Agatha Christie en una película, una obra de teatro y un relato breve

Agatha Christie en una película, una obra de teatro y un relato breve

Agatha Christie fue una mujer de apariencia impoluta. Este 15 de septiembre, cumpliría 129 años. Prendida en las formas, siempre mantenía los cabellos inmaculados. Y parecía ese tipo de señoras que nunca rompería un plato, con bolso en mano y zapatos de charol. Y tacones, por supuesto.  Aunque obviamente hablamos de la fachada. Sus collares de perlas escondían a una experta en venenos, labrada en la enfermería por la guerra y con capítulos de un cierto desorden psíquico, rozando en muchos casos la depresión. No supo acaparar el éxito, de forma que llegó a publicar bajo el seudónimo de Mary Westmacott. Así daría rienda suelta a su parte más emocional, dejando un poco de lado la supuesta lógica de la novela policíaca (con la que había cultivado la fama).

«Los mejores crímenes para mis novelas se me han ocurrido fregando platos. Fregar los platos convierte a cualquiera en un maníaco homicida de categoría.»

Nació a finales del siglo XIX, en una familia que quedaría marcada muy temprano por la muerte del padre. Con tres hijos, su madre se encargó de criarlos, ofreciéndoles educación en casa y más tarde en instituciones privadas. La matriarca también les mostró sus habilidades psíquicas: toda la fratria creía que tenía capacidades extrasensoriales hacía lo paranormal. Aquello introdujo, de alguna forma, a la pequeña Agatha en el esoterismo. Ella nunca participó de actos hacía este tipo de creencias, pero introduciría ciertos aspectos en sus novelas. Cabe decirlo, su fe más arraigada fue la cristiana.

Agatha Christie tenía sus secretos. En 1926 desapareció durante 11 días. Su marido, Archibald Christie, le acababa de confesar que tenía una amante. Tras una larga discusión, la escritora huyó de la casa que compartían. Su rumbó entonces aún es desconocido. La policía siguió el rastro de su coche, el cual Agatha abandonó al lado de un lago cercano a Guildford. Con él, también algunas prendas de ropa y su permiso de conducir. Tras movilizar a cuerpos de seguridad y a más de 15.000 voluntarios, la encontraron en un hotel. Estaba hospedada bajo el apellido de Teresa Neele, el mismo apellido que la amante de Archibald. Además, presentaba un cuadro de amnesia, por lo que no reconoció a su marido en cuanto lo vio. Tampoco recordaba los 11 días anteriores.

“Aprendí que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. La vida, en realidad, es una calle de sentido único”

Fue escritora de novela policíaca, principalmente. O al menos se hizo famosa por ello. Aunque también escribió relatos cortos, teatro y novela romántica (bajo seudónimo). También era asidua a la poesía, aunque no se le conocen obras publicadas en este género. Su obra tiene una cierta puesta en escena, por eso ha sido fácil adaptarla a la gran pantalla.

Agatha Christie en el cine, teatro y relato breve_orient_expressUn ejemplo es la película de Kenneth Branagh, Asesinato en el Orient Express, última adaptación cinematográfica de la novela homónima de Agatha Christie. Diferentes protagonistas, dentro de un tren que atraviesa Europa, quedan atrapados en una tormenta de nieve. Cuando se produce un asesinato, todo el mundo es sospechoso. Hércules Poirot, el detective creado por Christie al que recurrió en muchas de sus novelas, estará a bordo de uno de los vagones. Él será el encargado de resolver el caso. Con esto tampoco desvelaremos muchos secretos a nadie, al fin y al cabo es una de las novelas más conocidas de la autora.


Siguiendo en tono de escena, y para dar más ejemplos, nos encontramos con La ratonera. Una obra de teatro, escrita por Agatha Christie, que presume de ser la que se ha mantenido durante más tiempo en cartelera. Ya asume más de treinta años en los teatros londinenses del West End. De carácter policial, la autora vuelve a aislar a los protagonistas en un espacio, al mismo tiempo que se produce un asesinato.

Agatha Christie en el cine, teatro y relato breve_cianuro_espumosoY no solo eso, sus obras no se dejan de reeditar. El último ejemplo será una nueva publicación, en octubre, de Cianuro espumoso. En esta novela, Agatha Christie reúne a seis personajes sentados alrededor de una mesa. Hay una silla de más, donde se posa un ramo en recuerdo a Rosemary Burton, muerta exactamente un año antes. Un inmiscuido coronel Race será el encargado de indagar el crimen. O el suicidio. ¿Qué fue exactamente?


Además, la vida de la autora está explicada en Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes 2. Un libro que reúne las vidas de mujeres ilustres. Inspiradoras. Con historias contundentes e ilustraciones diferentes. La reina del crimen no podía faltar.

Agatha Christie murió en 1976, a los 85 años, por causas naturales. Se sospecha que podría haber padecido Alzheimer, aunque nunca se ha llegado a demostrar. La familia, o más bien su única hija Rosalind, la apartó de la vida pública en sus últimos años de vida. Ella se retiró poco a poco. Siendo cuidadosa y pasando desapercibida, sin traicionar a sus principios.

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