10 escritoras que firmaron sus libros con seudónimos masculinos

Cada mes de marzo hay una fecha especialmente marcada en el calendario. En color lila. Es el 8 de marzo, por supuesto, una fecha para recordar a las heroínas que han abierto el camino hasta un presente más justo y para tener presentes también a las heroínas que siguen luchando para romper los techos de cristal. 

Con esta fecha en mente, y siendo amantes de los libros, recuperamos a 10 iconos literarios que tuvieron que ocultar su sexo para poder abrirse camino en un terreno que les era vedado

«La literatura no puede ser asunto de la vida de una mujer, y no debería ser así»

Era el 29 de diciembre de 1836 cuando una joven profesora, ilusionada con los poemas que había escrito, decidió enviar su mejor material a un referente de su época, el poeta Robert Southey, y pedirle su opinión sobre si creía que aquellos eran poemas dignos de ser publicados. 

Al cabo de tres meses le llegó su respuesta. Pero no era la que esperaba. No porque calificara negativamente su material. Aquello pareció algo irrelevante a ojos de Southey, quien centró su respuesta en otros aspectos. Decía: «La literatura no puede ser asunto de la vida de una mujer, y no debería ser así».

La profesora no se dejó vencer por la hostilidad de su “colega” y decidió publicar igualmente, bajo un seudónimo. Tal fue su éxito que hoy conocemos a aquella profesora como uno de los grandes referentes de la historia de la literatura: Charlotte Brontë. Y como ése no fue el único caso, te presentamos una lista de escritoras que tuvieron que sobrevivir a la censura y el machismo mediante el uso de seudónimos. ¿Crees que las conocerás a todas? 😜


1. Charlotte Brontë 

Poco más hay que añadir a lo que ya te contábamos. La audacia y talento de Charlotte sólo sería equiparada por su constancia. Su mayor éxito literario fue Jane Eyre pero sería reconocida no sólo como una de las mejores novelistas británicas sino también como una de sus mejores voces poéticas.

¿Te preguntas cuál fue el seudónimo bajo el que publicó su obra? Currer Bell. Manteniendo la inicial de su nombre auténtico. 


2. Emily Brontë 

Las hermanas Brontë eran una fuente inagotable de talento. En 1842 Emily viajó a Bélgica junto a Charlotte y allí aprendió francés y alemán, además de destacarse como una excelente pianista. Los versos tampoco se le daban nada mal y adoraba pasear por el campo, por lo que su obra poética está repleta de observaciones sobre la naturaleza y de reflexiones filosóficas. En 1846 publicó sus primeros poemas, junto a sus hermanas y bajo el seudónimo de Ellis Bell

Un año más tarde Emily Brontë publicaría su única novela: Cumbres borrascosas. En la época de su publicación la obra fue bien acogida. Pasado el tiempo y debido a su complejidad y profundidad, la obra ha llegado a formar parte de la cima de la literatura universal, siendo comparada por su maestría con nada menos que la obra de Shakespeare. Todo un logro de “Ellis Bell”.


3. Anne Brontë 

Y vamos con la tercera de las hermanas Brontë, quizás la menos conocida pero no por ello fue menos importante su contribución al mundo literario, en un momento en el que ser mujer te impedía abrir la puerta a ese universo. 

En su caso, y nuevamente manteniendo la inicial de su auténtico nombre, Anne firmó como Acton Bell y la obra por la que la conocemos es Agnes Grey

En ella nos relata la vida de Agnes, una joven que en la Inglaterra victoriana se dedica a ser institutriz como única forma de ganarse la vida que tenían permitida las mujeres en ese entonces. El carácter autobiográfico de la obra es muy notable. Así es Agnes Grey / Anne Brontë: 

«Qué delicioso que sería convertirme en institutriz, salir al mundo, empezar una nueva vida, tomar mis propias decisiones, desarrollar las facultades que tenía sin usar, probar las capacidades que ten­go y que no conozco, ganarme mi propio salario. No importaba lo que dijeran los demás, yo me veía perfecta­mente capacitada para la tarea».


