Vicky Hayward: «Pensaba que era difícil recrear libros de cocina histórica hoy en día, pero el de Altamiras es único»

Vicky Hayward: «Pensaba que era difícil recrear libros de cocina histórica hoy en día, pero el de Altamiras es único»
La hispanista se acaba de alzar con el Premio Nacional de Gastronomía 2018  a la mejor publicación por ‘Nuevo arte de la cocina española’, publicado por Editorial Ariel

Vicky Hayward es una persona entusiasta. Hacemos la entrevista mientras acaba de cocinar uno de sus platos. No quiere dejar a medias una de sus investigaciones. Esta hispanista de renombre ha dedicado diez años a reescribir Nuevo arte de la cocina española, originalmente escrito en Aragón por el fraile franciscano Juan Altamiras, en 1745. Una obra que se podría considerar un bestseller de la época, con más de veinte reediciones. Este tipo de recopilaciones gastronómicas se hicieron muy frecuentes, y llenaron muchas estanterías. Se empezaba a tener conciencia de la cocina como cultura, en unos años donde empezaba a fermentar el concepto de nación que conocemos hoy en día.

Hayward ha conseguido reunir las recetas y situarlas en su contexto, un hecho que considera importante, ya que si no, pierden exageradamente su sentido. Por ello nos las acerca, con un lenguaje llano y buscando la proximidad con las sensibilidades de hoy en día. Un menú vegetariano, sostenible y natural que le ha valido este junio el reconocimiento de la Real Academia de Gastronomía a la mejor publicación del 2018. En PlanetadeLibros hemos charlado con ella a raíz del premio:

‘Nuevo arte de la cocina española’ parecía un libro hasta ahora olvidado ¿Cómo llegaste hasta él?

El libro me lo regaló Jaime Rodríguez, el fundador de las bodegas Remelluri, después de estar de visita con su familia. Fue al principio de los años noventa. Me regaló dos libros, éste y otro de repostería de la época. Y sobre el libro de Altamiras me dijo: “Este libro es importante, léelo”. Estas palabras fueron determinantes para darle relevancia.

¿Y qué viste exactamente en él?

Al principio cociné algunos de los platos. Y me sorprendieron muchísimo por la potencia del sabor que tenían. Pensaba que era difícil recrear libros de cocina histórica hoy en día, pero el de Altamiras es único. Es muy contemporáneo en su uso del sabor.

Entonces, te empezaste a introducir en el libro cocinando las recetas.

Exacto. Al principio yo pensaba que Jaime me lo había recomendado por la calidad de las recetas y empecé a cocinarlas. Fue después, cuando estaba escribiendo sobre cocina en diferentes revistas y periódicos, que empecé a darme cuenta de su importancia histórica. Junto a todas las otras referencias culturales del texto.

«Mi idea con ‘El nuevo arte de la cocina española’
fue escribir un libro de calidad y con el rigor histórico,
a la vez que un texto muy accesible para el lector moderno»

Los textos antiguos requieren de una aproximación cuidadosa. ¿Cómo te enfrentaste a la modernización del texto?

La primera idea fue hacer una edición en inglés. Así que empecé por la traducción. Y la traducción es una forma maravillosa para analizar un texto a fondo. De forma paralela, empecé a darme cuenta de que tenía que recocinar estos platos que ya había hecho, y entender exactamente lo que quería decir. Mediante la traducción se empezó a abrir una vía para indagar mucho más en el contexto. Tenía la sensación de que un público inglés nunca podría entender este libro sin más datos del entorno, mientras que los españoles podían leer entre líneas.

Aun así, yo tenía la sensación de que nadie había apreciado a Altamiras porque no se conocía en profundidad su contexto. Desde el principio, partí de una metodología propuesta por historiadores en donde el contexto es muy importante en la microhistoria. Eso fue lo que yo me planteé: intentar escribir un libro con la calidad que yo quería, con el rigor histórico, a la vez que dejaba un texto muy accesible para un lector moderno.

Vicky Hayward: «Pensaba que era difícil recrear libros de cocina histórica hoy en día, pero el de Altamiras es único»_portada¿Qué nos aporta un texto del siglo XVIII sobre cocina hoy en día?

