Los 10 mejores viajes por Asia

Bujará, Uzbekistán, Asia © Michał Huniewicz - www.flickr.com/photos/m1key-me/16013318967-

Experiencias viajeras recorriendo Asia

Se trata del viaje iniciático por antonomasia, y consiste en poner rumbo a Oriente y atravesar Asia. No es una tarea sencilla diseñar un viaje por este continente inmenso, variado y lleno de contrastes, pero algunas experiencias deberían figurar en las agendas de todos los viajeros que se lancen al reto de recorrer Asia.

1. Caminar por la Gran Muralla (China)

Gran Muralla, China, Asia © Colin Capelle - www.flickr.com/photos/51252776@N04/8082531678

Las tierras protegidas de China quedan al sur y los saqueadores, al norte. O así se planteó cuando los chinos construyeron esta increíble estructura que permite al viajero sentir como la historia cruje bajo sus pies. Ocupó más de 8000 km y ahora pueden recorrerse unos 3000-4000 km si se siguen todos los restos. No es tan fácil como parece porque la muralla está deteriorada en muchas zonas y encontrar la senda puede llegar a convertirse en un reto. Hay caminatas guiadas por la Gran Muralla que cubren el tramo que discurre entre Gubeikou (a 140 km de Beijing), Jinshanling y Simatai. Aunque para la mayoría de los caminantes, la excursión de una semana por el tramo bien conservado de la provincia de Hebei, cerca de Beijing, cumple todas las expectativas.

2. ‘Puenting’ desde la Macau Tower (China)

Macao, China, Asia © MrT HK - www.flickr.com/photos/mrthk/13702106643

Es probable que Macao sea famosa por solo dos lugares y dos tipos de personajes: sus grandes casinos y los temerarios saltadores desde la mayor altura del mundo. Ellos son quienes desde 233 m practican ‘puenting’ en la Macau Tower. Estos valientes saltan desde la azotea de un edificio de 76 plantas, y la trayectoria del salto es espectacular: si normalmente se tarda 60 segundos en subir en ascensor, en la caída se emplea una décima parte de este tiempo, ya que se alcanzan 200 km/h. Las vistas son de infarto y la ciudad parece alzarse ante al saltador y no al revés. Para realizar algo verdaderamente especial, se aconseja un salto nocturno.

3. Atravesar la selva de Borneo (Indonesia)

Borneo, Indonesia, Asia © Marc Veraart - www.flickr.com/photos/marcveraart/32420768050

Atravesar de costa a costa la tercera isla más grande del mundo es una de las mejores aventuras de Asia, y también una de las menos explotadas. La selva tropical de Borneo es uno de los sitios más primitivos en la Tierra, y su exploración comienza río arriba en Balikpapan, por el Sungai Mahakam, en varias embarcaciones (más de 900 km, 7 días). En la otra parte de la isla se desciende el Sungai Kapuas, el río insular más largo del mundo; pero el punto crucial de esta travesía se sitúa entre las dos anteriores rutas: 5-7 días de senderismo por la cordillera Muller, famosa por sus vados de río, sanguijuelas y engañosas pendientes. Para vivir esta experiencia  es indispensable contar con un buen guía.

4. Surfear en Bali (Indonesia)

Bali, Indonesia, Asia © Aussie Assault - www.flickr.com/photos/aussieassault/15823436831

La península de Bukit, en el extremo sur de Bali, es como un rompeolas que frena las olas del océano Índico. La costa este atrae a surfistas de todo el mundo y la pequeña península ofrece posibilidades para todos los niveles. El entorno ideal para aprender está en la popular playa de Kuta, donde las olas rompen suaves en la arena, mientras que los surfistas más experimentados pueden enfrentarse a las olas largas y aceleradas de Padang Padang –o Bali Pipeline. El lugar más paisajístico es Uluwatu, al sur de Padang Padang, donde es posible nadar hasta sus cinco rompientes a través de una cueva. Y para conocer todo sobre las olas balinesas, nada como la bulliciosa Kuta, donde es fácil alquilar tablas.

5. Descender en neumático por el Vang Vieng (Laos)

Vang Vieng, Laos, Asia © Chris Feser - www.flickr.com/photos/feserc/3400939697

Flotar por el río Nam Song en un flotador suena a una actividad tranquila, pero sobre todo se trata de una actividad muy divertida. El descenso del río dentro de un gran neumático es un pasatiempo tan popular que ha terminado convirtiéndose en uno de los ritos de iniciación del circuito mochilero en el sureste asiático. Por encima del río se elevan acantilados de piedra caliza, llenos de túneles y cavernas que compiten con los bares que se han abierto en la ribera invitando a los viajeros a tomarse una o varias copas. Las autoridades han cerrado algunos de ellos después de varios accidentes mortales; se aconseja tener precaución. Para llegar, pueden tomarse autobuses desde Vang Vieng hasta Luang Prabang y Vientiane.

6. Practicar senderismo en el Himalaya (Nepal)

Himalaya, Nepal, Asia © Donald Macauley - www.flickr.com/photos/27770620@N02/4404458209

Nepal comenzó a desarrollar una industria del senderismo a mediados de la década de 1960, y rápidamente se convirtió en uno de los destinos más deseado por los senderistas. Lo cual se entiende porque atraviesa la franja de montañas más altas del mundo, veteadas por valles que llevan a los senderistas a montañas como el Everest, el Ama Dablam, el Dhaulagiri, el Cho Oyu o el Anapurna. La caminata más popular es la que se realiza al campamento base del Everest, mientras que el famoso circuito del Anapurna ha quedado devorado por las carreteras, dispersando a los senderistas con dirección a Pokhara hacia el santuario del Anapurna o, a más altitud, a Mustang. Algunos de los destinos menos concurridos son Dolpo, la región que inmortalizó Peter Matthiessen en El leopardo de las nieves, y el campamento base del Makalu.

7. Escalar en roca en Railay (Tailandia)

Railay, Tailandia, Asia © photodia - www.flickr.com/photos/augenzeuge/4698820011

¿Quién quiere escalar desde una playa tropical hasta una cima con vistas, donde James Bond hizo de espadachín en El hombre de la pistola de oro? Railay es un lugar muy relajado: cabañas entre palmeras, bares justo a pie de playa, acantilados, cabos abruptos y playas blancas salpicadas de botes alargados. Hay un gran abanico de opciones de escalada. Los principiantes tienen la Diamond Cave North Face y el ABC Wall; también hay zonas de psicobloc para escalar por un acantilado marino sin cuerdas y dejarse caer al mar de Andamán al terminar. El acceso más fácil se realiza en barco desde la playa de Ao Nang.

8. Pedalear por Vietnam

Vietnam, Asia © Prashant Ram - www.flickr.com/photos/stupid_dream/9580664662

En la imagen oficial de Vietnam casi siempre aparece una bicicleta, bien pedaleando por las calles coloniales de Hoi An o por las altas terrazas de los arrozales. Para los turistas, la bicicleta es uno de los principales vehículos y Vietnam ofrece múltiples posibilidades de desplazamiento sobre dos ruedas. Por ejemplo, en el sur, donde puede recorrerse el delta del Mekong, o en llano, sobre tierra y agua (quizá sea el país con mayor número de puentes del mundo). En el centro de Vietnam es posible mezclar rutas costeras por zonas turísticas, como Danang y Nha Trang, con ascensos a las tierras elevadas, entre selvas tropicales y cafetales.

9. Practicar kayak en la bahía de Halong (Vietnam)

Vietnam, Asia © Bernard Oh - www.flickr.com/photos/bernardoh/2604760636

La bahía de Halong, las aguas que forman pozas en torno a miles de picos de piedra caliza e islas, es uno de los paisajes más reconocibles de Asia. Durante años se difundió la imagen de los barcos de junco desplazándose entre las islas, pero ahora comienza a convertirse en un destino del agrado de los aficionados al kayak, que buscan una visión única de las rocas de la bahía. Como en todos los paisajes de piedra caliza, la bahía de Halong está llena de cuevas, arcos y columnas, donde se dirija el kayak a donde se dirija, se encontrará una nueva formación. Las excursiones de varios días suelen realizarse en barcos de junco, donde se come y se duerme.

10. Visitar las ciudades de la Ruta de la Seda (Uzbekistán, China)

Samarcanda, Uzbekistán, Asia © LE FOTO DI MAXI - www.flickr.com/photos/solo_prato/5662855255

El exotismo de la Ruta de la Seda vive en tres ciudades, Samarcanda, Bujará y Kasgar, que desde hace siglos atraen almas inquietas hasta el inmenso centro de Asia. En Uzbekistán, la imponente arquitectura de la plaza Registán de Samarcanda ofrece una visión evocadora de la Ruta de la Seda. Y en la vecina Bujará, puede divisarse el minarete Kalon que impresionó ya a Gengis Kan y después se convirtió en mazmorra para funcionarios y espías del Imperio británico. Los bulliciosos bazares de Kasgar (China) todavía fascinan a viajeros y comerciantes que acuden a la llamada de una de las grandes rutas terrestres del mundo. Casi equidistante entre Bujará y Kasgar se sitúa Taskent, el punto de partida más útil para explorar esta zona.

Más información de los países del Sureste de Asia en: Sureste asiático para mochileros y Lo mejor de Tailandia

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Planes interesantes por La Rioja

La Rioja Alavesa, Elciego, Bodegas Marques de Riscal © Gilles Messian - www.flickr.com/photos/gmessian/22281428911

Una comunidad que ofrece mucho

La Rioja, que limita con el País Vasco, Navarra, Aragón y Castilla y León, ofrece un amplio catálogo de aventuras y experiencias en torno al vino, la gastronomía, la cultura y las tradiciones. A continuación, se detallan algunas posibilidades que despertarán el interés del viajero. No todas son gratuitas, pero seguro que todas son interesantes, sugerentes, aptas para todos los públicos y al alcance de la mano.

EN TORNO AL VINO:

Hay paradas inevitables para disfrutar del vino y visitar memorables bodegas, como por ejemplo, algunas de la Rioja Alavesa:

Samaniego

La Rioja Alavesa, Samaniego, Bodegas Baigorri © www.bodegasbaigorri.com

Este pueblo de casas de piedra antigua y torres fortificadas, al pie de la sierra de Cantabria, luce el palacio de Samaniego, hoy reconvertido en hotel de lujo y Baigorri, la interesante bodega que proyectó Iñaki Aspiazu como una caja de cristal donde puede contemplarse todo el proceso de elaboración del vino.

 

Elciego

Hace 10 años, el arquitecto canadiense Frank Gehry levantó el edificio de la bodega Marqués de Riscal, un proyecto vanguardista llamado “La Ciudad del Vino”. Es una llamativa bodega que completa a este pueblo que muestra su encanto en sus ermitas con miradores.

Oyón-Oion

La conjunción de encantadoras casas renacentistas, el palacio barroco del Marqués del Puerto y la iglesia parroquial de la Asunción, con portada gótica y una torre conocida como El Giraldín se enriquece con el colofón de la emblemática bodega Faustino.

Laguardia

La Rioja Alavesa, Laguardia, Bodegas Ysios © Tracey Hind - www.flickr.com/photos/52193278@N00/15213054807

La villa conserva su trazado medieval y parte de su muralla del s. XIII. Además, cobija a dos de los ejemplos más notables de arquitectura vitivinícola: la bodega de Viña Real, una enorme tina de madera y titanio del francés Philippe Maziéres, y la bodega Ysios, diseñada por Santiago Calatrava, con forma de hilera de barricas.