4. Amantine Aurore Dupin

En los libros firmaba como George Sand. Bajo ese seudónimo se encuentra una mujer de fuerte carácter, una mujer que en una época de marcadas normas sociales se atrevía a vestir con ropa de hombre y que no renegó de la literatura pese a que no fuera “cosa de mujeres”. 

Con las calles de París como contexto, no fue tan solo escritora sino que fue periodista y revolucionaria, en el bando de la Asamblea de Versalles.

Su primera novela vería la luz en 1831 y la escribió junto a Jules Sandeau, de quién habría tomado el apellido para crear su alter ego literario: George Sand.

Bajo este nuevo nombre Amantine Aurore Dupin publicó Indiana (su obra más famosa, publicada en 1832), Lélia, El compañero de Francia, Consuelo, Los maestros soñadores, críticas culturales o textos políticos. Fue una autora muy prolífica y una voz muy destacada en su época.


5. Matilde Cherner

Matilde Cherner fue una intelectual republicana, de ideas progresistas, marcada libertad de pensamiento y clara vocación ideológica, que comenzó publicando en periódicos locales y que no dudó en escribir sobre asuntos polémicos como la educación de la mujer, su acceso a la universidad, la prostitución o la monarquía.

Su incursión en la literatura la hizo bajo el seudónimo de Rafael Luna y su obra más famosa se titula Ocaso y aurora

Escrita inicialmente como serial para la prensa, esta novela versa sobre la monarquía y el patriotismo, y muestra las consecuencias de los acontecimientos históricos en la vida privada de los personajes, especialmente en los femeninos.

Otras obras que salieron de su pluma fueron Novelas que parecen dramas (1877), Las tres leyes (1878) Ocaso y aurora (1878), María Magdalena: estudio social (1880), obras de teatro o su notable Juicio crítico sobre las Novelas ejemplares de Cervantes. Además de escritora fue también periodista.


6. Mary Anne Evans

Se presentaba ante el mundo literario como George Eliot. Y fue una de sus mayores figuras de finales del siglo XIX. Con Mary Anne Evans se cerraba el trío canónico de las letras inglesas de la época, junto a Henry James y Joseph Conrad. 

Mary Anne fue una autora prolífica y publicó obras como Adam Bede, El hermano Jacob, El molino junto al Floss, El velo descubierto o Middlemarch. 

La novela Silas Marner, si bien no es la más famosa de la autora, sí nos ofrece los temas y motivos que fueron más representativos en el universo literario de “G. Eliot”. Se trata de una novela completamente psicológica, llena de emoción y complejidad aún teniendo un argumento en esencia sencillo, pero que la autora utilizará para describirnos con gran maestría la sociedad rural inglesa del siglo XIX. Un ejemplo de la más pura literatura clásica. 


7. Cecilia Böhl de Faber

La literatura de Böhl es considerada por la crítica como el vínculo entre el costumbrismo, la novela romántica y el realismo… aunque su papel tuvo que ser ocultado tras la fachada del seudónimo masculino Fernán Caballero. Este alias, formado por dos nombres masculinos, lo adoptó de la población del mismo nombre existente en Ciudad Real. Y aunque Cecilia pasó buena parte de su vida en España, su origen y recuerdos de infancia se encuentran en Suiza y Alemania. 

La gaviota sería su obra más famosa. Es la historia del triunfo y la desgracia de una joven dotada de una bellísima voz, Gaviota, que logra un éxito rotundo en los escenarios de Madrid y Sevilla y se enamora de un torero que morirá en la plaza. Bajo ese armazón argumental, los temas que trata Cecilia Böhl en su novela son el costumbrismo, el abandono de la tradición y la vida campesina en pro de una vida más cómoda. Un retrato completo de la sociedad española del siglo XIX.