Creo que conecta con los lectores de hoy en día, y ha conectado, porque aunque es del siglo XVIII, lo que es revolucionario es que Altamiras no se preocupó por el status social. Eso le abrió un abanico de posibilidades que había estado cerrado para los demás. Sabores, técnicas y recetas del pueblo. Mientras, por otro lado, el calendario religioso le empujó más hacia sabores, en general, excluidos. Por ejemplo el ajo, el caldo de garbanzo o el uso de muchas más verduras. Todo eso conecta con nuestra sensibilidad de hoy en día, con nuestra sensibilidad vegetariana, de sostenibilidad y el gusto por lo que llamamos ‘el natural’.

Pero, al fin y al cabo, Juan Altamiras parecía más preocupado en sacar mayor provecho de pocos alimentos (ya que en muchos casos escaseaban) que en ser creativo ¿Cuál crees que es su verdadero impulso para crear en la cocina?

Creo que su impulso es sacar más provecho de poca comida, desde luego. Pero a la vez no quiere sacrificar el sabor. El orden franciscano no es ascético, no hay una idea de que no se pueda disfrutar de la comida como un placer. Él está constantemente buscando provecho y sabor, para poderlo disfrutar al máximo.

«El trabajo de la historia en la cocina es muy complejo, muy lento y requiere mucha preparación»

Cada vez encontramos una mayor globalización gastronómica, y la fusión de sabores es un leitmotiv. De hecho, podemos llegar a comer sushi en cualquier esquina ¿Hemos olvidado nuestro pasado culinario?

Hay dos cuestiones en este tema. Primero, el pasado culinario en los monasterios de los frailes jamás ha sido estudiado. Y es toda una rama de la cocina muy importante por ser del pueblo. Los frailes vivían muy integrados en el pueblo, sobre todo a través de la limosna. Eso sí ha sido olvidado, y ha quedado bastante sin estudiar. Básicamente porque los frailes no tienen permitido elogiarse, por lo tanto, no han escrito nada sobre ellos.

Por otro lado, yo creo que los españoles tienen una memoria gustativa maravillosa, que conecta mucho con el pasado e incluso con siglos atrás. Lo que ha pasado también es que ha disfrutado de un momento de vanguardia maravilloso. La explosión de vanguardia de los años noventa ha apartado un poco el enfoque sobre técnicas del pasado. Pero la vanguardia incorpora todos los sabores del pasado españoles. Y de una forma muy especial.

¿Por qué nadie había recuperado libros de este tipo?

El trabajo de la historia en la cocina es muy complejo, muy lento y requiere mucha preparación. Es decir, tienes que haber estudiado la historia, cocina y cultura sobre la que quieres investigar. La cultura española, en este caso. A la vez, tienes que poder contextualizarlo con acontecimientos que pasan en el resto de Europa. Es una rama relativamente nueva dentro de los estudios de historia, que está saliendo desde los años ochenta o noventa en Estados Unidos, Holanda, etc. Creo que, simplemente, aún no ha llegado aquí.

¿Qué cocinaría hoy en día Juan Altamiras?

Seguramente muchos de los mismos platos. Y efectivamente seguiría con el equilibrio especial de verduras, carne y pescado. Y se quedaría con sus ingredientes -vamos a decir- emblemáticos. Como el bacalao. Si hay que elegir un elemento revolucionario de este libro es el bacalao. Seguiría igual en su esencia, pero incorporaría la nueva batería de cocina. La batería de cocina te permite cocinar cosas más rápidamente, y él no tenía todo el tiempo del mundo. Al fin y al cabo estaba trabajando de la mañana hasta la noche.