 

EN TORNO A LA COMIDA:

Fiestas patronales de Logroño

La Rioja Alavesa, Logroño, Día de San Bernabé © www.lariojaturismo.com

El 11 de junio, Día de San Bernabé, se conmemora un hecho de gran valor histórico y sentimental para la ciudad: la heroica actitud que los logroñeses mostraron frente a las tropas francesas en 1521, defendiendo estoicamente la plaza y soportando un sitio que se prolongó durante algo más de dos semanas. Cada año se recrean y evocan tales sucesos, y los habitantes del municipio no dudan en ambientar la fiesta con trajes de época, mercados temáticos o puestas en escena dramatizadas de los hechos y sus protagonistas, entre otros rituales que honran la memoria de sus antepasados y un sinfín de actividades de lo más variopinto. Uno de los actos más populares se vincula a la gastronomía, recuperando el menú con el que los logroñeses sobrellevaron el sitio: peces, pan y vino. En la puerta del Revellín, construida en el s. XVI para conmemorar la victoria, se reparten cada año –en la mañana del 11 de junio– grandes cantidades de estos alimentos entre locales y visitantes.

EN TORNO A LA FIESTA:

Como toda comunidad que se precie, La Rioja presume de fiestas populares y originales.

Batalla del Vino

La Rioja Alavesa, Haro, Batalla del Vino © www.haroturismo.org

Cada 29 de junio en Haro se celebra una batalla campal que se enmarca en las jornadas que honran a San Pedro, y su objetivo es bañar con este preciado líquido a todos los presentes. Hay teorías para todos los gustos a la hora de explicar los orígenes de esta costumbre. Parece bastante razonable la que apunta a la diversión que acostumbra a desatarse tras una comida de hermandad, posterior en este caso a la solemne misa que tenía lugar en la ermita. En una variante de la moderna y extendida práctica de lanzarse trocitos de pan en la mesa, parece que los romeros riojanos se animaron a ir más allá. Para dar más color al asunto la costumbre de vestirse íntegramente de blanco, con un pañuelo rojo como única nota de color.

Zancudos de Anguiano

La Rioja Alavesa, Anguiano, Zancudos de Anguiano © tunguska - www.flickr.com/photos/tunguska/21748780132

Detrás de un buen número de fiestas, tradiciones y hasta citas de carácter casi deportivo, se esconden antiguas estrategias para hacer frente a las más diversas dificultades. Tras los conocidos Zancudos de Anguiano se esconde también la resolución de un problema cotidiano. Aunque en la actualidad su presencia responda a una cita de carácter folclórico y festivo, la estampa era bien distinta en el pasado. Desde el año 1603, según las primeras referencias escritas, los zancos se utilizaban en la zona del Alto Oja para poder atravesar los humedales o cualquier otro trayecto en época de copiosas nevadas. Su habilidad se homenajea y recupera durante las Fiestas de la Magdalena, cuando se puede ver a los jóvenes de la localidad recorriendo las (empedradas) calles sobre zancos de 45 centímetros y ataviados con amplios faldones y coloridos chalecos. Al ritmo de las dulzainas y el tamboril, el grupo de zancudos se atreve incluso con escalones, con la llamada “Cuesta de los danzadores” y hasta con un baile ante la imagen de la Virgen.

EN TORNO A LA CULTURA:

A la agradable combinación de la fiesta y el vino se unen también planes culturales aptos para viajar con niños y del agrado de los viajeros más curiosos:

Casa de las Ciencias de Logroño

La Rioja Alavesa, Logroño, Casa de las Ciencias © www.xn--logroo-0wa.es

Una interesante propuesta para familias inquietas que, además, está muy cerca del casco antiguo de la ciudad. Rodeada de un entorno acuoso y ajardinado, abre sus puertas de forma gratuita a todos aquellos interesados en trastear por los logros del conocimiento. Cuenta con cuatro salas de exposiciones dedicadas a la divulgación científica, a las que se suman otras dependencias destinadas al desarrollo de conferencias, mesas redondas, cursos o talleres. Cuando hace buen tiempo, puede visitarse el llamado “Jardín de las Ciencias”, un espacio al aire libre en el que, a través del juego y la interacción, los niños podrán acercarse a disciplinas como la física, la paleontología o la geología. Hasta la fachada de la Casa de las Ciencias esconde una sorpresa: una reproducción de las huellas de dinosaurio del cercano yacimiento de Los Cayos, en Cornago.

Enciso

La Rioja Alavesa, Enciso, parque dinosaurios © peru, lili eta marije - www.flickr.com/photos/luistxo/17100319556

El municipio riojano de Enciso está lleno de huellas de dinosaurios que fascinarán tanto a niños como a adultos. Su presencia sigue profundamente grabada en la superficie rocosa, en origen de barro, confeccionada en su aspecto actual por el paso del tiempo, la erosión del agua, los movimientos de la tierra y la acumulación de sedimentos. En diferentes rutas, adecuadamente señalizadas, se pueden contemplar las numerosas y sorprendentemente bien conservadas icnitas. A lo largo del trazado existen diferentes yacimientos, de diferente accesibilidad o dificultad, como el de Valdecillo, quizá el más conocido y espectacular de todos (reproducción de un Tiranosaurio rex a tamaño natural incluida); el Barranco de la Canal, el más largo hallado hasta la fecha en La Rioja; o el de Virgen del Campo, muy cercano al núcleo urbano de Enciso. La experiencia puede completarse con la visita al Centro de Interpretación Paleontológica de La Rioja y el parque de paleoaventura “El barranco perdido”.

Toda la información para conocer la Rioja Alavesa en la nueva guía de Lonely Planet y geoPlaneta Lo mejor del Golfo de Bizkaia. Sobre actividades, puede consultarse España gratis, de geoPlaneta.

 

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El Carnaval en Brasil (y no solo en Río)

Brasil, Carnaval de Río © Nicolas de Camaret - www.flickr.com/photos/ndecam/12974330734

Carnaval, fiesta y diversión en Brasil

El Carnaval en Brasil comienza a finales de febrero, y además de Río hay muchos otros lugares donde cometer unas cuantas travesuras antes de que el Miércoles de Ceniza marque el final de la fiesta.

Carnaval de Recife

Música variada, una multitud disfrazada y grandes fiestas en la calle, incluido el Galo da Madrugada, conforman una reunión de más de dos millones de personas durante la inauguración oficial del Carnaval, que se celebra el sábado por la mañana.

El Carnaval de Recife es una asombrosa explosión de color, ropas, muchísima gente, música, danza y una alegría contagiosa que hacen de él una de las fiestas más animadas y vistosas de Brasil.

Lo cierto es que pese a tener la fama de ser el mejor del país, atrae a menos turistas que el de Río. Y aunque se organizan cientos de eventos de música y baile en escenarios por toda la ciudad, el Carnaval es sobre todo una fiesta participativa: la gente no se sienta a ver, sino que pasea elaborados trajes y baila sin parar durante días, especialmente el animado frevo de Recife.

Brasil, Carnaval de Recife © www.carnavalrecife.com

Y es que la capital de Pernambuco es una de las ciudades más apasionantes del noreste. Ofrece una animada escena cultural, buenos restaurantes, un impresionante centro histórico (Recife Antigo), un entorno costero impresionante y un Carnaval fantástico. Recife, bautizada así por los recifes (arrecifes) costeros que serenan las aguas de su litoral, presenta también un deslavazado centro urbano con rascacielos, abarrotadas zonas comerciales, un tráfico bastante caótico y extensos barrios residenciales.

Más información sobre el Carnaval de Recife, aquí.

Carnaval de Salvador de Bahía

El Carnaval de Río concentra la atención de todo el mundo, pero el de Salvador es también extraordinario, y se ha convertido en uno de los más concurridos de Brasil, con más de dos millones de participantes. La fiesta comienza el jueves por la noche, con la entrega de las llaves de la ciudad al Rey Momo en Campo Grande (últimamente, en Praça Castro Alves). Y el punto final llega la tarde del Miércoles de Ceniza con la calle llena de desfiles que dicen adiós a la fiesta.

El alma del Carnaval es la música, interpretada sobre todo por grupos de la ciudad famosos en todo el país, que tocan el popular ritmo de Bahía (axé y pagode) montados en trios elétricos, que son camiones largos dotados con unos altavoces enormes. A su lado retumban los blocos afros (potentes grupos de tambores que promueven la cultura afrobrasileña) y afoxés (grupos que siguen las tradiciones del candomblé).

Brasil, Carnaval de Salvador de Bahía © Manu Dias / Secom/ Turismo Bahia

Cada trio elétrico forma un bloco donde sus seguidores se agrupan dentro de una zona acordonada. La gente invierte un dineral en el abadá (indumentaria) de su bloco, sobre todo para conseguir el prestigio y la seguridad de poder situarse dentro de esa zona acotada. La opción de fazer pipoca (literalmente, hacer de palomitas de maíz) y pulular por sin restringirse a las zonas cerradas es otra buena forma de vivir el Carnaval, pues permite disfrutar de distintos estilos de música.

Existen tres circuitos principales para desfinlar: Dodô, entre Barra y Ondina, por Av. Oceânica; Osmar o las avenidas, entre Campo Grande y Praça Castro Alves, por Av. Sete de Setembro; y Batatinha, en Pelourinho.

Más información sobre el Carnaval de Salvador de Bahía, aquí.

Carnaval de Florianópolis

Este es uno de los carnavales de Brasil (después del de Río) más visitados por la comunidad homosexual, además de ser el más importante y festivo del sur. Febrero es el mes perfecto para visitar esta ciudad compuesta de dos partes muy diferentes: en tierra firme la zona industrial ocupa los barrios de Estreito y Coqueiros; y al otro lado de la bahía, la isla alberga el casco antiguo y el elegante barrio de Beira-Mar Norte. Ambas mitades están unidas por pintorescos puentes entre los que destacan el viejo Ponte Hercílio Luz, una pasarela colgante que ya no está abierta al tráfico pero todavía ilumina el cielo nocturno y la silueta urbana de Floripa.

Más información sobre el Carnaval de Florianópolis, aquí.

Carnaval de Olinda

Brasil, Carnaval de Olinda © Passarinho/Pref.Olinda/www.carnaval.olinda.pe.gov.br

Durante 11 días, se celebra este carnaval, espontáneo, participativo y revoltoso, que se inicia con un desfile de más de 400 “vírgenes” (que son hombres vestidos de mujer).

La pintoresca Olinda, en una colina cubierta de bosque, 6 km al norte de Recife, ofrece un perfecto contrapunto a la rapidez y la urgencia de la gran ciudad. Se trata de una localidad llena de artistas, gente creativa y galerías, talleres de artesanos, museos, iglesias coloniales y mucha música callejera. Gracias a sus serpenteantes calles, coloridas casas antiguas, fabulosas vistas, torres y tejados de terracota es una de las ciudades brasileñas más bonitas y mejor conservadas. En el casco antiguo se suceden las encantadoras pousadas y los buenos bares y restaurantes, y todo en un enclave mucho más tranquilo que la vecina Recife.

Fundada en 1535, Olinda fue la primera capital de Pernambuco y su casco antiguo fue declarado Patrimonio Mundial por la Unesco en 1982. La mayoría de lo que se visita procede del s. XVIII y posterior, aunque muchos edificios fueron originalmente construidos en el s. XVI.

Más información sobre el Carnaval de Olinda, aquí.

