Entrevistamos a los traductores de Haruki Murakami y Mary Beard con motivo del Día Internacional de la Traducción

Entrevistamos a los traductores de Haruki Murakami y Mary Beard

Los traductores y traductoras son héroes con un superpoder muy especial: que un lector pueda leer las palabras de un escritor con la interpretación más fiel posible a su texto original. Y los lectores, como si no hubiera pasado nada, logramos leer una obra de apariencia inmaculada, sin rasgos que lo puedan alejar de la obra original.

Pero claro, ese superpoder de los traductores conlleva una gran responsabilidad. Y es que detrás de los libros que nos llegan en nuestra lengua, desde el extranjero, hay un trabajo inmenso. Hacer presente a estos trabajadores y trabajadoras es una labor de todos y todas.

Qué mejor día para tal reivindicación que hoy, Día Internacional de la Traducción. Desde PlanetadeLibros hemos tenido dos encuentros, que os presentamos con dos entrevistas. El primero con Silvia Furió, traductora de gran parte de las obras de la escritora británica Mary Beard, y con amplia experiencia en el terreno de la traducción de no-ficción.

El segundo encuentro ha sido con Fernando Cordobés y Yoko Ogihara. Pareja de traductores que muchas veces trabajan juntos, como ocurrió durante la traducción de una de las últimas novelas del escritor japonés Haruki Murakami, La muerte del comendador. Ellos nos cuentan cómo fue la experiencia de traducir esta novela.


Entrevista a Silvia Furió, traductora de Mary Beard 

“Muy lentamente, el traductor ha ido adquiriendo una cierta visibilidad. Antes no aparecía su nombre, o aparecía en la página de créditos”.

El trabajo de los traductores parece invisible. Aun así, tienen un papel clave en la difusión de la literatura universal. ¿Cuál es la visibilidad ahora mismo de los traductores? ¿Y cuál deberían tener?

Por experiencia, puedo decir que muy, pero que muy lentamente, se ha ido adquiriendo una cierta visibilidad. Antes, en los libros, no aparecía el nombre del traductor o aparecía en la página de créditos. Ahora la visibilidad es mayor: apareces en portada o en primera página. A pesar de esto, cuando se citan obras, muy pocas veces aparece la referencia al traductor.

En los medios es incluso más complicado. Cuando se nombran libros, jamás, o casi nunca, aparece el nombre del traductor. Creo que esto es una de las cosas que deberíamos cambiar. Y quizás, también, la visibilidad pública. Sé que hace unos años hubo traductores que, en la fiesta de Sant Jordi, quisieron dar cierta visibilidad a nuestra labor. Se han hecho pequeñas cosas, pero creo que hay que seguir avanzando. También debería estar más reconocido desde el punto de vista económico.

Aunque precisamente no se vean, son los que más se exponen al juicio del lector o lectora. ¿Cómo se acogen las críticas?

Es cierto que el traductor tiene una responsabilidad a la hora de transmitir las palabras de un autor, y que, evidentemente, puede hacer fracasar una novela o un libro de ensayo. O al revés, darle una mejor acogida. Dicho esto, sobre las críticas: la verdad es que de forma escrita se reciben pocas, así que tampoco es un problema. A no ser que sea una cosa infumable, que entonces sí. A nivel prensa creo que se le da también poca importancia. Parece que es un aspecto que pasa bastante desapercibido.

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Entrevista a Fernando Cordobés y Yoko Ogihara, traductores de Haruki Murakami   

«Sin traducción, la cultura y el saber global de la humanidad se empobrecerían hasta extremos insoportables».

La muerte del comendadorFernando Cordobés y Yoko Ogihara, traductores de Haruki Murakami El trabajo de los traductores parece invisible. Aun así, tienen un papel clave en la difusión de la literatura universal. ¿Cuál es la visibilidad ahora mismo de los traductores? ¿Y cuál deberían tener?

¿Y qué sería de la cultura occidental, oriental y, en suma, de todas las civilizaciones que conocemos sin el hecho de la traducción? La traducción literaria es, sencillamente, apasionante. Es un trabajo minucioso, solitario, exigente, duro. También es uno de los oficios más antiguos del mundo: ¿desde cuándo se traducen textos literarios? En España, por ejemplo, existió (y existe) la Escuela de Traductores de Toledo.

Sin traducción, la cultura y el saber global de la humanidad se empobrecerían hasta extremos insoportables, porque en última instancia es contacto, relación, conocimiento del Otro, aprendizaje de realidades distintas a las nuestras. Lo decía Octavio Paz y, en nuestra humilde opinión, es muy cierto: el lenguaje es ante todo traducción. Uno se enfrenta a la realidad del mundo y la traduce para sí mismo en sus propios términos.

Por otro lado, creemos que la traducción merece más atención de la que se le presta. En cualquier caso, en la actualidad y gracias a campañas muy notables, como la de ACE Traductores, somos un poco más visibles quienes trabajamos en esto. Por último, añadiríamos que lo verdaderamente importante es la obra de los autores, pero es crucial valorar el trabajo de los traductores.

Aunque precisamente no se vean, son los que más se exponen al juicio del lector o lectora. ¿Cómo se acogen las críticas?

Las críticas son necesarias e imprescindibles. Un texto se enriquece con aportaciones, no con exclusiones. Incluso cuando las críticas son severas, deberían tenerse en cuenta siempre y cuando estén argumentadas, justificadas y resulten pertinentes. Cualquiera que se dedique a algo expuesto a un determinado público, debe asumir la posibilidad de la crítica y aceptarla con naturalidad como una herramienta para reflexionar sobre su trabajo y mejorarlo.

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