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María Paz Ortuño: «Ana María está en sus obras, cualquiera que las lea descubrirá por qué no se puede uno olvidar de Matute»

Maria Paz Ortuño: «Ana María Matute está en sus obras, cualquiera que las lea descubrirá por qué no se puede uno olvidar de Matute»
«’Olvidado Rey Gudú’ es una magnífica historia en donde aparece el amor, el odio, el desengaño, la incomprensión, la crueldad y, por supuesto, la magia. Todo el mundo matutiano»
«La fantasía y la magia acompañaron siempre la escritura de Ana María. Aunque sus novelas y cuentos se desarrollaran en un mundo real, la magia no era ajena a este mundo»

A Ana María Matute se la conoce demasiado… O no. Esta escritora que llegó a ser la letra ‘K’ mayúscula en la Real Academia Española aún tiene facetas por enseñar. Nacida en Barcelona, tuvo diferentes residencias en la península debido a su situación familiar y problemas de salud que arrastró desde muy pequeña. Y la observación hizo el resto.

Partiendo en muchos casos desde el pesimismo, y con la Guerra Civil como telón de fondo, construyó un imaginario realista muy propio. Escritura lírica y práctica, con técnica modernista y un cierto interés por el surrealismo. Sorprendentemente, la última novela que publicó en vida tiene un tono completamente diferente. Y la trabajó durante diez años.

Una de las tantas citas inolvidables de Matute dice: “Siempre he creído, y sigo creyendo, que la imaginación y la fantasía son muy importantes puesto que forman parte indisoluble de la realidad de nuestra vida”. Olvidado Rey Gudú es un texto de fantasía. Ediciones Destino lo reedita ahora, cuatro años exactos después de la muerte de la autora. Además del texto se incluyen notas, dibujos y pinturas inéditas que la escritora elaboró durante el proceso de escritura del libro. La novela se convirtió en una especie de obsesión para Matute, que llegó a construir maquetas de los nuevos mundos que creaba.

María Paz Ortuño es editora y profesora adjunta en la Universitat Autònoma de Barcelona. Gran amiga de Matute desde los años ochenta, Ortuño recogió y editó los cuentos completos de la escritora en La puerta de la luna. Además, se encargó de escribir el epílogo de Demonios familiares, la obra póstuma que Matute dejó inacabada.

En PlanetadeLibros hemos hablado con ella sobre la siempre recordada autora y el Rey Gudú, una de sus obras cumbre.

Olvidado Rey Gudú fue todo un acontecimiento editorial cuando se publicó en 1996. ¿Qué supuso en la vida de Ana María Matute? ¿Hablaba ella a menudo de “su” novela predilecta?

Ana María Matute hablaba mucho de Olvidado Rey Gudú, era la novela que siempre había querido escribir y que escribió. Cuando se publicó (después de más de veinte años de llevar escrita), fue para ella una satisfacción por la acogida tan excelente que tuvo entre los lectores. Además supuso un gran estímulo para volver a escribir y a publicar otras novelas maravillosas.

Sus primeras novelas y cuentos, anteriores a la publicación de Olvidado Rey Gudú, cautivaron por su «realismo lírico». ¿De dónde cree que nació el reino Olar y todo ese mundo de fantasía y magia?

La fantasía y la magia acompañaron siempre la escritura de Ana María. Aunque sus novelas y cuentos se desarrollaran en un mundo real, la magia no era ajena a este mundo. De hecho ya había aparecido en obras anteriores como Tres y un cuento.

Ana María amaba y conocía la historia, le gustaba la Edad Media y en Gudú la recreó a su manera (Francisco Rico, en la contestación al discurso de Matute en la entrada a la Academia, decía que la Edad Media de los libros de Ana María no se parecía en nada a la verdadera Edad Media, pero era la Edad Media). A la vez era una apasionada del ciclo artúrico y de todas las leyendas europeas que recogieron Andersen, los hermanos Grimm y Perrault, a los que dedica el libro.

¿Ana María Matute llegó a leer alguna vez a JRR Tolkien o a saber del éxito de la serie “Juego de tronos”? El relato de la dinastía Gudú podría considerarse casi de la familia con su reinos mágicos, las sagas, tiempos de fantasía…. Aunque ella lo definía más como una saga medieval tipo rey Arturo.

Por supuesto que leyó a Tolkien, pero del éxito de la serie no creo que supiera nada.