Carnaval de Corumbá

Este pueblito cerca de la frontera boliviana celebra un Carnaval salvaje, con grandes desfiles que recuerdan a los de Río, con gran protagonismo de escuelas de samba. Corumbá, calurosa y soñolienta, se llena de vida durante su carnaval, uno de los mayores y mejores de Brasil.

Brasil, Carnaval de Corumbá © Val Thoermer / Shutterstock

Esta tradición parte de unos cuantos oficiales de la Marina que procedían de Río y sintieron la necesidad de animar un poco el cotarro cuando fueron destinados aquí.

“Corumbaly”, la vieja Corumbá, es una ciudad portuaria próxima a Bolivia que es conocida también como la Cidade Branca (Ciudad Blanca). Está situada unos 403 km al noroeste de Campo Grande por carretera, en lo alto de una empinada colina sobre el río Paraguay y con una vasta extensión del Pantanal dilatándose en el horizonte. Dividida en dos sectores, en la parte alta se concentra casi todo el comercio y en la baja, la antigua zona portuaria. Fundada el año 1776 por el capitán Luis de Albuquerque, Corumbá es el mayor puerto fluvial del mundo desde 1840. Sus impresionantes y alegres edificios muestran vestigios de la riqueza que conoció la ciudad durante el s. XIX antes de que llegase el ferrocarril, que marcó el principio de la decadencia de Corumbá.

Más información sobre el Carnaval de Corumbá, aquí.

Carnaval de Porto Seguro

Este carnaval, similar al de Salvador, dura una semana entera, justo hasta el sábado posterior al Miércoles de Ceniza.

Pese a su pequeño casco antiguo y sus casas coloniales de colores, esta ciudad es más dura que otras de Bahía, aunque esto no parece ser importante para las hordas de turistas brasileños y argentinos que acuden atraidos por sus playas y alborotada marcha nocturna. Muchos viajeros permanecen en la ciudad solo durante el tiempo necesario para subirse al ferri que llega hasta Arraial d’Ajuda bordeando la costa.

Brasil, Carnaval de Porto Seguro © www.carnaporto-axemoi.com.br

El Carnaval de Porto Seguro es el más conocido de Bahía, después del de Salvador, y es relativamente pequeño y seguro. Lo forman unos cuantos trios elétricos que desfilan por la calle principal al ritmo del axé. Casi un mismo número de visitantes elige acudir a las fiestas de la vecina Arraial d’Ajuda durante esos días.

Más información sobre el Carnaval de Porto Seguro, aquí.

Carnaval de São Paulo

Es menos alocado que la mayoría de los carnavales, pero el Carnaval de São Paulo cuenta también con un desfile espectacular dentro de su propio sambódromo; e interesa mucho por la menor afluencia de visitantes y los precios más bajos.

El carnaval puede ser la excusa perfecta para conocer São Paulo, una ciudad que compite con la vitalidad de Nueva York, la vanguardia de Tokio y los precios de Moscú, pero además supera a todas ellas en lo que se refiere a opciones. Alberga 20 millones de personas y casi 30 000 restaurantes, bares y locales de ocio. Además de la alta cocina contemporánea que se degusta en Itaim Bibi y Jardins, las propuestas vanguardistas de Baixo Augusta y los bares bohemios de Vila Madalena hay una nutritiva avalancha de bolinhos, alcohol y música que dura hasta el amanecer.

Más información sobre el Carnaval de São Paulo, aquí.

Brasil, Carnaval de Sao Paulo © Paulo Guereta - www.flickr.com/photos/phguereta/16385481648

Carnaval durante el resto del año

Si no es posible viajar a Brasil en Carnaval, siempre se puede bucear en los “carnavales fuera de temporada”.

  • Carnatal: fuera de Natal es el más importante del país y empieza la primera semana de diciembre, con grandes fiestas callejeras y trios eléctricos (camiones equipados con bandas de música amplificada) al estilo de Salvador.
  • Recifolia: es el segundo carnaval de Recife; el primero se celebra en febrero o marzo y el segundo, en octubre o noviembre.
  • Fortal: en Fortaleza, medio millón de juerguistas celebran una gran fiesta durante la última semana de julio.
  • Marafolia: es una gran fiesta al estilo de Salvador que sucede en São Luís a mediados de octubre.

Carnaval de Río de Janeiro

Por si hubiera alguien despistado, cabe recordar que el archiconocido Carnaval de Río es una fiesta excepcional donde la música y el baile conquistan las calles durante días enteros. La gran cita es el espectacular desfile de gigantescas carrozas mecanizadas, trepidantes percusiones y vertiginosos bailarines en el sambódromo, aunque la fiesta abarca toda la ciudad y se convierte en mucho más que el espectáculo del gran estadio.

Brasil, Carnaval de Río © nateClicks - www.flickr.com/photos/nateclicks/16459608029

El caos se incrementa con los visitantes que se mezclan con los cariocas en las fiestas en la calle y los bailes de disfraces que aparecen por toda la ciudad. Hay algunos conciertos gratis en distintos puntos (cerca de Arcos do Lapa, en Largo do Machado y en Praça Floriano, entre otros), mientras que quienes prefieran algo más formal pueden dirigirse a los distintos bailes que se celebran por todo Río.

En cualquier caso, hay que estar preparado para pasar las noches en blanco, para las caipiriñas y la samba, y para sumarse al alegre y desbordante gentío.

Toda la información sobre el carnaval puede consultarse aquí y en  “Veja Rio”, el suplemento dominical de la revista Veja o visitar Riotur, la organización turística encargada del Carnaval.

 

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10 paseos entre árboles para enamorados

Los jardines más románticos del mundo

Entre los jardines más románticos del mundo hay espacios botánicos, zen, creaciones inglesas, nazaríes… cualquiera de ellos merece un paseo, tanto si se está enamorado como si se busca el amor.

1.Jardines del Generalife (Granada)

Jardines del Generalife, Alhambra, Granada © Jumbero - www.flickr.com/photos/jumbero/6371919349

Gran parte de belleza de la Alhambra reside en el uso que se hace del agua, un símbolo del paraíso para la cultura islámica. Construido en tiempos del tercer rey nazarí de Granada Muhammed III [1302-1309] sobre una colina que domina la famosa fortaleza, el Generalife era un palacete a disposición de los emires para retirarse durante los calurosos veranos. Desde allí se domina un fantástico entorno: el Albaicín, la Alhambra, la Vega y Sierra Nevada. Los jardines son un tranquilo vergel lleno de fuentes y chorros que juguetean entre estanques ovalados donde el agua fluye por precipitación. Las bellísimas vistas se enmarcan entre cipreses, setos, flores, parras y un valle que se desliza desde la terraza cubierta de hiedra del palacete.

Más información: Conviene comprar las entradas con antelación aquí.

2. Jardín de Ninfa (Italia)

Jardines de Ninfa, Italia © picStefano - www.flickr.com/photos/sanfostef/14039215273

Hay quien lo ha calificado como “el jardín más romántico del mundo”, y está a solo unos 40 kilómetros de Roma, sobre las ruinas de la ciudad medieval de Ninfa, en las Lagunas Pontinas. Declarado Monumento Natural por el delicado equilibrio que logra, solo puede ser visitado algunos días al año, pero es tan bello que merece la pena incluirlo entre los jardines favoritos de los amantes de estas obras.

Hace tan solo un siglo que se redescubrió y reformó porque había sido destruido en 1381 y sus ruinas quedaron sepultadas por la hiedra hasta su aspecto actual: un laberinto de restos medievales, puentes y arroyos, donde parece que no pasa el tiempo. En sus ocho hectáreas pueden encontrarse 1300 especies botánicas, entre otras cerezos ornamentales e impresionantes magnolias, todo tipo de variedades de rosas que trepan por los árboles, e incluso plantas tropicales como aguacates, gunnera manicata americana o bananos. Además, el jardín es el hogar de 152 especies ornitológicas, entre ellas algunas rapaces como el halcón peregrino y la lechuza.

Más información: El jardín se encuentra en Cisterna di Latina; su gestión pertenece a sus propietarios, la familia Caetani.

3. Jardines del castillo de Sissinghurst (Kent, Inglaterra)

Jardines del castillo de Sissinghurst , Inglaterra © Chris Fleming - www.flickr.com/photos/chrisfleming/7397108770

El antiguo castillo de Sissinghurst, rodeado por uno de los jardines más bellos del país, es uno de los más antiguos en Inglaterra. En su origen estos jardines fueron una creación de Vita Sackville-West (una escritora perteneciente al Círculo de Bloomsbury en la década de 1930) y de su marido Harold Nicolson. Hoy es uno de los ejemplos del típico jardín inglés, lleno de románticos rincones perfectos para perderse.

El jardín está formado por una serie de espacios íntimos o “salas” divididos por setos, con las ruinas de un castillo medieval como centro. Cada “sala” tiene su propio carácter y color, y la más famosa es una completamente blanca que inició una moda. Todo el recinto está lleno de rincones especiales: un huerto, un jardín de rosas y hasta un foso. Para terminar la visita se puede acudir al restaurante, que sirve platos elaborados con verduras de un huerto propio.

Más información: El pueblo de Sissinghurst está en la carretera de Biddenden, cerca de Cranbook, a 20 minutos desde la estación de autobuses. 

4. Jardín Abkhazi (Victoria, Canadá)

Jardines de Abkhazi, Victoria, Canadá © Paul Hamilton - www.flickr.com/photos/paulhami/5806955664

La de Peggy Pemberton-Carter y el príncipe georgiano Nicolas Abkhazi es una bella historia de amor. Estos atípicos amantes se conocieron en París, en los años veinte del siglo pasado, y durante unos cuantos años su relación se reducía a cartas o fugaces encuentros. Finalmente, la Primera Guerra Mundial separó el destino y les terminó enviando a distintos campos de prisioneros. Tras ser liberada, Peggy huyo a Victoria, en la canadiense Columbia Británica, donde compró una pequeña parcela y comenzó a crear un jardín. Más tarde logró reunirse de nuevo con su príncipe y los dos continuaron trabajando para construir su jardín. Fueron felices, comieron perdices y su jardín se ha convertido en un símbolo del amor que resiste frente a los avatares del destino.

Más información: Es un lugar de lo más romántico, con un agradable salón de té para descansar tras la visita del jardín. 

5. Innisfree Garden (Nueva York)

Jardines de Innisfree, Nueva York, EEUU © www.innisfreegarden.org

El pintor romántico Walter Beck y su esposa fundaron este jardín, uno de los rincones más bellos del estado de Nueva York (cerca de Millbrook), a finales de los años 20. Los Beck estaban fascinados por el arte asiático, y se inspiraron en el pintor y diseñador de jardines chino Wang Wei (s. VIII) para diseñar su jardín. La pequeña cabaña de los primeros años de la propiedad fue sustituida posteriormente por una mansión de estilo Reina Ana, que finalmente se destruyó con el objeto de mejorar el jardín. En cualquier caso, este espacio que hoy en día es un parque público, es todo un remanso de belleza y tranquilidad, esculpido por arroyos.

6. Isola Bella (Lago Maggiore, Italia)

Jardines de Isola Bella, Italia © Ed Webster - www.flickr.com/photos/ed_webster/6298740876

Este pequeño islote de roca guarda un jardín de ensueño que fue construido en 1632 por un conde de la familia Borromeo, que quiso dedicárselo a su esposa Isabella. Los pescadores de antaño no reconocerían el lugar tal y como está hoy: una villa barroca domina la isla y exquisitos jardines descienden en terrazas desde la estatua central de un unicornio. Las amplias vistas, flanqueadas por estatuas, se dirigen tanto al lago como a las montañas, mientras hasta la orilla se suceden camelias, magnolias, azaleas y rododendros. Cuando el viajero comienza a preguntarse si se encuentra dentro de un magnífico cuadro kitsch de los años cincuenta, aparece de pronto un pavo real blanco.

