«Ana María Matute vivirá siempre en sus obras»

Maria Paz Ortuño: «Ana María Matute está en sus obras, cualquiera que las lea descubrirá por qué no se puede uno olvidar de Matute»
«’Olvidado Rey Gudú’ es una magnífica historia en donde aparece el amor, el odio, el desengaño, la incomprensión, la crueldad y, por supuesto, la magia. Todo el mundo matutiano»
«La fantasía y la magia acompañaron siempre la escritura de Ana María. Aunque sus novelas y cuentos se desarrollaran en un mundo real, la magia no era ajena a este mundo»

A Ana María Matute se la conoce demasiado… O no. Esta escritora que llegó a ser la letra ‘K’ mayúscula en la Real Academia Española aún tiene facetas por enseñar. Nacida en Barcelona, tuvo diferentes residencias en la península debido a su situación familiar y problemas de salud que arrastró desde muy pequeña. Y la observación hizo el resto.

Partiendo en muchos casos desde el pesimismo, y con la Guerra Civil como telón de fondo, construyó un imaginario realista muy propio. Escritura lírica y práctica, con técnica modernista y un cierto interés por el surrealismo. Sorprendentemente, la última novela que publicó en vida tiene un tono completamente diferente. Y la trabajó durante diez años.

Una de las tantas citas inolvidables de Matute dice: «Siempre he creído, y sigo creyendo, que la imaginación y la fantasía son muy importantes puesto que forman parte indisoluble de la realidad de nuestra vida». Olvidado Rey Gudú es un texto de fantasía. Ediciones Destino lo reeditó en 2018, cuatro años exactos después de la muerte de la autora. Además del texto se incluyen notas, dibujos y pinturas inéditas que la escritora elaboró durante el proceso de escritura del libro. La novela se convirtió en una especie de obsesión para Matute, que llegó a construir maquetas de los nuevos mundos que creaba.

María Paz Ortuño es editora y profesora adjunta en la Universitat Autònoma de Barcelona. Gran amiga de Matute desde los años ochenta, Ortuño recogió y editó los cuentos completos de la escritora en La puerta de la luna. Además, se encargó de escribir el epílogo de Demonios familiares, la obra póstuma que Matute dejó inacabada.

En PlanetadeLibros hemos hablado con ella sobre la siempre recordada autora y el Rey Gudú, una de sus obras cumbre.

Olvidado Rey Gudú fue todo un acontecimiento editorial cuando se publicó en 1996. ¿Qué supuso en la vida de Ana María Matute? ¿Hablaba ella a menudo de «su» novela predilecta?

Ana María Matute hablaba mucho de Olvidado Rey Gudú, era la novela que siempre había querido escribir y que escribió. Cuando se publicó (después de más de veinte años de llevar escrita), fue para ella una satisfacción por la acogida tan excelente que tuvo entre los lectores. Además supuso un gran estímulo para volver a escribir y a publicar otras novelas maravillosas.

Sus primeras novelas y cuentos, anteriores a la publicación de Olvidado Rey Gudú, cautivaron por su «realismo lírico». ¿De dónde cree que nació el reino Olar y todo ese mundo de fantasía y magia?

La fantasía y la magia acompañaron siempre la escritura de Ana María. Aunque sus novelas y cuentos se desarrollaran en un mundo real, la magia no era ajena a este mundo. De hecho ya había aparecido en obras anteriores como Tres y un cuento.

Ana María amaba y conocía la historia, le gustaba la Edad Media y en Gudú la recreó a su manera (Francisco Rico, en la contestación al discurso de Matute en la entrada a la Academia, decía que la Edad Media de los libros de Ana María no se parecía en nada a la verdadera Edad Media, pero era la Edad Media). A la vez era una apasionada del ciclo artúrico y de todas las leyendas europeas que recogieron Andersen, los hermanos Grimm y Perrault, a los que dedica el libro.

¿Ana María Matute llegó a leer alguna vez a JRR Tolkien o a saber del éxito de la serie “Juego de tronos”? El relato de la dinastía Gudú podría considerarse casi de la familia con su reinos mágicos, las sagas, tiempos de fantasía…. Aunque ella lo definía más como una saga medieval tipo rey Arturo.

Por supuesto que leyó a Tolkien, pero del éxito de la serie no creo que supiera nada.

¿Fue Olvidado Rey Gudú su gran batalla? No sólo por tratarse de una historia de ambiciones, guerras y fronteras sino porque la escritura de la novela la acompañó durante 25 años de su vida.
La historia de Gudú es, desde luego, una batalla. Una batalla con la escritura y una batalla personal, pero lo cierto es que al final obtuvo una gran victoria.

«Su creación y su escritura estaban por encima
de los buenos y malos momentos personales»

Matute sufrió una depresión, como decía ella “el vacío”. ¿Cree que influyó este hecho en esta novela y en su literatura en general?

Todos los acontecimientos personales, buenos y malos influyen de alguna manera en la obra de un escritor. Pero no creo que ese “vacío”, o agujero negro, como también lo llamaba, influyera en su obra más que cualquier otro hecho. Su creación y su escritura estaban por encima.

Matute recibió una larga lista de galardones y homenajes: Premio Planeta 1954, Premio Nadal 1959, Premio Cervantes ¿Cómo respondía a ellos?

Evidentemente se alegraba. Pero no escribió nunca pensando en un premio. Jamás. Aunque es cierto que los agradecía, decía que igual que aceptaba las cosas malas de la vida por qué no iba a aceptar las buenas. Con el Cervantes, en concreto, se sintió verdaderamente feliz. Siempre pensó que nunca se lo darían, y cuando se lo comunicaron se llevó una de las mayores alegrías de su vida. No podía dejar de decir: “¡soy feliz!”

Tres palabras que la definan.

Sabia, vital y buena.

«Ana María amaba y conocía la historia y a la vez era una apasionada
del ciclo artúrico y de todas las leyendas europeas que recogieron
Andersen, los hermanos Grimm y Perrault»

¿En qué momento del día prefería escribir Ana María? ¿Alguna costumbre o manía o superstición?

A lo largo de los años había variado sus horarios de escritura. Últimamente prefería hacerlo por la mañana y corregir por la tarde. Seguía escribiendo con una máquina eléctrica, y cuando corregía apoyaba los folios en un cartón duro y tachaba con rotuladores muy gruesos para que no quedara ni rastro de lo corregido.

¿Qué vamos a descubrir de Ana María Matute en este libro?

Todo un universo. Una magnífica historia en donde aparece el amor, el odio, el desengaño, la incomprensión, la crueldad y, por supuesto, la magia. Todo el mundo matutiano.

¿Qué relación tenía ella con los lectores? ¿Respondía a sus cartas? ¿Recibía regalos? ¿Algún anécdota?

Muy buena, recibía muchas cartas de lectores agradecidos. Además de admirada era muy querida. Pero contestaba pocas porque sentía pánico ante el hecho de tener que escribir una carta. En su vida escribió muy pocas.

Por último, dos cortas: ¿Por qué deberíamos recordar, y no olvidar, a Ana María Matute? ¿Y al rey Gudú?

Esa pregunta nos la responde ella misma. Ana María está en sus obras, cualquiera que las lea descubrirá por qué no se puede uno olvidar de Matute.

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