¿Fue Olvidado Rey Gudú su gran batalla? No sólo por tratarse de una historia de ambiciones, guerras y fronteras sino porque la escritura de la novela la acompañó durante 25 años de su vida.
La historia de Gudú es, desde luego, una batalla. Una batalla con la escritura y una batalla personal, pero lo cierto es que al final obtuvo una gran victoria.

«Su creación y su escritura estaban por encima
de los buenos y malos momentos personales»

Matute sufrió una depresión, como decía ella “el vacío”. ¿Cree que influyó este hecho en esta novela y en su literatura en general?

Todos los acontecimientos personales, buenos y malos influyen de alguna manera en la obra de un escritor. Pero no creo que ese “vacío”, o agujero negro, como también lo llamaba, influyera en su obra más que cualquier otro hecho. Su creación y su escritura estaban por encima.

Matute recibió una larga lista de galardones y homenajes: Premio Planeta 1954, Premio Nadal 1959, Premio Cervantes ¿Cómo respondía a ellos?

Evidentemente se alegraba. Pero no escribió nunca pensando en un premio. Jamás. Aunque es cierto que los agradecía, decía que igual que aceptaba las cosas malas de la vida por qué no iba a aceptar las buenas. Con el Cervantes, en concreto, se sintió verdaderamente feliz. Siempre pensó que nunca se lo darían, y cuando se lo comunicaron se llevó una de las mayores alegrías de su vida. No podía dejar de decir: “¡soy feliz!”

Tres palabras que la definan.

Sabia, vital y buena.

«Ana María amaba y conocía la historia y a la vez era una apasionada
del ciclo artúrico y de todas las leyendas europeas que recogieron
Andersen, los hermanos Grimm y Perrault»

¿En qué momento del día prefería escribir Ana María? ¿Alguna costumbre o manía o superstición?

A lo largo de los años había variado sus horarios de escritura. Últimamente prefería hacerlo por la mañana y corregir por la tarde. Seguía escribiendo con una máquina eléctrica, y cuando corregía apoyaba los folios en un cartón duro y tachaba con rotuladores muy gruesos para que no quedara ni rastro de lo corregido.

¿Qué vamos a descubrir de Ana María Matute en este libro?

Todo un universo. Una magnífica historia en donde aparece el amor, el odio, el desengaño, la incomprensión, la crueldad y, por supuesto, la magia. Todo el mundo matutiano.

¿Qué relación tenía ella con los lectores? ¿Respondía a sus cartas? ¿Recibía regalos? ¿Algún anécdota?

Muy buena, recibía muchas cartas de lectores agradecidos. Además de admirada era muy querida. Pero contestaba pocas porque sentía pánico ante el hecho de tener que escribir una carta. En su vida escribió muy pocas.

Por último, dos cortas: ¿Por qué deberíamos recordar, y no olvidar, a Ana María Matute? ¿Y al rey Gudú?

Esa pregunta nos la responde ella misma. Ana María está en sus obras, cualquiera que las lea descubrirá por qué no se puede uno olvidar de Matute.

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Mikel Ayestaran: «La gente quiere leer y saber más, por eso vamos a seguir escribiendo»

Mikel Ayestaran: «La gente quiere leer y saber más, por eso vamos a seguir escribiendo»
«Este es el único libro que conozco escrito desde el califato, con esas víctimas que, al final, son la fuente de información más importante de todas»
«Todas las teorías de la conspiración que giran en torno al grupo Estado Islámico dan material para una novela fabulosa»

Mikel Ayestaran siempre da un buen apretón de manos. Y, si sabe que lo vas a entender, te dirige unas palabras en vasco, como a su amigo Xavier Aldekoa. Se han encontrado por una buena razón: junto a Agus Morales van a presentar en la librería Altaïr de Barcelona el nuevo libro del guipuzcoano, Las cenizas del califato. Tres periodistas que siempre aparecen (literalmente) con la maleta debajo del brazo.