Más información: El trayecto en ferri hasta Isola Bella forma parte de la experiencia. Los barcos salen de Stresa.

7. Keukenhof (Lisse, Holanda)

Jardines de Keukenhof, Holanda © IMBiblio - www.flickr.com/photos/33750036@N05/23897768605

Este jardín holandés obliga a preparar bien la visita pues solo abre durante un breve período entre marzo y mayo. Es en plena primavera, cuando se puede disfrutar del jardín en todo su esplendor y apreciar el cuidado diseño de esta plantación de bulbos. El jardín, de unas 32 hectáreas, alberga esculturas, un lago, varios bosques, 4,5 millones de tulipanes y un carillón. Además de tulipanes, también hay narcisos y jacintos, así como campánulas que se suelen plantar en ondulantes arriates entre hileras de otras flores para que parezcan arroyos. Tras el largo invierno, este lugar es como un tonificante.

Se trata de un gran espectáculo típicamente holandés, maravillosamente kitsch y colorista.

Más información: Las fechas exactas de apertura y el modo más fácil de llegar a Lisse desde Ámsterdam puede consultarse aquí.

8. Ryōan-ji (Kioto, Japón)

Ryoan-ji, jardines de Kyoto, Japón © Alex Brown - www.flickr.com/photos/alexbrn/3015839317

Los jardines del templo del Dragón Pacífico, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, albergan muchos hermosos rincones (un lago con islas, una casa de té, flores por doquier), pero su fama se la debe sobre todo a su jardín “seco”, típicamente zen, uno de los más famosos del mundo en su estilo. Está formado por una grava que se rastrilla de manera meticulosa y 15 rocas cubiertas de musgo y dispuestas de tal manera que nunca pueden verse más de 14 desde un mismo punto (al menos, hasta donde alcanza la iluminación). La magia de este espacio reside en la colocación de las rocas y el espacio que hay entre ellas, según los expertos.

Más información: Normalmente el mirador está abarrotado, y no resulta fácil la meditación, por lo que conviene visitarlo temprano y entre semana. 

9. Jardín Botánico de Kirstenbosch (Ciudad del Cabo, Sudáfrica)

Jardin Botánico de Kirstenbosch, Ciudad del Cabo, Sudáfrica © Derek Keats - www.flickr.com/photos/dkeats/3016824234

El Kirstenbosch se diferencia de otros jardines botánicos tanto por su ubicación al pie de la montaña de la Mesa (Table Mountain) como por su colección de plantas, casi todas endémicas del país. Se trata del primer jardín botánico del mundo exclusivamente concentrado en la flora autóctona de un país. Hoy en día alberga más de siete mil especies, tanto al aire libre como en invernaderos. Es famoso por sus exposiciones de ericáceas y proteáceas. Además, tiene una exposición permanente de esculturas de piedra de estilo zimbabuense. Para disfrutar de la naturaleza en estado salvaje, numerosos senderos rodean y ascienden la famosa montaña.

10. Jardín de Giverny (Francia)

Jardines de Giverny, Francia © Marcelo de Troi - www.flickr.com/photos/marcelotroi/15189693051

Los amantes de Monet y en general de la escuela impresionista tienen una cita ineludible con la aldea de Giverny, en el norte de Francia. Allí vivió Claude Monet desde 1883 hasta su muerte en 1926, en una casa llena de recovecos y rodeada de jardines rebosantes de flores. Lo divisó pro primera vez desde la ventana del tren y se enamoró rápidamente de ella, hasta el punto de alquilar la propiedad, comprarla después, pasar en ella el resto de su vida y convertir el jardín de Giverny en su obra maestra.

El Clos Normand, en la zona norte de la finca, es donde se encuentran la residencia rosa pastel del artista y el estudio de los Nenúfares. Y en el cercano Jardin d’Eau (“jardín de agua”) Monet encontró la inspiración para pintar su famoso estanque de nenúfares y puente japonés. La luz, el color y los embriagadores aromas también ayudarán al viajero a inspirarse y probar con el pincel.

Más información: Para alojarse en el pueblo, se puede optar por La Musardière, una mansión del s. XIX que presume de que Monet descansó entre sus frescas sábanas.

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Diez paraísos: las mejores playas de Brasil

 Playa Ilha Santa Catarina, Brasil © Rodrigo Soldon / www.flickr.com/photos/soldon/3444013666

Un repaso por algunas de las mejores playas del mundo

Algunas de las mejores playas del mundo están un solo país: en Brasil. Por todo su litoral se suceden islas idílicas, arenales selváticos y concurridas playas urbanas. Hay playas para todos los gustos: desconocidas y frecuentadas, arboladas o yermas, relajadas o llenas de actividad. El denominador común es que cualquiera de ellas bien vale un viaje. Aquí están algunas de las playas más paradisíacas del mundo, y sí, están en Brasil. 

1. Ilha Grande (Costa Verde)

Playa de Ilha Grande, Brasil © Leonardo Shinagawa / www.flickr.com/photos/shinagawa/13175337265

Esta encantadora isla de la Costa Verde, al oeste de Río, mide 32 km de largo por 14 km de ancho y ofrece playas preciosas, ambiente relajado y ausencia de automóviles. El refugio insular de Ilha Grande debe la preservación de su estado primitivo a una historia singular. Primero fue un refugio de piratas; después, una colonia de leprosos y, por último, una cárcel en la que habitaban presos políticos y algunos de los peores criminales de Brasil. Lo único que queda de aquel tiempo son unos pocos cimientos de piedra, pero la fama del lugar mantuvo alejados a los promotores inmobiliarios durante mucho tiempo. Por eso, hoy bellas playas tropicales y extensiones de selva atlántica virgen pueden disfrutarse, ahora protegidos como parque estatal. Excepto el solitario camión de la basura, el coche de bomberos y el de la policía de Abraão, están prohibidos los automóviles, de forma que solo se puede llegar a pie o en barco. Los fines de semana y en temporada alta Vila do Abraão tal vez resulte algo claustrofóbica, pero siempre es posible escapar de la multitud dando unos pasos fuera del pueblo hacia cualquier dirección.

2. Jericoacoara

Playa de Jericoacoara, Brasil © Rosanetur / www.flickr.com/photos/rosanetur/9621137537

Jericoacoara, “Jeri” para los amigos, atrae por su perfecta combinación de ambiente internacional, buenas actividades, pousadas, restaurantes y vida nocturna, y es uno de los destinos más cinematográficos de Brasil. Llama la atención por su ubicación de difícil acceso (solo por pistas sin pavimentar entre dunas) y el impresionante paisaje, y por las actividades de interés, establecimientos y la amena oferta nocturna. De día, sus playas, dunas y lagunas son tan fotogénicas como cualquier otro destino en Sudamérica; de noche, bajo la luz de la luna y de los animados locales, es cuando se convierte en un destino sin parangón.

Una extensa playa, colinas y la duna de arena Pôr do Sol, desde la que puede verse una de las puestas de sol más espectaculares de Sudamérica, se callejea por el pueblo. Y cada atardecer se tiene el privilegio de poder ver el fenómeno conocido como el rayo verde cuando el borde del sol se torna verde intenso antes de desaparecer tras la línea del horizonte.

3. Trancoso

Playa de Transcoso, Brasil © Michell Zappa / www.flickr.com/photos/michellzappa/3671886987

Alrededor de este bonito pueblo de Bahía se encuentran playas resguardadas por acantilados. Trancoso, ubicado sobre un peñasco cubierto de hierba y con vistas a las fantásticas playas, encarna una cierta sofisticación rústica que cautiva a los viajeros estilosos como muchos miembros de la jet set deseosos de escapar del bullicio, pero sin ganas de renunciar a lugares de moda para comer o ir de compras. Este pueblo ha podido mantener un aire relajado, pintorescas casas de huéspedes, una iglesia de postal delante del mar y atractivos bares y restaurantes al aire libre alrededor del Quadrado, la plaza principal peatonal. No en vano, la estampa nocturna del Quadrado a la luz de las velas es mágica.

4. Ilhabela

Playa de Ilhabela, Brasil © kikesan / www.flickr.com/photos/kikesan/411529464

A solo unas horas de São Paulo, uno puede disfrutar de selva tupida, cascadas y playas pintorescas. Ilhabela (Isla Bella), de 350 km2, está situada sobre un pequeño estrecho que la separa del continente, y debe su nombre a sus picos volcánicos, hermosas playas, denso bosque tropical y unas 360 cascadas. Casi el 85% de la isla es parque y puesto que alberga una rica y variada vida vegetal y animal, incluidos tucanes y monos capuchinos, ha sido declarada zona de biosfera protegida por la Unesco. Guarida de piratas en los ss. XVI y XVII, sus aguas están plagadas de pecios, algunos de ellos asequibles para los submarinistas. También hay actividades de excursionismo por la jungla, windsurf y muchos sitios para, simplemente, tumbarse al sol.

En verano, dos elementos pueden molestar: los insectos, que obligan a embadurnarse de repelente continuamente, y la avalancha de los “paulistas” que llegan de vacaciones.

5. Maceió

Playa de Maceió, Brasil © giorgiagold / www.flickr.com/photos/78710084@N08/7148338773

Maceió, la capital de Alagoas, uno de los estados más bellos de Brasil, cuenta con playas de moda al sur y al norte, como Gunga o Francês, barra de Santo Antonio (con la célebre y atractiva Praia do Carro Quebrado), São Miguel dos Milagres (con do Toque, Tatuamunha, Lage y Patacho), y la más conocida Maragogi con sus vecinas Bitingui, Japaratinga y Peroba, rodeada de coqueiros, justo en el límite con el estado de Pernambuco.

No es muy conocida por los visitantes extranjeros, aunque Maceió es para los brasileños una escapada vacacional típica. Además de su animada gastronomía y sus calles peatonales Maceió da acceso a un idílico litoral. En las playas de la ciudad, el agua, de un intenso color verde esmeralda, baña la arena fina, llena de palmeras y coloristas jangadas (tradicionales balsas de vela). Las aguas de Maceió son tranquilas y de un potente color esmeralda porque las protege un arrecife coralino. Maragogi en la costa nororiental del estado de Alagoas es conocida como el Caribe brasileño.

Es fácil descubrir playas tropicales como la de Galés, una reserva natural marina, con maravillas como arrecifes de coral, aguas turquesas y piscinas naturales a lo largo del río Manguaba, cuando se adentra en Porto das Pedras y las multitudes desaparecen.

6. Ilha Santa Catarina

Playa de Ilha Santa Catarina, Brasil © Rodrigo Soldon / www.flickr.com/photos/soldon/3444667090

Este rincón lo tiene todo: dunas protegidas, acantilados y bosques, impresionantes lagunas en el interior y un variado litoral que se extiende desde las abarrotadas bahías del norte hasta las playas vírgenes resguardadas por los acantilados del sur. Pero no son solo las playas lo que hace que Ihla Santa Catarina sea un lugar tan encantador. Un pinar protegido resguarda la costa este, mientras que las dunas cerca de Praia da Joaquina conforman un paisaje lunar. Y montañas totalmente cubiertas de selva atlántica descienden abruptamente hasta la Lagoa da Conceição. Los bairros (barrios) de la isla parecen pueblos completamente diferentes entre sí, cada uno con su propia personalidad e infraestructuras.

