Entrevista a Ana Urrutia, autora de «Cuidar», con motivo del Día Mundial del Alzheimer

“Si el modelo no cambia, nosotros sufriremos, en cierta medida, lo que están sufriendo estas personas”.

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ana urrutia

¿Por qué era necesario escribir el libro ‘Cuidar’?

Yo lo que he pretendido hacer con el libro es escribir casos prácticos, y demostrar que otra forma de cuidar a nuestros pacientes es posible. Una diferente a la que habíamos utilizado hasta ahora. Veo deficiencias en la manera en que cuidamos, en general, a las personas mayores. Aunque muy especialmente a las personas con demencia. En ese sentido, creo que hay que cambiar el modelo. ‘Cuidar’ lo que hace es decir a la población que este cambio es posible.

Y poner al lector en la posibilidad de ser un o una paciente, algún día.

Abordo distintos aspectos. Con los casos prácticos pretendo trabajar los derechos, la ética y, por supuesto, dar herramientas para poder cuidar de otra forma. Entre ellas la empatía. Aparte, aportar la reflexión de que, en principio, nuestro futuro pasará por ahí. Si el modelo no cambia, nosotros sufriremos, en cierta medida, lo que están sufriendo estas personas. O el modelo de cuidado que en este momento están viviendo estas personas.

¿Cómo es la aproximación narrativa a casos reales de Alzheimer?

Lo que pretendía era hacer pequeños relatos, como pequeños cuentos, pero que en realidad cuentan la realidad, para que resulte atractivo para el lector. De forma, no resulta un libro técnico hecho únicamente para profesionales. Todos los cuentos de ‘Cuidar’ son historias reales, aunque he cambiado los nombres de las personas. En ocasiones incluso el sexo. Lo que no he cambiado son las enfermedades que estas personas padecían, ni cómo fue el proceso. Introducir ciertos aspectos de forma amena, y atractiva. A través del relato intento exponer también algunas de las herramientas de trabajo que yo utilizo.

Sobre el comportamiento del entorno de los enfermos y enfermas. ¿Cuál es la reacción normal de los seres queridos? ¿Saben cómo actuar?

En el entorno de la familia, la manera de atender, cuidar y preservar los derechos y las dignidades de las personas, tiene que nacer de los profesionales. Es decir, somos los profesionales los que debemos enseñar a hacer las cosas a los cuidadores informales. Nosotros somos los encargados de cambiar y, con ello, cambiar a la sociedad. Las familias de este tipo de pacientes, en general, no utilizan herramientas profesionales y no utilizan conceptos y valores éticos como los nuestros. Son diferentes. Las familias han acabado sujetando a los pacientes porque se lo enseñaron. Ahora podemos iniciar el camino inverso, y que dejen de hacerlo.

¿Qué es lo que no se escribe sobre el Alzheimer?

Lo que no se escribe realmente es muy desconocido. Se habla mucho del Alzheimer, y seguramente en un día como hoy se va a mencionar mucho o aparecerá mucho en redes sociales, pero creo que la población en general desconoce algunas de las prácticas de cuidado que realizamos con las personas que padecen esta enfermedad. El uso de sujeciones, por ejemplo. Ahora, gracias a los movimientos de sensibilización, se están conociendo más. Se intenta cambiar la visión de la sociedad. Como está ocurriendo, por ejemplo, con el feminismo.

Como muestra, el otro día en televisión apareció un chico que, para hacer una gracieta, besó en la mejilla a una presentadora que estaba retransmitiendo en directo. Y la chica se queda pasmada. Y es una cosa que siempre hemos visto como una gracieta o como una broma. Aunque ¿por qué se le habría de ocurrir hacer una cosa así? A mí no se me ocurriría. La vuelta de tuerca que le hemos dado es que no es una broma, es una invasión de la libertad de esa chica. Eso mismo creo que hace falta en el ámbito del cuidado de las personas mayores. Hace falta un cambio de paradigma: tenemos que dejar de ser tan paternalistas, poner como pilar de la toma de decisiones la dignidad.

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