2019: el año de los replicantes y ‘Los tiempos del odio’

2019: el año de los replicantes

Nos adentramos en la obra de Rosa Montero de la mano de su personaje fetiche, la detective replicante Bruna Husky.

Los tiempos del odio

Un arpa rasga el rumor de combustible ardiendo. La cámara entra y nos encontramos sobrevolando un mar de luces multicolor. Entre ellas, altísimas chimeneas vomitan su fuego al cielo nocturno. Reconocemos los acordes de Vangelis justo antes de que un coche volador distraiga nuestra atención al pasarnos por debajo a toda velocidad. Cae un relámpago a lo lejos y una llamarada nos abrasa las pestañas. Otro coche volador atraviesa la escena. Se dirige hacia la masa negruzca de un edificio achatado que al fondo comienza a intuirse. De repente primer plano de un ojo, y en su iris azul verdoso nuestra misma realidad. ¿Os suena ese inicio?

Efectivamente, se trata de Blade Runner, la película de ciencia ficción de 1982 que muchos consideran la obra maestra de Ridley Scott, basada en una novela corta del escritor Philip K. Dick llamada ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, que fue publicada originalmente en 1968.

La cinta, que se convirtió rápidamente en película de culto, está ambientada en Los Ángeles de un hipotético 2019 en el que la Tierra tiene colonias exteriores, donde los coches vuelan y los androides y los humanos conviven en relativa armonía. En ella se narra la historia de Rick Deckard, antiguo miembro de un cuerpo especial de la policía encargado de «retirar» a los replicantes de la circulación, al que piden ayuda con un grupo de fugitivos refugiados en la ciudad.

Bruna Husky es un androide, sí, pero un androide con una identidad poderosamente definida

2019: el año de los replicantes

En esa figura del replicante decidió basarse Rosa Montero para levantar los cimientos del universo literario que ha desarrollado a lo largo de tres de sus novelas, Lágrimas en la lluvia, El peso del corazón y Los tiempos del odio, y más concretamente para construir al personaje —ya inmortal— de la detective Bruna Husky. ¿Pero qué es un replicante? Según la definición que forma parte del patrimonio colectivo, un androide creado para ser «más humano que los humanos». Bruna Husky es un androide, sí, pero un androide con una identidad poderosamente definida, una tigresa —según su creadora— «encerrada en la jaula demasiado estrecha de su vida». Su principal preocupación, la muerte, coincide con la de la propia autora, y como ella, es obsesiva, extrema y defensora de la vida. Seguramente por eso Montero la describe como su personaje más querido y el más cercano a ella que ha creado hasta la fecha.

En el Madrid del año 2109 Husky se mueve entre la soledad, la incomprensión y el deseo de ser amada, emociones que se ven si cabe acentuadas en la última entrega de la serie. La conciencia de su obsolescencia condiciona su visión del mundo y la castiga con un miedo a la muerte que se traduce sin embargo en un intento desesperado por exprimir cada instante de la vida, por vivir sin reservas. En un planeta al borde del colapso, gobernado por oscuros intereses y flanqueado por las amenazas del totalitarismo y el fanatismo religioso, ella lucha por conservar la razón y por dar sentido a su vida dedicándola a salvar la de los demás.

Montero, que tampoco aprecia las jaulas, se ha aventurado por primera vez en un terreno desconocido como el de la ciencia ficción, y el resultado ha propiciado el nacimiento de un personaje que en adelante formará parte, como los replicantes, de nuestro legado cultural común. En la búsqueda de una nueva forma de expresarnos sus inquietudes habituales nos ha obsequiado con tres novelas intensas, crudas pero también esperanzadoras en muchos sentidos, narrativamente poderosas y valedoras de una trayectoria al alcance de pocos.

Ah, y si creéis que Los tiempos del odio tiene aroma de final, que no cunda el pánico, pues parece ser que tendremos Bruna Husky para rato. Y para eso no hay nada mejor que escuchar las palabras de su creadora, Rosa Montero. Os animamos a recuperar esta presentación dramatizada de Los tiempos de odio. ¡Ni la mismísima Bruna Husky quiso perdérsela!

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