7. Fernando de Noronha

Playa de Fernando de Noronha, Brasil © Rosanetur / www.flickr.com/photos/rosanetur/6207136725

La religión, la ciencia y la filosofía siguen con su debate sobre qué hay después de la muerte, sin embargo, en Brasil lo tienen bastante claro: el cielo puede llegar después de visitar las 21 islas del archipiélago de Fernando de Noronha. Situado en el Atlántico, a 525 km de Recife y a 350 km de Natal, la belleza natural de Noronha no tiene nada que envidiar a cualquier otro destino tropical del mundo.

Aguas cristalinas, fauna marina abundante (con la mayor colonia permanente conocida de delfines del mundo) y espectaculares parajes tropicales lo convierten en uno de los paraísos brasileños más espléndidos. La Guia Quatro Rodas Praias, “biblia de las playas”, otorgó cinco estrellas a solo cinco playas de todo Brasil, y tres de ellas están aquí: la de Baía do Sancho, la Praia do Leão y la de Baía dos Porcos.

Noronha es un edén tanto en el agua (submarinismo, surf y buceo) como en la tierra (excursionismo y turismo). Gracias en gran parte al Parque Nacional Marinho de Fernando de Noronha y a los proyectos proteccionistas, los ecosistemas costeros y marinos están muy controlados. Por eso los lugareños la han bautizado como la isla del “No” (no se puede hacer esto, no se puede hacer lo otro, etc.).

8. Búzios

Playa de Búzios, Brasil © PortoBay Hotels & Resorts / www.flickr.com/photos/portobaytrade/16153801040

En una dentada península festoneada por 17 playas se halla la hermosa Búzios. En el pasado fue una sencilla aldea de pescadores y a comienzos de la década de 1960 despertó al ser ‘descubierta’ por Brigitte Bardot y Bob Zagury, su novio brasileño. Hoy día, Búzios es uno de los centros turísticos de costa más animados de Brasil, lleno de boutiques, restaurantes, chalés, bares y elegantes pousadas. El toque mediterráneo que dejaron los portugueses no se ha perdido y sus estrechas calles empedradas y el hermoso puerto aumentan su atractivo y contribuyen a que pueda considerarse el Saint-Tropez brasileño.

Búzios son tres asentamientos en la misma península (Ossos, Manguinhos y Armação de Búzios) más que una localidad propiamente dicha. Ossos, al norte, es el más antiguo y atractivo; posee un precioso puerto y un club náutico, además de algunos hoteles y bares. Manguinhos, sobre el istmo, es el más comercial. Armação, en el centro, es el corazón de la población, con abundantes servicios turísticos, la Rua das Pedras, centro de la vida nocturna, y Orla Bardot, el curioso paseo marítimo.

9. Itacaré

Playa de Itacaré, Brasil © Raíssa Viza / www.flickr.com/photos/raissaviza/8636221526

Hasta hace poco era un auténtico lugar secreto, pero ahora muchos ya conocen Itacaré, aunque sigue manteniéndose como una de las mejores playas del estado de Bahía y un codiciado paraíso para los amantes de las olas. Itacaré siempre ha sido un destino querido por hippies y surfistas, que caen rendidos ante la selva atlántica virgen, las playas pintorescas y los rompientes fiables. Incontables pousadas y restaurantes llenan sus calles, aunque todavía conserva un ambiente relajado y joven, en donde reina la cultura surfera y el compromiso con las prácticas ecológicas (toda la localidad exhibe orgullosa el letrero de “Turismo CO2 Neutro”).

La playa más cercana a la localidad, y donde se sitúan todos los servicios, es la Praia da Concha, pero para surfear se puede ir al sur de Itacaré, a las playas de Resende,Tiririca y Ribeira. Ofrecen sombra de palmeras y servicios básicos, y están a 1,5 km de la localidad; solo hay que seguir las señales (o el desfile de surfistas). Doce kilómetros más allá hay otras playas también idílicas, como Prainha, Engenhoca, Hawaizinho e Itacarezinho.

10. Porto de Galinhas, Pernambuco

Porto de Galinhas, Brasil © Lais Castro Trajano / www.flickr.com/photos/lais-castro/16449503255

Al sur de Recife, en el estado de Pernambuco, la gente vive en la playa. Veinte años antes, Porto de Galinhas, a 70 km de Recife, no era más que una aldea de pescadores al final de un camino de tierra, con una playa resguardada por palmeras y unas pocas casas de veraneo de habitantes de Recife. En la actualidad es uno de los destinos de playa al alza en Brasil, con grandes complejos turísticos situados en la Praia Muro Alto y la Praia do Cupe, al norte del centro, y gente con ganas de fiesta que acude en tropel. La peatonalización de algunas calles del centro ha permitido conservar el ambiente de pueblo y preciosas playas de arena blanca se extienden varios kilómetros en ambas direcciones.

El nombre de Porto de Galinhas proviene de que entre 1853 y 1888, cuando aún existía el comercio de esclavos, aunque no la esclavitud, los barcos atracaban en este punto cargados de jaulas de galinhas (gallinas) que servían como pago al cargamento humano. Las esculturas de gallinas de aspecto bobalicón que se ven por toda la localidad son un recordatorio de no muy buen gusto de su pasado.

Más información en la guía de Brasil.

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10 buenas razones para viajar a Uruguay

Faro de Punta del Este, Uruguay © Marcelo Campi

Uruguay, el país de habla hispana más pequeño de Sudamérica, cautiva cada vez a más viajeros por su discreto encanto y su hospitalidad, además de por la pintoresca Colonia, la animación de Punta del Este y la tranquilidad del paseo marítimo de Montevideo. Y a esta lista puede sumarse la espectacular naturaleza de la costa atlántica, las fuentes termales del río Uruguay y los paseos a caballo por unos extensos campos que parecen océanos.

1. Un paseo por la Ciudad Vieja de Montevideo

Casi la mitad de los habitantes del país viven en la capital uruguaya, una ciudad dinámica y con una rica herencia colonial donde es posible pasear con tranquilidad y donde la música, el teatro o el arte están muy presentes. La zona más interesante es la Ciudad Vieja, la antigua cuadrícula colonial amurallada que se extiende en el fondo de una península encajada entre el puerto y el río. Los puntos clave de la ciudad giran en torno al Mercado del Pueblo, con su imponente estructura de hierro forjado, un lugar siempre animado y muy frecuentado por los artistas, artesanos y músicos callejeros. También la Plaza Matriz, donde se alza el edificio neoclásico del Cabildo y la iglesia Matriz (1779), uno de los monumentos más antiguos de la ciudad. Otra visita imprescindible sin lugar a duda es el teatro Solís, principal centro escénico de Montevideo.

2. Bailes en el carnaval de Montevideo

Carnaval, Montevideo, Uruguay © Jimmy Baikovicius

El mes de febrero completo es el momento elegido por los montevideanos para desmelenarse con música y bailes y hacer la competencia a los brasileños. El carnaval comienza con el imprescindible Desfile de las Llamadas, dos noches en el que las comparsas recorren las calles del barrio de Palermo y el barrio sur. Los barrios luchan entre sí y se ‘disparan’ mientras una interminable ola de bailarines recorre las calles al ritmo de la percusión candombe, de origen afrouruguayo, un sonido que producen unos peculiares tambores. Otro elemento imprescindible del carnaval son las murgas, grupos uniformados en vivos colores que representan una especie de teatro musical, generalmente satírico.

El carnaval cuenta con su propio museo en Montevideo, y fuera de temporada se puede revivir asistiendo a cualquiera de las sesiones informales de candombe que hay durante todo el año (por ejemplo, los domingos por la tarde en Palermo, en el cruce de Isla de Flores con Gaboto, o en el Parque Rodó).

3. Olas y fiestas nocturnas en Punta del Diablo

Punta del Diablo era hace años una aldea adormecida a los pies del Atlántico, pero en poco tiempo se ha convertido en el epicentro de la escena mochilera de playa y en una atractiva escapada de verano para uruguayos y argentinos. Pese a que la urbanización descontrolada se va extendiendo, la impresionante costa de Punta del Diablo y su tranquilo ritmo de vida continúan manteniendo su encanto.

Si se va fuera de temporada alta (desde navidades hasta febrero), se evitarán las aglomeraciones. La oferta es variada: de día se pueden alquilar tablas de surf o caballos en la playa principal o hacer una excursión caminando una hora hacia el norte, hasta el Parque Nacional Santa Teresa. Por la tarde se puede disfrutar de la puesta de sol junto a una hoguera mientras sesiones de música de percusión animan el ambiente.

4. El día y la noche en Punta del Este

Playa Mansa, Punta del Este, Uruguay © Gabriel Millos

Punta del Este, uno de los destinos turísticos más glamurosos de Sudamérica, con elegantes residencias junto al mar, muchas playas, un puerto deportivo, edificios de apartamentos, hoteles de lujo y sofisticados restaurantes, es la zona más internacional del país. Es un pueblo relativamente pequeño que cuenta con alrededores extensos e interesantes. La larga playa Mansa, en el Río de la Plata, y la playa Brava, en el Atlántico, junto con la playa de Los Ingleses y la playa del Emir, frecuentadas por surfistas, son las más importantes del litoral. Y el monumento más famoso del pueblo y su símbolo es “La mano en la Arena” (en playa Brava), una enorme escultura que emerge de las profundidades de la tierra.

La excursión imprescindible es José Ignacio, un pequeño pueblo de moda frecuentado por ricos y famosos, situado a 30 km al este de Punta del Este. Para hacer noche, es especialmente recomendable alojarse en las casitas flotantes de Laguna Garzón, un lugar exclusivo y diferente y con precios mucho más razonables que los de Punta del Este.

5. Aislamiento en el faro de Cabo Polonio

Este magnífico faro ofrece una fantástica perspectiva del pueblo de Cabo Polonio, de la colonia de lobos marinos y las dunas e islas de los alrededores. En esta aldea de pescadores, coronada por un faro solitario, se encuentra la segunda colonia de lobos marinos más grande del país que se ha convertido en un Parque Nacional. Cabo Polonio sigue siendo una de las poblaciones costeras más vírgenes y alternativas de Uruguay: no hay bancos, la electricidad proviene de generadores y el suministro se realiza mediante energía solar y eólica.

6. Una inmersión en las termas cercanas a Salto

Termas del Arapey © todo tiempo pasado fue mejor

Construida junto a las cascadas donde el río Uruguay se desploma en el Salto Grande, Salto es la segunda ciudad de Uruguay, un tranquilo y agradable lugar con algunos monumentos del s. XIX. Los visitantes se acercan para disfrutar de las cercanas fuentes termales; por ejemplo, de las Termas San Nicanor, rodeadas de un inmenso parque rural y con dos enormes piscinas al aire libre, además de un restaurante y todo tipo de alojamientos. También son muy conocidas las Termas de Dayman, una especie de parque acuático tipo Disneylandia muy popular entre argentinos y uruguayos, y las Termas de Arapey, con muchas piscinas rodeadas de jardines, fuentes y senderos.

7. Descanso en las reservas naturales de Quebrada de los Cuervos y Valle del Lunarejo

Los inmensos espacios abiertos en el interior de Uruguay son el sueño de cualquier naturalista, y los viajeros intrépidos se ven recompensados cuando llegan a estos lugares poco visitados. Las dos reservas que mejor reflejan el espíritu de la salvaje región gaucha de Uruguay son Valle del Lunarejo y Quebrada de los Cuervos.