Ayestaran vive actualmente en Jerusalén, y desde allí ha escrito una crónica de los años de desintegración del Daesh en Siria e Irak. Un relato de reencuentro con lugares que las cámaras abandonan. Morales lo definía a la perfección al empezar (y acabar) la presentación: “Recuerden que no hay libros imprescindibles. Pero este lo es”. Mikel ofrece unas palabras a PlanetadeLibros antes de subir al escenario:

Mikel Ayestaran: «La gente quiere leer y saber más, por eso vamos a seguir escribiendo»_portada¿Por qué escribir Las cenizas del califato?
Es fruto de un trabajo que empezó hace cuatro años, cuando Estado Islámico proclamó el califato en Mosul y lo instaló entre Siria e Irak, y que ha terminado cuando el grupo ha sido derrotado militarmente. Creo que ahora era el momento ideal, porque todavía esa derrota está fresca y sirve para recordar al mundo que, aunque hayamos conseguido derrotarlo militarmente, aunque hayamos erradicado a ese califato, el grupo yihadista Estado Islámico sigue vivo y sigue combatiendo en un terreno que es donde mejor se maneja: la insurgencia.

Al hablar del libro y de tu paso por las ciudades que iban quedando liberadas del yugo de Estado Islámico, destacas ese momento en que se apagan las cámaras, los periodistas se van y solo quedan los civiles, millones de personas que tienen que rehacer sus vidas.
Sí, el grado de destrucción es muy diferente en función del grado de resistencia que ha establecido el grupo. Si han combatido hasta el final, la destrucción es prácticamente absoluta por el efecto de lo que es artillería y aviación, y el regreso de los civiles es mucho más complicado. Pero hay otras zonas en las que han huido sin combatir. Allí las casas siguen estando en pie y los civiles pueden volver.

Creo que una de las cosas más importantes a tener en cuenta al hablar de Las cenizas del califato es que ahora mismo hay muchos libros sobre Estado Islámico, sus orígenes, tratados académicos que tratan de dónde vienen, cómo se financian… Pero este es desde luego el único libro que conozco escrito desde el califato, con esas víctimas que, al final, son la fuente de información más importante de todas.

«El ensayo permite ir más allá de la información
que damos cada día en los medios»

¿Cómo haces llegar las historias de estas personas hasta aquí, con toda la información que nos llega día a día y que, en muchos casos, proviene fuera del lugar de origen y llega cargada de estereotipos?
En mi caso he intentado acercar lo máximo este relato, utilizando la primera persona y el presente, pero haciendo que el “yo” sea una especie de vehículo al cual se iban sumando la cantidad de voces que aparecen. No los he contado, pero creo que vamos a más de uno o dos protagonistas por página. ¡Son un montón de voces!

Las fuentes principales de información que hemos manejado durante estos años del Estado Islámico han sido su propia propaganda y la información de los servicios de inteligencia, que no deja de ser también propaganda. Ahora por fin tenemos acceso a la tercera fuente de información, para mí la más importante, que son los civiles. Eso es lo que he intentado hacer aquí: reunir el mayor número de voces de víctimas posible y acercarlas a través de ese relato construido en primera persona y presente.

¿Por qué es importante que hoy podamos leer Las ceniza del califato, al igual que otros libros de no ficción, más allá de la novela, que tratan sobre la realidad que nos rodea?
Creo que son complementarios. La verdad es que Estado Islámico, su nacimiento y todas las teorías de la conspiración que giran en torno al grupo, son material para una novela fabulosa. Pero yo me dedico al ensayo, por ahora, y creo que es importante para intentar dar un paso más en la información que damos cada día en los medios de información. Yo me dedico al breaking news, a las noticias de última hora, pero la gente igual quiere un poco más. Estos libros no les van a dar una respuesta absoluta a todas sus preguntas, pero sí que tratan de dar ciertas herramientas para que, a partir de su lectura, se puedan interpretar mejor las cosas que están ocurriendo.

«Hagas 140 caracteres o un libro de ensayo, lo fundamental
es que el contenido sea bueno y que tenga credibilidad»

Para poder ir también un poco más allá de los 140 caracteres o los 280 que es Twitter.
Sí, yo sigo siendo un twittero tradicional, y me quedo allí, en los 140 caracteres. Pero sí, es importante que la gente pueda trascender. Pero a la vez, hagas 140 caracteres o un libro de ensayo, lo fundamental es lo que cuentas: que el contenido sea bueno y que tenga credibilidad, ¡que la gente te crea!

