho un juicio justo. Entonces traspasé un poquito la realidad. Me metí en ficción y pensé: ¿y por qué no alguien que les dé esa justicia que están pidiendo? Y allí surgió. Me puse con ello y hasta hoy.

«Las ideas, en la cabeza, funcionan todas, pero a la hora de trasladarlas al papel
y sacar quinientas páginas te das cuenta de que necesitan ser fuertes»

Partiendo de esta premisa y de la idea de que quieres conectar con cualquier lector, ¿quiere decir esto que todos tenemos la violencia como un recurso inherente, al que nos frustra no poder acudir por nuestra moral?
Yo he procurado basar esta novela sobre dos pilares básicos: el primero es: ¿Qué harías tú si te dicen que te quedan dos meses de vida? O mejor aún, ¿qué harías tú con ese tiempo de vida en las circunstancias de Marta Aguilera? Una mujer sin ataduras, que no tiene familia ni hijos. Cualquiera en su situación pero con un ser querido diría: le dedico este tiempo a otra persona. Pero imagínate que no tienes a nadie. Entonces tus circunstancias cambian. ¿Qué harías tú en ese momento? Yo quiero que la gente se haga esa pregunta.

El segundo pilar es la duda de si, en determinados casos, es lícito acabar con criminales. Tu respuesta inicial, la de cualquier lector, va a ser que no. Hay que ponerlos en manos de la justicia como en la vida real. Pero en el momento que nos metemos en la novela y conocemos a los personajes, tanto a Marta Aguilera como a los ‘malos’, es cuando puede surgir una cierta chispa de violencia. Porque quizás cambiemos de opinión y nos posicionemos con la protagonista. Quizás en algún momento nos descubramos a nosotros mismos deseando que gane y mate aquel al que persigue. Creo que todos llevamos dentro un germen de venganza o un deseo de justicia.

Tus dos personajes principales, Marta Aguilera y Daniela Gutiérrez (la inspectora que lleva su caso) son mujeres. ¿Es una apuesta deliberada?
Quise que fueran dos mujeres desde el principio. Cuando imaginé la historia de alguien que se tomara la justicia por su mano no pensé si era un hombre o una mujer. Al sentarme a escribir, la inercia, al ser hombre, me llevó a retratar a alguien de mi mismo género. Pero enseguida me di cuenta de que no, de que quería a una mujer, una mujer que fuera fuerte y que me diera muchos más motivos argumentales para conseguir una novela interesante. Me parecía más original y, ¿por qué no va a haber una mujer justiciera? El hecho de enfrentarla a otra mujer me parecía precioso. Dos mujeres fuertes, potentes, una frente a la otra. Me encantaba esa idea.

Además, el personaje de Marta está narrado desde la primera persona, a diferencia del resto de personajes, a los que persigue un narrador omnisciente. ¿Por qué jugar con estos dos narradores?
He escrito el personaje de Marta en primera persona porque lo que quiero es que el espectador la acompañe en toda esta andadura y conozca su historia, sus sentimientos y su modo de pensar para decidir si va con ella o no. En cambio, el resto de personajes están enfocados desde un narrador omnisciente en tercera persona. Lo estoy contando de este modo para que nos podamos involucrar en las historias de los malos y de las víctimas. Para que podamos tener otro punto de vista, también.

«Al sentarme a escribir, la inercia, al ser hombre, me llevó a retratar a alguien de mi género.
Pero enseguida me di cuenta de que no, de que quería a una mujer, una mujer que fuera fuerte.
¿Por qué no va a haber una mujer justiciera?»

Marta sufre un cambio muy drástico, tanto físico como emocional, debido al tumor que le localizan. ¿Cómo decidiste conectar esta enfermedad a su giro vital?
Elegí un tumor porque me sirve para contar lo que yo quiera, porque pueden ocurrir millones de cosas con él. Respecto a la personalidad de Marta: ella, al principio, es completamente insensible. En lo primero que pensé es que el personaje debía sufrir una evolución, independientemente de lo que tenía que hacer. La evolución típica sería una mujer absolutamente normal que, al diagnosticarle esta enfermedad, se convierte en asesina.

Y pensé, voy a hacerlo al revés. Voy a hacer que una mujer que no tenía empatía por los demás, que era fría, al encontrarse con una situación concreta empieza a descubrir lo que es la vida. Empieza a tener sentimientos que no ha sentido nunca, empieza a sentir empatía y a ponerse en el lugar de los demás. Y eso es lo que al final de sus días, si llegan a serlo, es una tragedia. Ahora que podía sentir es cuando se está muriendo.

Das mucha importancia a las localizaciones. ¿Qué define cada lugar?
Cada uno de los casos que ella trata y cada una de las venganzas que se quiere tomar se desarrollan en un ambiente totalmente distinto. Los elegí porque me resultaron muy atractivos y muy visuales. Tampoco quiero avanzar cosas, pero hay escenas que se desarrollan, por ejemplo, en la Cañada Real. Y me gustaba que el lector conociera estos sitios de primera mano. He querido que al lado de la protagonista –una mujer normal, que no está metida en estos bajos fondos– entremos ahí sintiéndonos a salvo.

De hecho, muchos de estos emplazamientos se sitúan en los nombrados bajos fondos de Madrid. ¿Cómo fue la documentación de este tipo de sitios?
Gran parte de la documentación la bebo de las fuentes tradicionales, como los periódicos. Basta con abrir un diario para encontrar tramas de novela negra. Pero en el caso, por ejemplo, de la Cañada Real, fui con una ONG a visitarla. Y me ocurrió una cosa muy curiosa: yo tenía una idea muy –no sé si decir– ‘romántica’ de estos sitios. Me despertaban curiosidad por la posibilidad de encontrarme con mafias u otros. Sentir el peligro y la adrenalina.

Pero cuando llegué allí fue un mazazo terrible. El peligro se elimina totalmente porque ellos lo que pretenden es que te gastes dinero. Te sientes protegido, nadie te va a molestar. Además, lo que vi alrededor no tenía nada de romántico ni bonito. Todo estaba lleno de miseria y tristeza. Yo he tratado de retratarlo pero frenándome en muchas ocasiones. Porque la realidad, y parece un tópico, supera la ficción en muchas ocasiones.

Santiago Díaz: todos llevamos dentro un germen de venganza o un deseo de justicia_libro¿Algunos de los referentes literarios que te han llevado a escribir este libro?
Me gustan todos los tipos de novela. Pero todos los que escribimos novela negra, intriga o thriller tenemos que mencionar obligatoriamente a Agatha Christie, Arthur Conan Doyle, Raymond Chandler y Dashiell Hammett, Truman Capote e incluso a Paul Auster, que siempre ha sido mi escritor favorito. Y en novela española: Lorenzo Silva, Arturo Pérez Reverte, Agustín Martínez o Carmen Mola. Pero para esta novela en concreto no he necesitado inspirarme en otras obras, sino en la realidad. Todo lo que cuento lo podemos encontrar abriendo un periódico. Y es lo que hace acercar la gente a este relato, porque es algo que reconocemos.

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