Valle del Lunarejo está 95 km al norte de Tacuarembó y es un entorno tranquilo y aislado con las aves y los ríos como única banda sonora. Los visitantes pueden pasar la noche en la maravillosa Posada Lunarejo, un edificio restaurado de 1880.

La Quebrada de los Cuervos es un pequeño cañón que atraviesa ondulantes colinas, 40 km al noroeste de Treinta y Tres (y 325 km al noreste de Montevideo): un hábitat húmedo y fresco, ideal para una gran variedad de aves y plantas. Para alojarse, es recomendable el rústico albergue La Cañada del Brujo, instalado en un antiguo colegio, donde se puede experimentar la vida como si se fuera un gaucho: vivir a la luz de las velas, beber mate, dormir con un poncho de lana, cocinar en hornillo de leña y observar el cielo durante el atardecer.

El gobierno uruguayo ha incluido varias zonas naturales en su programa Sistema Nacional de Áreas Protegidas, aunque la financiación sigue siendo mínima y las infraestructuras turísticas muy rudimentarias.

8. A pie por la pintoresca Colonia del Sacramento

Colonia del Sacramento, Uruguay © Mario Carvajal

Colonia del Sacramento, con un barrio histórico que conserva toda la estructura de la época colonial, con sus estrechas calles adoquinadas y sus casas antiguas, es la ciudad más histórica del país. Está situada a orillas del Río de la Plata, a solo 50 km en ferri de Buenos Aires. La ciudad fue fundada en 1680 por los portugueses en un estratégico emplazamiento frente a Buenos Aires, y fue ganando importancia como origen de las rutas de contrabando que pusieron en jaque el monopolio mercantil español y provocaron batallas entre España y Portugal. En el barrio histórico se puede pasear entre las casas coloniales de la calle de los Suspiros, o por el paseo de San Gabriel en la orilla occidental del río, por el puerto viejo o por las dos grandes plazas del casco antiguo. El interés de los visitantes se reparte entre ocho museos históricos.

9. Las ruinas de una planta procesadora de carne

En la frontera con Argentina, junto al río Uruguay, y muy lejos de las zonas turísticas se encuentra la localidad de Fray Bentos; uno de los lugares uruguayos incluidos en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco desde 2014. Se trata de la Liebig Extract of Meat Company, una fábrica abierta en 1865 que fue el complejo industrial más importante de Uruguay y se abandonó posteriormente.

En los años veinte, la compañía británica El Anglo se hizo cargo de la fábrica y aquí se producían miles y miles de pastillas de caldo de ternera Oxo, que formaron parte de la vida cotidiana de millones de personas en todo el mundo. Los cubitos Oxo sustentaron a los soldados en las trincheras de la I Guerra Mundial; Julio Verne cantó sus excelencias en De la Tierra a la Luna, Stanley se los llevó en su búsqueda de Livingstone, y Scott y Hillary fueron con ellos hasta la Antártida y a la cima del Everest. Hoy la vieja factoría alberga el Museo de la Revolución Industrial, donde se refleja la vida pasada de la vieja fábrica y todas las instalaciones y casas de los obreros e ingenieros.

10. Conocer a los gauchos en Tacuarembó

Tacuarembó, Uruguay © U.S. Embassy photo by Sarah Skorupski

Tacuarembó es una ciudad gaucha en las ondulantes colinas de la Cuchilla de Haedo. No es el tipo de lugar para hacerse una fotografía (previo pago) con supuestos vaqueros, sino donde hay que colocarse los bombachos dentro de las botas y calarse bien el sombrero para dar un paseo. Supuestamente también es el lugar donde nació Carlos Gardel, la leyenda del tango. Capital de su departamento, cuenta con unas bonitas plazas y calles flanqueadas de sicomoros que la convierten en una de las localidades más agradables del país. El Museo del Indio y del Gaucho rinde un romántico homenaje a los gauchos y los pueblos indígenas de Uruguay.

Más información sobre Uruguay en la nueva edición de la guía Argentina y Uruguay.

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12 buenas razones para congelarse

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12 razones únicas y emocionantes

Cascadas congeladas, hielo, glaciares gigantes, senderismo sobre caminos helados… ¿Qué motivos puede haber para visitar la ciudad más fría del mundo o lanzarse a practicar el heliesquí? La verdad es no hay razón alguna para que los viajeros se queden encerrados en casa durante el invierno. El frío trae como regalo experiencias únicas y emocionantes que van mucho más allá de las consabidas pistas de esquí. Estas son algunas de ellas:

1. Senderismo en el hielo (Perito Moreno, Argentina)

Para sentir este glaciar, el más pintoresco del mundo, hay que calzarse los crampones y atravesarlo mientras se escucha el crujido de la nieve. Muchos viajeros se conforman con la red de senderos panorámicos que lo surcan, pero para lanzarse de verdad hay caminatas guiadas que suben hasta el borde del glaciar, de 23 km de longitud. Lo mejor de esta opción es que así se pueden ver los elementos del glaciar (cuevas de hielo, grietas, aletas de hielo azul) y quizá se oiga la explosión del hielo y el agua cuando los seracs (columnas de hielo) se desprenden del morro del glaciar y caen al lago Argentino desde una altura similar a un edificio de diez plantas.

Cómo ir: Hasta El Calafate llegan varios vuelos directos desde Buenos Aires, y una vez allí hay autobuses diarios a Perito Moreno. Varios operadores, por ejemplo, Hielo & Aventura, organizan rutas por el glaciar.

2. El ‘avantouinti’ (Finlandia)

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Para practicar el avantouinti (nadar en un agujero en el hielo) hay que seguir unas sencillas instrucciones:

Antes de nada, hay que dejarse el bañador en casa y luego ya puede iniciarse el proceso. Primero, buscar un agujero en la superficie helada de un lago o del mar. Después, ¡saltar dentro! Parece sencillo, pero cuando se está al borde del hoyo no resulta tan fácil.

No es una práctica exclusiva de Finlandia, pero son los finlandeses son los más apasionados de esta práctica: hay listas de espera en los clubes de saunas que disponen de estos agujeros helados. Sus defensores afirman que es bueno para la salud y un secreto de sana y longeva vida.

Cómo ir: Se puede practicar en muchos lugares, como en el Rastila Camping, situado al este de Helsinki, con zonas públicas de avantouinti.

3. Esquí (Lech, Austria)

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Hay muchas opciones de esquí en Europa, y una que puede resultar muy interesante es Lech, la estación más popular de Austria y la que más nieve recibe de toda Europa.

Muchos viajeros comienzan esta escapada invernal en el exclusivo pueblo de Lech (que puede convertirse en la base para explorar las zonas de esquí de Zürs y Arlberg).

Otro de sus alicientes es que Lech es el único resort austriaco que ofrece heliesquí, por lo que se garantiza el perfecto estado de las pistas de esquí. Además los esquiadores más experimentados pueden apuntarse a numerosas excursiones cortas a zonas fuera de pista.

4. Visita a Oimiakón (Siberia)

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Oimiakón ostenta el título del asentamiento habitado más frío del planeta, y es que esta pequeña y remota ciudad siberiana llegó a registrar una temperatura mínima de -71,2o C en la década de 1920. Una placa en la ciudad, situada 350 km al sur del círculo polar ártico, conmemora este helado minuto de gloria que aún en la actualidad es el registro más bajo de la ciudad y la menor temperatura registrada en el hemisferio norte.

Cómo ir: No es un destino de fácil acceso, pero los amantes del “más difícil todavía” podrán llegar a Oimiakón desde Yakuts (unos 800 km al oeste) tras sufrir un largo día de carreteras salvajes.

5. Escalada por una cascada helada (Banff, Canadá)

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En Banff y Canmore (Canadá) cuando llega el invierno y las cascadas se congelan, no solo es posible practicar el esquí o el snowboard, también es posible escalar cascadas. Es el principal destino del mundo para esta práctica y hay rutas variadas que se adaptan a todos los niveles. En Canmore se celebra un festival anual de escalada sobre hielo, en febrero, y uno de los albergues juveniles de Banff congela una pared como rocódromo interior. Para los que se inician en el uso de crampones y piolets hay buenas rutas en los Junkyards, al norte de Canmore, y en el King Creek de Kananaskis Country, a solo una hora en coche de Canmore.

Cómo ir: Yamnuska, con sede en Canmore, organiza escaladas sobre hielo para todo tipo de viajeros, desde iniciación para principiantes hasta programas de más días para recorrer vías de varios largos.

6. Circuito en esquí por la Haute Route (Francia y Suiza)

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La Haute Route (ruta alta) es la ruta de esquí más bonita y famosa del mundo. Atraviesa 140 km de una excepcional región alpina entre dos grandes iconos montañeros: Chamonix, en la base del Mont Blanc, y Zermatt, en la base del Matterhorn.

El circuito suele realizarse en 6-7 días, esquiando a través de más de 20 glaciares y ascendiendo más de 10 000 m. Las vistas del Mont Blanc, el Monte Rosa, el Grand Combin y el Matternhorn serán en invierno serán un merecido premio. La Haute Route además ofrece, por una ruta diferente, posibilidades de senderismo en verano.

Cómo ir: Tanto Chamonix como Zermatt están bien comunicados en avión desde Francia y Suiza. Varias empresas ofrecen circuitos guiados, como Mountain Spirit, en Chamonix.

7. Heliesquí (Valdez, Alaska, EE UU)

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La dificultad del heliesquí alcanza sus cotas máximas en Valdez. Se trata de una incomparable aventura en la nieve que lleva al viajero al que probablemente sea el terreno de esquí más grande, escarpado, duro y difícil del mundo. Cada año más de 25 m de nieve caen en las Chugach Mountains de Alaska, y unas 800 000 Ha de picos helados están disponible para ser exploradas con un guía particular y helicóptero.

Cómo ir: Valdez Heli-Ski Guides organiza viajes a medida del cliente. La mayoría son por 5-7 días y suben hasta cotas de 6000 m durante una semana. Uno puede lanzarse por escarpados barrancos alpinos de 50o de desnivel o trabajar sobre sus “ochos” en polvo en descensos de 2000 m. Solo son aptos para expertos

8. Buceo en el hielo (Rusia)

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La excepcional experiencia invernal de bucear bajo el hielo puede llevarse a cabo en el Mar Blanco que recorta la costa norte de Rusia, cerca de la frontera con Finlandia

Bajo una temperatura que ronda -1o C, las vistas de las colinas heladas y los suaves corales suaves que crecen bajo el hielo son únicas. Tras equiparse con un traje de buceo y prepararse en un muelle para la inmersión (a una profundidad de 7-10 m), se visitan lugares como el cabo Kindo, las islas Krestovi y un pesquero naufragado. Se trata de dos inmersiones en un día (de unos 30 minutos cada una).

Cómo ir: The Artic Circle organiza excursiones de buceo en el Mar Blanco.

9. Caminata invernal en el río Zanskar, India

zanskar_india_banner-inner_www-zanskar-trekking-comEl río Zanskar es una ruta invernal tradicional (no en barco, sino a pie) para los aldeanos que habitan en el gélido clima himalayo del noroeste de la India. Cuando el invierno cubre Ladakh de nieve, la región solo se puede acceder a la región en avión, y durante generaciones el río helado fue la única manera de atravesar las montañas.

En los últimos años esta ruta se ha abierto a los visitantes: una caminata de 8-9 días (ida y vuelta) desde Chilling (“escalofriante”, en inglés, oportuno nombre) a Lingshed, y duermen en casas particulares o refugios en la roca. Es una bellísima caminata entre cascadas heladas y bajo un fino velo de hielo azul sobre el río, todo teñido de tintes gélidos.