Y hablar un poco más de personas y no de números, quizá.
Desde luego. Estamos hartos de dar estadísticas, números y cifras que, por cierto, en el caso de Siria es complicadísimo y muy difícil creérselas. Humanizar a las víctimas es el primer paso para acercarse de verdad a lo que han pasado.

Reproducías el otro día precisamente en Twitter una frase de Eugenio García Gascón: Cada vez somos más los que escribimos y menos los que leemos.
Creo que es verdad. Me he quedado abrumado con la cantidad de títulos que salen, ya uno pierde bastante la cuenta. Pero la verdad es que tanto con Oriente Medio, oriente roto como con Las cenizas del califato, estoy muy sorprendido con la respuesta tan positiva, y esto me da esperanza. La gente quiere leer, y quiere saber más, y vamos a seguir escribiendo.

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Santiago Díaz: «Todos llevamos dentro un germen de venganza o un deseo de justicia»

Santiago Díaz: todos llevamos dentro un germen de venganza o un deseo de justicia_autor

«La novela se inspira en la realidad. Todo lo que cuento lo podemos encontrar abriendo un periódico, y eso es lo que acerca la gente a este relato»
«Paul Auster siempre ha sido mi escritor favorito»

Santiago Díaz es un hombre alto, con mucha presencia. Nació en Madrid, en el año 1971. Su mundo es el guion. Acumula veinte años de carrera escribiendo las líneas de series tan reconocidas como Yo soy Bea, El don de Alba o El secreto de Puente Viejo. El resultado: alrededor de 500 guiones emitidos en televisión. Pura trama y control de giro.

Ahora se aventura en el terreno de la novela: Talión es su primer relato en este formato. Un thriller que promete enfrentarnos a nuestra ética y moral, partiendo precisamente de la ley del ojo por ojo y diente por diente. A Marta Aguilera, su protagonista, le diagnostican un tumor y tendrá que decidir qué hacer con los dos meses que le quedan de vida. ¿Es el momento de hacer justicia? Una trama de ficción para que el lector lo viva en propia piel y para que tome sus propias decisiones.

En PlanetadeLibros le hemos preguntado por su trayectoria como autor y por la experiencia de esta su primera novela.

Te has dedicado durante veinte años al mundo del guion y, de hecho, te sigue yendo muy bien. Acumulas un palmarés importante de premios y sigues en el oficio. Aunque el gremio exige escribir, ¿por qué probar con el formato libro?Siempre he tenido en la cabeza la idea de hacer un libro, o escribir una novela. No lo he hecho hasta ahora básicamente porque no había encontrado la idea para hacerlo. Todos tenemos ideas que nos van rondando por la cabeza, y de repente una de ellas es la que te llama la atención. Y dices, esta es la idea que me va a aguantar las quinientas páginas que necesito. Las ideas, en la cabeza, funcionan todas, pero a la hora de trasladarlas al papel y sacar quinientas páginas te das cuenta de que necesitan ser fuertes. La encontré y entonces me decidí a escribirlo.

¿Y de dónde surge la idea principal de la novela, esta sed de venganza o de imponer justicia?
El germen inicial de la novela era que alguien se tomara la justicia por su mano. Y la maduré un poquito más cuando leí en un periódico la historia de un crimen en el que el culpable salía indemne. Entonces tuve esa sensación. Percibí indignación en los familiares y en la gente que rodeaba a la víctima en el pueblo donde vivía. Percibí como la gente pedía justicia porque creía que no se había hecho un juicio justo. Entonces traspasé un poquito la realidad. Me metí en ficción y pensé: ¿y por qué no alguien que les dé esa justicia que están pidiendo? Y allí surgió. Me puse con ello y hasta hoy.

