¿Por qué deberías leer a Thomas Piketty?

Tras el éxito de su anterior libro, El capital en el Siglo XX, ensayo del que se vendieron más de 2,5 millones de ejemplares alrededor del mundo, Thomas Piketty se convirtió en el economista más conocido, reconocido y más profusamente citado de la profesión.

El éxito de este libro le abrió las puertas a fuentes fiscales e históricas de países cuyos gobiernos habían mantenido ocultas hasta la fecha, tales como Brasil, la India, Sudáfrica, Túnez, Líbano, Costa de Marfil, Corea, Taiwán, Polonia, Hungría, China y Rusia. Disponer de estos nuevos datos le permitió ampliar la historia de la desigualdad iniciada en su anterior libro y dotarla de mayor perspectiva histórica, ampliando con ello su cauce de acción.

En este sentido, su nuevo trabajo, que lleva por título Capital e Ideología y que Deusto publica en su edición en español, puede leerse como una segunda parte del anterior o, como el propio autor sugiere, como una prolongación del primero.

En esta nueva entrega —y gracias a los nuevos datos y fuentes estadísticas mencionadas— el profesor Piketty llega a la conclusión de que la desigualdad es una elección social, fruto de la ideología, de los programas políticos y de las opciones ideológicas y electorales presentes en los diferentes momentos de la historia. No es una cuestión económica o tecnológica, sino ideológica y política. Para ilustrarlo, expone cómo la desigualdad ha sido aceptada o tolerada de modo muy dispar en las distintas etapas históricas, tanto en épocas pretéritas como en nuestras sociedades modernas. Y, ante ello, plantea una serie de preguntas, tales como: ¿cuál es el grado de desigualdad que queremos? ¿Queremos más desigualdad? ¿Menos? Y, en caso de que aboguemos por reducirla, ¿de qué manera y con qué herramientas?

Razones para combatir la desigualdad

En su opinión la desigualdad es uno de los grandes focos de conflicto actuales y su crecimiento es la gasolina que alimenta los cada vez mayores y más extendidos conflictos y protestas sociales alrededor del mundo.

Asimismo, y a su juicio, si no encontramos soluciones democráticas y pacíficas para reducir las desigualdades se abre la puerta a movimientos políticos xenófobos y nacionalistas que aprovechan este malestar para ofrecer soluciones basadas en el odio al inmigrante y en el odio a otros países o a sus comunidades vecinas. En este sentido y en lo que respecta a nuestro país, se muestra receloso con el proceso independentista en Cataluña, del que afirma sentirse sorprendido por el apoyo que recibe desde partidos progresistas, toda vez que “el nacionalismo catalán es mucho más acusado entre las categorías sociales más favorecidas que entre las más modestas”.

¿Más allá del capitalismo? Las propuestas de Piketty

En su nuevo libro, asimismo, Piketty se muestra convencido de que es posible superar el capitalismo con una sociedad justa basada en el socialismo participativo y en el social federalismo y para ello propone una serie de medidas que, lejos de pensarse como una hoja de ruta, se presentan con el objetivo de centrar y fomentar el debate. ¿Cómo?

Sus propuestas para el debate son tres, dos relacionadas con la gobernanza y una última de índole fiscal.

Respecto a la gobernanza, considera que las instituciones actuales supranacionales, tales como la Unión Europea, no ponen en práctica las políticas necesarias para hacer frente a las consecuencias de la globalización, que es tanto fuente de riqueza como de desigualdad.

Su segunda propuesta se ubica en el ámbito empresarial, en el que aboga por la cogestión empresarial. A su juicio, los trabajadores de las empresas deben ser una parte activa en la toma de decisiones y para ello deben reformularse los órganos de gobierno corporativos, a imagen y semejanza de los modelos nórdicos, que si bien pueden ser una buena referencia y ejemplo a seguir, también pueden y deben mejorarse.

La tercera de sus propuestas es quizá la más controvertida y la que mayores debates suscita. Hace referencia a la fiscalidad y puede resumirse en tres ideas principales: en primer lugar suprimir la fiscalidad indirecta, excepto en aquellos casos como el de la fiscalidad ambiental. En segundo lugar implantar un impuesto sobre la renta progresivo en el que se incluyan no sólo las rentas del trabajo, sino la totalidad de las rentas del capital, incluyendo las inmobiliarias, y, sobre todo, las financieras. Y, como tercera gran propuesta, propone repensar completamente el impuesto de patrimonio y los impuestos de sucesiones y donaciones, estableciendo un mecanismo de universalización de las herencias con el fin de que el capital circule, de modo que no esté siempre en las mismas manos, dado que a su juicio la concentración de capital equivale a concentración de poder, y en consecuencia, a un incremento de la desigualdad.

Su nuevo trabajo Capital e Ideología —con sus aproximadamente 1200 páginas— representa otra gran cima en la bibliografía económica y está llamado a convertirse en uno de los libros fundamentales en el estudio de la desigualdad, al tiempo que consolida a Piketty como una las voces más significativas de la ciencia económica.

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