Cómo ir: Zanskar Trekking organiza rutas invernales por el río.

10. Meseta de Hardangervidda (Noruega)

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Esta meseta montañosa, la más grande de Europa, es el terreno perfecto para vivir una aventura con raquetas de nieve. La región de Telemark, que se hizo famosa por la resistencia noruega en la II Guerra Mundial, ofrece naturaleza ártica extrema.

Tras dar los primeros pasos sobre la nieve, el viajero divisará paisajes montañosos, lagos helados y bosques nevados. Aquí se pueden afinar las técnicas invernales o pasear hasta un lago y pescar la cena. Las excursiones con pernoctación pueden llevar a acampar en la naturaleza con la posibilidad de asistir al espectáculo de la aurora boreal. Aunque se registran temperaturas medias de -20o C, el frío seco resulta relativamente más fácil de sobrellevar.

11. La Grave (Francia)

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Francia ofrece fabulosas zonas para practicar el esquí. Los amantes de los resorts pueden dirigirse a Chamonix y otros famosos sitios de los Alpes, pero quienes deseen una gran experiencia de montaña encontrarán en La Grave el sitio adecuado.

Se sube al amanecer con un guía (imprescindible) en un teleférico que realiza 3 etapas desde una acogedora aldea del s. XII. Solo hay un par de pistas oficiales en la montaña nevada, y para elegir a cuál ir hay que tener en cuenta los necesarios consejos de un guía experimentado, además de las capacidades, para caminar sobre seguro en esta zona llena de grietas.

Cómo ir: La Grave no está lejos de Grenoble, un fácil punto de entrada.

12. Los Dolomitas (Italia)

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Este hermoso e impresionante conjunto de escarpadas paredes verticales, acantilados cortados a pico, afilados riscos y altísimas agujas, separado por estrechos y profundos valles, está situado en el norte de Italia.

Una caminata con raquetas de nieve por este asombroso terreno permite ver como la pálida piedra caliza se vuelve rosa al atardecer. La mejor forma de explorar esta región es caminar de refugio en refugio por el día y compartir historias por la noche. Es muy aconsejable regresar en verano para probar las vías ferratas, las rutas de escalada de protección fija alrededor de las montañas.

 

 

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Más de 17 000 islas para perderse

Indonesia, Lombok © alex hanoko - www.flickr.com/photos/alex_hanoko/7318975344

Indonesia para aspirantes a náufragos

Indonesia es un laberinto de agua. Es difícil elegir entre más de  17 000 islas y en cuál de ellas convertirse en un náufrago. Se puede comenzar por las más grandes (Sumatra, Java, Sulawesi, Papúa o Kalimantán), continuar por Bali, de menor extensión pero muy especial, y después dedicarse a descubrir una infinidad de ellas, más pequeñas y casi desconocidas.

NUSA TENGGARA

Indonesia, Nusa Tenggara, Islas Gili © SarahTz - www.flickr.com/photos/120420083@N05/13944954403

Tal vez sea el archipiélago de Indonesia que ofrece más posibilidades de descubrir islas y playas. Algunos llegan aquí atraídos por las olas, otros por las opciones de bucear y algunos por la oferta cultural. Pero todos tienen algo en común: encuentran en Nusa Tenggara una de las zonas más atractivas de Indonesia.

Entre los miles de tentaciones destaca Lombok con su infinita serie de playas y bahía que atraen a numerosos turistas. También las Islas Gili, accesibles e ideales para practicar el buceo y disfrutar de la animación de sus noches. Aquí se encuentran también la isla de Flores y Komodo, famosa tanto por sus playas de arena rosada como por ser el hogar del mayor lagarto del mundo: el dragón de Komodo. Recientemente esta isla ha sido declarada una de las Siete Maravillas del Mundo.

MOLUCAS

Indonesia, Molucas, Ternate © Fabio Achilli - www.flickr.com/photos/travelourplanet/15012618617

Esta asombrosa zona, muy rica en especias, permanece libre de turistas y lejos de ser tan conocida como se merece. Desde Ternate hasta las islas Kei puede apasionar por su interesante cultura y su belleza natural.

Las playas de las Molucas son aún un territorio por descubrir: en las Islas Banda, un fascinante cóctel de historia, cultura y paisajes, están las mejores. Se trata de unas islas cubiertas de selva, rodeadas de arena blanca, mares verde-turquesa y arrecifes vírgenes. Otro auténtico paraíso se sitúa en las islas Key, entre los acantilados llenos de petroglifos y unas bellísimas y desiertas playas en Pantai Ohoidertutu.

JAVA

Indonesia, Java, Islas Karimunjawa © Azwari Nugraha - www.flickr.com/photos/duabelas/4148767713

La principal isla de Indonesia es, sin duda, una visita imprescindible. Este superpoblado territorio de megaciudades fascina por su bagaje cultural. La cultura javanesa integra animismo, budismo e hinduismo junto a las prácticas ortodoxas musulmanas, y así monumentos, mezquitas y templos cohabitan en un espectacular paisaje tropical.

Para naufragar en Java tal vez sea necesario explorar la costa norte frente a la cual se despliegan las islas Karimunjawa: estos idílicos islotes ribeteados de coral, antaño ignorados, hoy en día reciben cada vez más viajeros gracias a los avances en transportes e instalaciones.

SUMATRA

Indonesia, Sumatra © Lip Kee - www.flickr.com/photos/lipkee/8701256655

Envuelta en bruma y acunada por las mejores olas del planeta para surfear, la isla de la espesa selva tropical, donde habitan los orangutanes de pelo rojizo, es una inmensa aventura. Volcanes humeantes y pacíficos lagos custodian una interesante mezcla cultural que aúna a los fervorosos musulmanes de Aceh, los hedonistas cristianos de batak y el pueblo matriarcal de los Minangkabaou, en Padang.

Alrededor de Sumatra se pueden descubrir otros archipiélagos casi desconocidos. Por ejemplo, las remotas islas de la costa occidental, como las Mentawai, un paraíso para los surfistas, o las Banyak, un conjunto de 99 islas, casi todas deshabitadas, que son como una postal de la típica isla tropical: innumerables palmeras, arena blanca y agua cristalina.

KALIMANTAN (BORNEO)

Indonesia, Borneo © Budi Nusyirwan - www.flickr.com/photos/bukrie/14940779383

La selva de Borneo, surcada por infinidad de ríos, es la meca de enamorados de la fauna, aventureros y amantes del senderismo. Y el ignoto archipiélago Derawan atrae como un imán a los buceadores empedernidos.

La antigua Borneo es la tercera isla más grande del mundo, con una amplia y legendaria selva e innumerables ríos, dos de ellos de 1000 km de longitud. Aloja fauna salvaje, como los inolvidables orangutanes, y misteriosos pueblos dayak; una combinación perfecta para todos los amantes de la aventura.

Junto a Borneo destaca el archipiélago de Derawan, formado por 31 islas de las cuales las más turísticas son Derawan, Maratua, Sangalaki, Kakaban, Nbucco y Nunukan. Todas son destinos que aseguran que el viajero explorará islas típicamente tropicales, incluido un enorme atolón y el mejor buceo del mundo. 

PAPÚA

Indonesia, Papúa, Islas Raja Ampat © Elias Levy - www.flickr.com/photos/elevy/14467281965

Papúa no solo asegura la práctica del senderismo y submarinismo de calidad, gracias a sus valles de alta montaña, los ríos selváticos y las cristalinas y vitales aguas del litoral, sino también la posibilidad de conocer comunidades de pueblos indígenas y sus inmemoriales tradiciones.

Las remotas islas Raja Ampat, frente a la costa noroeste de Papúa, aún están por descubrir y son toda una promesa para los buceadores. Alojan la mayor biodiversidad de vida marina del planeta: con mantas, tiburones hombrera, que “caminan” con sus aletas por el fondo marino, infinidad de babosas marinas multicolores, coral virgen y peces de todas las formas, colores y tamaños que se pueda uno imaginar. 

SULAWESI

Indonesia, Sulawesi © jipii - www.flickr.com/photos/jipii/2230512327

La antigua Célebes se caracteriza por su extraña forma y la infinidad de playas de arena y arrecifes que la rodean. Cuando se explora la isla, el viajero descubre senderos entre arrozales, selvas repletas de tarsios, costas de abundantes corales, una nutrida fauna subacuática y originales culturas que giran en torno al mar.

Uno de los puntos de interés más visitado son los Toraja y sus sofisticadas ceremonias funerarias. Este archipiélago ofrece además la posibilidad de visitar algunos de los lugares favoritos del legendario Cousteau para bucear: las remotas y casi vírgenes islas Tukangbesi.

BALI

Indonesia, Bali © Madeleine Deaton - www.flickr.com/photos/madeleine_h/8476126986

Bali es la zona de Indonesia más amable, un lugar donde muchos se quedan a vivir para siempre y donde nadie naufraga. La rica cultura balinesa se acompaña de una excelente gastronomía y vida nocturna, playas famosas, surf legendario, compras atractivas y una cálida bienvenida. En cuanto al alojamiento, hay desde hoteles en la playa para surfistas mochileros hasta refugios para sibaritas en las montañas.

Para los surfistas hay olas al sur de la isla en playas imprescindibles, como Kuta, ideal para principiantes por sus olas largas y regulares, o como Ulu Watu, con algunas de las series más grandes de Bali, BIngin, Medewi o la isla de Nusa Lembongan. Para los que quieren solamente playa, la península de Bukit ofrece arena brillante bajo acantilados de piedra caliza en playas como Bingen y Balangan, y en el este de Bali se encuentra una larga y apetecible serie de playas de arena volcánica protegidas por los arrecifes.

Más información en la nueva guía de Lonely Planet y geoPlaneta de Indonesia.

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Viajar sin fronteras: los no-países

Dinétah © Donovan Shortey - www.flickr.com/photos/dshortey/6230505764

Destinos desconocidos, países inexistentes

Algunos territorios no son estados reconocidos internacionalmente y, sin embargo, tienen un lugar bien ganado en las agendas viajeras más originales. Existen no-países en los seis continentes, y cada uno de ellos tiene su bandera, capital, idioma y ansias de conseguir la legitimidad de su territorio. Se trata de territorios que pasan inadvertidos en los mapas tradicionales de colores y líneas divisorias; algunos buscan su reconocimiento como estado-nación apoyándose en la historia o la individualidad geográfica, cultural o étnica.

ISLA DE MAN

Isla de Man © Paul Stainthorp - www.flickr.com/photos/pstainthorp/8151531880

Libertad para votar y para las operaciones financieras

La Isla de Man (o Ellan Vannin o Mannin) es autónoma, depende de la Corona Británica y no forma parte del Reino Unido ni de la Unión Europea. Geográficamente, está situada entre Inglaterra e Irlanda. Es un territorio donde desde hace mucho tiempo sus habitantes crean sus propias reglas y han conseguido importantes hitos históricos en la conquista de libertades y derechos.

Su parlamento, que ha dirigido la isla desde la llegada de los vikingos a finales del s. XVIII, ostenta la condición de ser el órgano de gobierno vigente más antiguo del mundo. Fue también en la Isla de Man donde, en 1881, las mujeres que contaban con algún tipo de propiedad accedieron al derecho al voto. En 2006 se convirtió en el primer lugar de Europa Occidental que estableció los 16 años como la edad para poder votar. Sus principales reclamos turísticos son las iglesias de piedra, castillos, fuertes y cruces celtas grabadas que se encuentran por toda la isla. Aunque su industria más próspera, y la fuente de ingresos de la isla, son los servicios financieros.