«Las ideas, en la cabeza, funcionan todas, pero a la hora de trasladarlas al papel
y sacar quinientas páginas te das cuenta de que necesitan ser fuertes»

Partiendo de esta premisa y de la idea de que quieres conectar con cualquier lector, ¿quiere decir esto que todos tenemos la violencia como un recurso inherente, al que nos frustra no poder acudir por nuestra moral?
Yo he procurado basar esta novela sobre dos pilares básicos: el primero es: ¿Qué harías tú si te dicen que te quedan dos meses de vida? O mejor aún, ¿qué harías tú con ese tiempo de vida en las circunstancias de Marta Aguilera? Una mujer sin ataduras, que no tiene familia ni hijos. Cualquiera en su situación pero con un ser querido diría: le dedico este tiempo a otra persona. Pero imagínate que no tienes a nadie. Entonces tus circunstancias cambian. ¿Qué harías tú en ese momento? Yo quiero que la gente se haga esa pregunta.

El segundo pilar es la duda de si, en determinados casos, es lícito acabar con criminales. Tu respuesta inicial, la de cualquier lector, va a ser que no. Hay que ponerlos en manos de la justicia como en la vida real. Pero en el momento que nos metemos en la novela y conocemos a los personajes, tanto a Marta Aguilera como a los ‘malos’, es cuando puede surgir una cierta chispa de violencia. Porque quizás cambiemos de opinión y nos posicionemos con la protagonista. Quizás en algún momento nos descubramos a nosotros mismos deseando que gane y mate aquel al que persigue. Creo que todos llevamos dentro un germen de venganza o un deseo de justicia.

Tus dos personajes principales, Marta Aguilera y Daniela Gutiérrez (la inspectora que lleva su caso) son mujeres. ¿Es una apuesta deliberada?
Quise que fueran dos mujeres desde el principio. Cuando imaginé la historia de alguien que se tomara la justicia por su mano no pensé si era un hombre o una mujer. Al sentarme a escribir, la inercia, al ser hombre, me llevó a retratar a alguien de mi mismo género. Pero enseguida me di cuenta de que no, de que quería a una mujer, una mujer que fuera fuerte y que me diera muchos más motivos argumentales para conseguir una novela interesante. Me parecía más original y, ¿por qué no va a haber una mujer justiciera? El hecho de enfrentarla a otra mujer me parecía precioso. Dos mujeres fuertes, potentes, una frente a la otra. Me encantaba esa idea.

Además, el personaje de Marta está narrado desde la primera persona, a diferencia del resto de personajes, a los que persigue un narrador omnisciente. ¿Por qué jugar con estos dos narradores?
He escrito el personaje de Marta en primera persona porque lo que quiero es que el espectador la acompañe en toda esta andadura y conozca su historia, sus sentimientos y su modo de pensar para decidir si va con ella o no. En cambio, el resto de personajes están enfocados desde un narrador omnisciente en tercera persona. Lo estoy contando de este modo para que nos podamos involucrar en las historias de los malos y de las víctimas. Para que podamos tener otro punto de vista, también.

«Al sentarme a escribir, la inercia, al ser hombre, me llevó a retratar a alguien de mi género.
Pero enseguida me di cuenta de que no, de que quería a una mujer, una mujer que fuera fuerte.
¿Por qué no va a haber una mujer justiciera?»

Marta sufre un cambio muy drástico, tanto físico como emocional, debido al tumor que le localizan. ¿Cómo decidiste conectar esta enfermedad a su giro vital?
Elegí un tumor porque me sirve para contar lo que yo quiera, porque pueden ocurrir millones de cosas con él. Respecto a la personalidad de Marta: ella, al principio, es completamente insensible. En lo primero que pensé es que el personaje debía sufrir una evolución, independientemente de lo que tenía que hacer. La evolución típica sería una mujer absolutamente normal que, al diagnosticarle esta enfermedad, se convierte en asesina.

Y pensé, voy a hacerlo al revés. Voy a hacer que una mujer que no tenía empatía por los demás, que era fría, al encontrarse con una situación concreta empieza a descubrir lo que es la vida. Empieza a tener sentimientos que no ha sentido nunca, empieza a sentir empatía y a ponerse en el lugar de los demás. Y eso es lo que al final de sus días, si llegan a serlo, es una tragedia. Ahora que podía sentir es cuando se está muriendo.