Un dato curioso es que Cecilia no se decidió a publicar su obra hasta que hubo enviudado por tercera vez y su precariedad económica fue tal que se vio empujada a probar suerte en la literatura. Hoy su obra La gaviota es una obra clásica de la literatura costumbrista.  


8. Colette

Sidonie-Gabrielle Colette es una de las musas de la literatura francesa del siglo XX, más conocida en los círculos literarios con el nombre de Gauthier

Pocas mujeres eran aceptadas en la época en la Academia Goncourt. Colette llegó a presidirla. Sus inicios no fueron fáciles, sin embargo. Aunque escribía desde joven, ni siquiera llegó a usar un seudónimo porque su primer marido la suplantó y sus textos aparecieron firmados con el nombre de su primer esposo, Henry Gauthier-Villars, “Willy”.  

Con el tiempo le vino el justo reconocimiento y llegó a presidir la Academia Goncourt o a recibir la Legión de Honor francesa, siendo la única escritora en conseguirla. 

Si queréis saber más sobre esta gran figura de la cultura francesa, os recomendamos encarecidamente que leáis El fanal azul, sus memorias. Es un libro plagado de sabiduría, herencia de una mujer que había acumulado un profundo conocimiento de la condición humana.


9. Louisa May Alcott

Ahora su nombre es muy conocido, ya que su obra Mujercitas es un clásico imprescindible tanto en la literatura como en su adaptación cinematográfica además de haber sido una de las apuestas fuertes para los últimos Oscar, en la versión de la directora Greta Gerwig. 

Pero no todo fue tan sencillo. Louisa May Alcott, temiendo no ser tomada en serio si publicaba con su auténtico nombre, escribió sus primeras obras bajo el seudónimo de A. M. Barnard

Con ese alias escribió cuentos y lo que en la época victoriana se conocía como “relatos melodramáticos”, historias protagonizadas por personas ambiciosas que no dudaban en usar la venganza para saldar sus deudas. Se trataba de textos con un punto de vista poco común, con una fineza literaria extraordinaria y que trataban temas poco usuales como el adulterio o el incesto. De hecho en su gran obra Mujercitas hace mención a los relatos melodramáticos y Alcott escribe: “pueden resultar peligrosos para mentes pequeñas”. 

Después de haber escrito muchos relatos, de distintos tipos y con éxito más que notable, es interesante observar que la autora luchara por publicar su gran novela con su auténtico nombre, quizás intuyendo la trascendencia que Mujercitas tendría para su carrera. Y para la historia de la literatura, finalmente. 


10. Mary Shelley

El nombre de Mary Shelley va indiscutiblemente ligado al de Frankenstein. Este relato significó el nacimiento de una de las criaturas más importantes del universo de terror y que aún hoy en día sigue siendo parte de nuestro imaginario colectivo. 

El nacimiento de este personaje no es menos interesante. Era mayo de 1816 cuando Mary Shelley veraneaba en Villa Diodati, junto al lago Ginebra, en compañía del poeta Lord Byron, el joven médico John Polidori y su esposo el poeta Percy Shelley. Una noche decidieron hacer una competición de historias terroríficas y de la pluma de Mary Shelley salió la criatura hoy todos conocemos, Frankenstein. 

El relato nacía de un sueño que la escritora había tenido la noche anterior y que decidió aprovechar para ganar el reto literario. Después lo publicó bajo autoría anónima. La sociedad de aquel entonces dio por hecho que un relato tan terrorífico no podía haber sido escrito por Mary, sino que tenía que ser la pluma de su esposo Percy Shelley la que se encontraba tras aquel relato horrendo.  


Estas 10 escritoras, pues, ponen de manifiesto que la literatura sí puede ser asunto de la vida de una mujer y que así debería ser. Y si buscas más lecturas para empoderarte este 8 de marzo, ¡no te pierdas nuestra selección! Está llena de heroínas literarias que te descubrirán otra forma de ver las cosas.

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