«Cuando piensas que tienes todas las respuestas, llega el universo y te cambia las preguntas»

Con motivo de la Semana de la Ciencia, entrevistamos a Sonia Fernández-Vidal, autora de los libros de ‘La puerta de los tres cerrojos’, una forma amena y divertida de entrar en el mundo de la física cuántica.

Parpadead un par de veces y ajustaos bien las gafas si las tenéis. Si estáis leyendo esto os proponemos un pequeño experimento: coged un alfiler y examinadlo. ¿Veis algo? ¿No? Según la ciencia, sobre la cabeza de ese alfiler que tenéis en la mano caben aproximadamente 5 billones de átomos. ¿Podéis imaginaros algo más diminuto que eso? Pues existe.

Las partículas elementales son los componentes más pequeños que conforman la materia, las únicas que, hasta donde sabemos, no pueden ser descompuestas. La física cuántica es la rama de la ciencia que intenta explicar el misterioso comportamiento de estas partículas que tan lejanas nos parecen y a las que tanto debemos. Sí, lo sabemos, probablemente creáis que eso de la física cuántica no es para vosotros, pero esperad a conocer a nuestra invitada de hoy.

La puerta de los tres cerrojos - Sonia_Fernandez-VidalSonia Fernández-Vidal es Doctora en Óptica e Información Cuántica por la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha trabajado en el CERN, colaborando en el proyecto del Gran Colisionador de Hadrones (LHC), y también en el reputado laboratorio de Los Álamos y en el ICFO.

Actualmente da clases en la UAB y tiene un don: explica de un modo simple lo que a los demás nos parece complejo. En 2011 publicó La puerta de los tres cerrojos, una novela orientada ‒como ella dice‒ a un público de entre 9 y 99 años. En la novela conocemos a Niko, un muchacho que cruza la enigmática puerta de los tres cerrojos y se adentra en un mundo cuántico en el que se teleporta, vuela, lucha contra esencias de agujeros oscuros y, en definitiva, nos descubre de una forma amena y divertida el funcionamiento de los principios básicos de la física cuántica.

La puerta de los tres cerrojos se ha traducido a trece idiomas, ha vendido más de 250.000 ejemplares en todo el mundo y está previsto que se convierta en trilogía. Entrevistamos a su creadora, Sonia Fernández-Vidal, con motivo de la publicación de la nueva edición del mismo y también de su segunda parte: La puerta de los tres cerrojos 2: La senda de las cuatro fuerzas.

«Se me ocurrió que la mejor manera de llegar a la gente que le da miedo acercarse a la ciencia era escribir un libro para niños.»

¿Cuál es para ti el atractivo de la física en general y por qué escogiste la física cuántica?

Cuando descubrí la física me quedé fascinada. Parecía que daba respuesta a todas mis preguntas sobre cómo funciona el universo. En cuanto a la física cuántica, me crucé con ella al llegar a la universidad y me sucedió algo que acostumbro a contar: cuando piensas que tienes todas las respuestas, llega el universo y te cambia las preguntas. Así fue como me sentí, pero quedé prendada de ella y me atrapó como si de un agujero negro se tratase. A ese campo decidí dedicar mis siguientes estudios.

La puerta de los tres cerrojos 2: entrevistamos a su autora Sonia Fernández-Vidal

La puerta de los tres cerrojos fue tu primera novela. ¿De dónde proviene el título?

Cuando era pequeña, al volver del colegio, pasaba siempre por una casa muy similar a la que describo en la novela. La casa estaba aparentemente abandonada, sin embargo la puerta tenía tres cerrojos nuevos y relucientes. Siempre me intrigó qué había detrás. Imagino que evocando esa fantasía de niña escogí la puerta de los tres cerrojos como entrada a ese mundo fantástico que es el de la física cuántica.

¿Cómo se te ocurre la aparente locura de escribir un libro de física cuántica para niños?

Fue precisamente en una charla sobre física cuántica para público no científico, en casa de mi buen amigo Francesc Miralles. Al terminar la conferencia se me ofreció la posibilidad de escribir un libro sobre el tema, pero sé que ya existen muchos y muy buenos libros divulgativos al respecto. Pensé entonces en la gente a la que le da miedo acercarse a la ciencia. Se me ocurrió que la mejor manera de acercarme a esa gente era escribir un libro para niños.

Poca gente hubiese dicho que un libro de esas características iba a acabar convirtiéndose en superventas. ¿Te lo llegaste a imaginar tú mientras lo escribías?

La verdad es que no, pero me alegra, porque eso quiere decir que la ciencia atrae a muchísimo más público general del que nos imaginamos. Por lo tanto, saber que cuando presentamos la ciencia de una manera atractiva hay un público hambriento de ese conocimiento, pienso que es una muy buena noticia para todos.

Creo que hay más profesores en la familia. ¿El amor por la divulgación va en la sangre?

Ya mis abuelos eran profesores, igual que mis padres y todos mis tíos. Imagino pues que, efectivamente, parte de lo que implica ser maestra, al menos la necesidad de acercar el conocimiento a todos aquellos que están a nuestro alrededor, corre por mis venas.

«Cuando les damos un contexto, las ecuaciones y la física cobran vida y pueden llevarnos incluso más allá de las estrellas.»

¿Qué novedades podemos encontrar en la nueva edición de La puerta de los tres cerrojos?

Hay un apéndice que es completamente nuevo y que une la trama con la del segundo libro. Esa trama se cerrará en la tercera entrega de la trilogía. Se complica la historia, pero a la vez es mucho más emocionante la aventura a la que se enfrentan Niko y sus amigos.

La puerta de los tres cerrojos 2: entrevistamos a su autora Sonia Fernández-Vidal

En la segunda novela, Niko, el protagonista, tiene que devolver el equilibrio al universo cuántico luchando contra la decoherencia, que es lo que lo está desmoronando. Haciendo gala de tu don divulgativo, ¿puedes explicarnos qué es la decoherencia?

La decoherencia es el proceso que nos describe cómo los fenómenos cuánticos, a medida que se van haciendo más grandes, van perdiendo esas extrañas y fascinantes cualidades que tienen las partículas en el mundo cuántico, como por ejemplo, la de estar en dos lugares a la vez.

Aparte de recomendar la lectura de tus libros, ¿qué puede hacerse para dotar de atractivo a la ciencia en los colegios?

Probablemente utilizar una de sus grandes cualidades: dotarnos de contexto. Al fin y al cabo pretende responder a las preguntas eternas del ser humano, como de dónde venimos, quiénes somos y a dónde vamos. La ciencia tiene esa capacidad, sin embargo nos hemos olvidado y solo explicamos fracciones de cosas sin hablar del contexto. Cuando les damos un contexto, las ecuaciones y la física cobran vida y pueden llevarnos incluso más allá de las estrellas.

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