Das mucha importancia a las localizaciones. ¿Qué define cada lugar?
Cada uno de los casos que ella trata y cada una de las venganzas que se quiere tomar se desarrollan en un ambiente totalmente distinto. Los elegí porque me resultaron muy atractivos y muy visuales. Tampoco quiero avanzar cosas, pero hay escenas que se desarrollan, por ejemplo, en la Cañada Real. Y me gustaba que el lector conociera estos sitios de primera mano. He querido que al lado de la protagonista –una mujer normal, que no está metida en estos bajos fondos– entremos ahí sintiéndonos a salvo.

De hecho, muchos de estos emplazamientos se sitúan en los nombrados bajos fondos de Madrid. ¿Cómo fue la documentación de este tipo de sitios?
Gran parte de la documentación la bebo de las fuentes tradicionales, como los periódicos. Basta con abrir un diario para encontrar tramas de novela negra. Pero en el caso, por ejemplo, de la Cañada Real, fui con una ONG a visitarla. Y me ocurrió una cosa muy curiosa: yo tenía una idea muy –no sé si decir– ‘romántica’ de estos sitios. Me despertaban curiosidad por la posibilidad de encontrarme con mafias u otros. Sentir el peligro y la adrenalina.

Pero cuando llegué allí fue un mazazo terrible. El peligro se elimina totalmente porque ellos lo que pretenden es que te gastes dinero. Te sientes protegido, nadie te va a molestar. Además, lo que vi alrededor no tenía nada de romántico ni bonito. Todo estaba lleno de miseria y tristeza. Yo he tratado de retratarlo pero frenándome en muchas ocasiones. Porque la realidad, y parece un tópico, supera la ficción en muchas ocasiones.

Santiago Díaz: todos llevamos dentro un germen de venganza o un deseo de justicia_libro¿Algunos de los referentes literarios que te han llevado a escribir este libro?
Me gustan todos los tipos de novela. Pero todos los que escribimos novela negra, intriga o thriller tenemos que mencionar obligatoriamente a Agatha Christie, Arthur Conan Doyle, Raymond Chandler y Dashiell Hammett, Truman Capote e incluso a Paul Auster, que siempre ha sido mi escritor favorito. Y en novela española: Lorenzo Silva, Arturo Pérez Reverte, Agustín Martínez o Carmen Mola. Pero para esta novela en concreto no he necesitado inspirarme en otras obras, sino en la realidad. Todo lo que cuento lo podemos encontrar abriendo un periódico. Y es lo que hace acercar la gente a este relato, porque es algo que reconocemos.

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Ganadores del concurso de microrrelatos #DemosleLaVueltaAlCuento

Ganadores del concurso de microrrelatos_1

¿Participaste en nuestro concurso de microrrelatos #DemosleLaVueltaAlCuento? 

¿Quieres leer los tres textos premiados? Ahora que están a punto de disfrutar de su premio, desde PlanetadeLibros queremos compartir sus relatos con todos vosotros, lectores y contadores de historias.

No fue tarea fácil seleccionar tres de entre los casi 500 microrrelatos recibidos y tantísimos excelentes… ¡Pero aquí están los tres ganadores!

1er Premio: Sara Yebra Delgado 

“Ella era una librera indómita que vivía en un verso endecasílabo. Él, un jardinero despeinado fiel a sus rosales. Ella le regaló su poema favorito. Él hizo un marcapáginas de pétalos secos. Leyendo juntos mataron la nostalgia que, a veces, tenía forma de dragón.”

2º Premio: David Hernández Ortega

“No eres lo que esperaba; nunca creí que también existieran dragonas, dijo él. Me ocurre igual, respondió la dragona, hace mucho que dejé de creer en caballeros. Sin embargo, pese a sus dudas, cuando la rosa despertó, ambos seguían allí.”

3er Premio: Mario Serrano Lorenzo

“Jordi, no sólo se sintió incapaz de matar a la dragona, se enamoró de ella. Se cambió de especie, que no de sexo, en una clínica Suiza y fueron felices echando fuego. La princesa se hizo bombera para intentar vengarse de ellos. No lo logró.”

De nuevo, ¡muchas gracias a todos los que participasteis con vuestra imaginación y creatividad para dar la vuelta a la leyenda de Sant Jordi!

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