CHRISTIANIA

Christiania © Tiws - www.flickr.com/photos/tiws/6076102452

La ciudad más libre y alternativa de Europa

Unos 850 habitantes en menos de un km2, estos son los datos de una comuna autónoma danesa que se ha convertido en un paradigma de conquista de libertades. En 1971 este experimento social de un grupo de hippies imbuidos del espíritu de la revolución cultural de los 60 tomó forma “okupando” un viejo cuartel y poniendo en marcha una sociedad alternativa de estructura anarquista. Desde entonces ha mantenido un estatus especial; y hoy en día los daneses no saben muy bien qué pueden hacer con Christiania.

El gobierno danés ofreció a sus habitantes la posibilidad de comprar los terrenos ocupados, pero esto se interpretó como una traición a los principios anti-capitalistas que rigen Christiania. En la actualidad, el colectivo tiene de plazo hasta el 2018 para decidir su futuro. Hasta ahora los visitantes recorren con curiosidad este original “barrio” de Copenhague, sus casas, coloridos murales y esculturas al aire libre, cafés, restaurantes, bares y clubs nocturnos. Es el lugar más visitado de la capital danesa después del Tívoli, y continúa siendo un espacio alternativo donde solo se respetan tres reglas: no consumir drogas duras, no hacer fotos y no correr.

FORVIK

Forvik © Berg Moe - www.flickr.com/photos/oddmoe/27591195141

El país libre de impuestos del capitán Hill

Forvik (también conocido como Forewick Holm) es un estado de las islas Shetland que creó un navegante inglés, Stuart Hill, cuando, durante una tormenta, arribó por casualidad a este islote y decidió quedarse a vivir allí.

En 2008 comenzó una campaña a favor de la autodeterminación que defendía que Forvik se parece más a las islas escandinavas que a Inglaterra o Escocia. Se llegó a dirigir al Reino Unido la petición de una explicación acerca de su autoridad sobre las islas Shetland… pero no se recibió respuesta alguna. Así que Forvik se declaró independiente y hoy ofrece la ciudadanía a cambio del abono de una tasa anual. Detrás de todo hay una reivindicación de los ingresos del petróleo de la zona. Y una pregunta final: ¿se trata de humor inglés en estado puro, el sueño de un loco o un escape para rebeldes que no quieren pagar impuestos? 

PRINCIPADO DE SEBORGA

Seborga © Daniel70mi Falciola - www.flickr.com/photos/provence___provenza/28757734166

El valor de convocar un referéndum

La situación es la siguiente: un diminuto principado italiano, en la frontera con Francia, se independizó de Italia en 1995 tras celebrar un referéndum. Giorgio Carbone, jefe de la cooperativa local de floricultores, informó a los habitantes del histórico municipio del noroeste italiano que su pueblo no formaba parte de Italia ya que nunca se menciona expresamente en los tratados de creación del estado italiano o en las transacciones de compra y venta sobre esta zona. La independencia fue avalada por un referéndum; tras su celebración, Carbone aceptó el título honorífico de “Su Tremendidad” y, siguiendo una tradición de la Edad Media, recibió el título de príncipe durante toda su vida. Giorgio I falleció en 2009, pero sus conciudadanos continúan defendiendo la independencia de este original principado.

Al viajar por la zona, se debería realizar una parada en Segorba, aunque sea tan solo para fotografiarse junto a la señalización de la entrada al pueblo, además de para visitar su palacio del s. XVII y sus iglesias.

SEALAND (MARLANDIA)

Sealand © Ryan Lackey - www.flickr.com/photos/octal/173856262

Mi plataforma es mi reino

Fundada en 1967, a unas 7 millas náuticas de este del Reino Unido, en alta mar, Sealand cuenta con solo 27 habitantes. La familia Bates, que ocupó esta plataforma de acero y hormigón construida en 1943 por la Armada británica para derribar a los aviones de la Lufwaffe con armas antiaéreas, la defiende desde entonces. Roy Bates, un antiguo comandante de Infantería se instaló en este espacio con el objetivo de dirigir una emisora de radio pirata fuera de las aguas territoriales británicas para emitir música pop. Y allí se quedó, enfrentándose incluso a algún intento de golpe de estado. Roy falleció en 2012 pero su familia “real” alcanza ya la cuarta generación con el nacimiento del príncipe Freddy, nieto de Michael.

Marlandia cuenta con moneda propia, escudo, himno, sellos, y hasta un equipo de fútbol (Sealand All Stars), y una serie de souvenirs que se venden por internet. Pero su principal fuente de ingresos es el comercio de títulos nobiliarios: conseguir el título lord o lady cuesta unos 50 US$ y convertirse en conde de Marlandia tan solo algo más de 300. No puede convertirse en un destino turístico porque es prácticamente inabordable y no cuenta con ninguna playa, hotel o instalación, pese a que puede observarse desde algunos puntos de la costa británica de Suffolk.

MAYOTTE

Mayotte © David Stanley - www.flickr.com/photos/davidstanleytravel/10029931635

Independientes de la independencia

El microestado de Mayotte y sus reivindicaciones de autonomía pertenecen a una curiosa postura contraria a la independencia. Esta isla del océano Índico, reclamada por Comoras, decidió renunciar a la independencia de Francia en 1975. Tres de las islas Comoras votaron por ser independientes, pero la cuarta isla, Mayotte, decidió por mayoría continuar perteneciendo a Francia. Finalmente, la ONU concedió la independencia a las cuatro islas Comoras, Mayotte permaneció fiel a Francia. Los isleños preferían sentirse marginados por una capital a más de 8000 km de distancia que por la isla vecina. En 2014, Mayotte se convirtió en parte oficial de la Unión Europea como región ultraperiférica.

Desde el punto de vista turístico, la isla carece de una gran infraestructura, pero unos 10 000 visitantes llegan cada año a Mayotte para subir a sus volcanes apagados, divisar lémures, sumergirse en playas de arena blanca y entre peces tropicales o visitar sus plantaciones de vainilla.

BAROTSELANDIA

Barotselandia © Simon Berry - www.flickr.com/photos/bezznet/8216695270/

Quinientos años de monarquía africana

Esta antigua monarquía quiere ser reconocida como nuevo estado africano. Barotselandia es tradicionalmente un reino móvil, el reino de los lodi o barotse, donde año tras año, cuando las aguas del río Zambeze se filtran en los prados, sus habitantes se desplazan hasta tierras más altas. La migración se celebra con una ceremonia conocida como Kuomboka, que quiere decir “para salir del agua”. Barotselandia cuenta con una historia de más de cinco siglos, en los que durante la época colonial fue un protectorado británico, con más autonomía que el resto de la colonia de la que formaba parte, Rodesia del Norte.

Este reino formaba parte de lo que terminaría siendo Zambia, y cuando llegó la independencia, en 1964, se incumplieron las condiciones de autogobierno prometidas. En 2011, su rey anunció que se separaba de Zambia, asegurando que la separación sería pacífica. Pero por supuesto Zambia, consideró esta huida como una traición. Su capital hoy es Mongu y su rey Lubosi II Imwiko; la extensión es de 126 000 km2, tiene más de tres millones y medio de habitantes y se hablan dos idiomas oficiales (lozi e inglés) y 37 lenguas tribales.

 

REDONDA

Redonda © javiermariasblog.wordpress.com

Un país de tinta

Declarada soberana en 1865, varios aspirantes se disputan hoy la corona de esta isla despoblada con una superficie de menos de 2 km2, una nación ficticia que se asienta sobre la isla deshabitada de Redonda, una dependencia de Antigua y Barbuda.

Se dice que fue el mismo Colón quien divisó primero la isla durante su segundo viaje en 1493. Unos 400 años más tarde, un comerciante de la vecina isla Montserrat, Matthew Shiel, la reclamó como su reino y se dedicó sobre todo a la extracción del guano como fuente de riqueza. La actividad cesó bruscamente cuando estalló la I Guerra Mundial, pero la monarquía de aquel reino continúo existiendo en el exilio. EL primer rey abdicó en su hijo de 15 años, Matthew Phipps Shiel, que llegó a ser un popular novelista británico y en su lecho de muerte legó la isla de Redonda a su asesor literario, un poeta. El rey poeta pasó los últimos años de su vida en una taberna de Londres donde, allí concedía títulos de duque o de caballero garabeteados en el dorso de una servilleta a cambio de una copa. En la actualidad se desconoce quién es su sucesor y existen hasta nueve aspirantes al trono. El escritor español Javier Marías, que en 2002 creó la editorial Reino de Redonda, ostenta el título en términos literarios.

DINÉTAH

Dinétah © Ron Cogswell - www.flickr.com/photos/22711505@N05/9686434587

La proclamada nación navaja

Dinétah, radicada en una reserva de EE UU, es la nación india más grande con cierto nivel de autogobierno. Su capital es Tseghahoodzani (Window Rock), sus habitantes, 300 000, y su territorio, unos 71 000 km2 entre los estados de Arizona y Nuevo México. Tradicionalmente Dinétah, la tierra natal de los indios navajos, no tuvo unas fronteras precisas sino que se limitaba por cuatro montañas sagradas situadas en los puntos cardinales. A mediados del s. XIX, sus habitantes fueron obligados a punta de pistola a trasladarse a un campo de internamiento a más de 560 km de distancia y perdieron el territorio. En 1868 firmaron obligados un tratado que decretaba la confiscación del 90% de sus tierras y el permiso para vivir en el resto.

Con el tiempo, las tierras han sido devueltas, y hoy la nación navajo ocupa la mayor reserva india estadounidense. En 1920 se les otorgó la ciudadanía, y en 1975 se les concedió el autogobierno, lo que les permitió detener la extracción de uranio. Esta actividad había proporcionado trabajo desde después de la II Guerra Mundial pero también fue la causa de numerosas muertes por la exposición a la radiación. El precio de conseguir el autogobierno ha sido alto: cerca del 50% de paro y grandes carencias de suministros básicos.

ANTÁRTIDA

Antártida © Andreas Kambanis - www.flickr.com/photos/andikam/12435253353

Un lugar único gobernado por un tratado único

En el “último continente”, las disputas sobre la soberanía territorial no tienen lugar. La realidad es que este país no está tan deshabitado como parece puesto que sobre sus más de 14 millones de km2 habitan intermitentemente hasta 5000 personas. Es una tierra dura, remota e implacable, donde no se ha asentado ningún pueblo indígena ni comunidad permanente. De hecho, la primera mujer que visitó la Antártida lo hizo en 1935 y allí no había nacido ningún bebé hasta 1979.

En otras circunstancias, este territorio se habría repartido hace mucho tiempo. Y de hecho así lo hicieron a principios del s. XX algunas potencias internacionales. A mediados del s. XX, ante las tensiones provocadas, se optó por la cooperación y en 1959 se firmó un tratado internacional. Algunos países persisten en sus reclamaciones territoriales pero la Antártida trasciende el concepto de estado-nación y las reglas globales se aplican al control territorial Todo el continente se utiliza de forma exclusiva para fines pacíficos; es un coto reservado únicamente a científicos y turistas de aventura. Y todo ello se ha podido conseguir gracias al Tratado Antártico, un verdadero acuerdo único para gobernar un lugar sin duda único.

Para más información, consulta el libro de geoPlaneta: Atlas de países que no existen.

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Los 20 destinos más deseados del mundo

Los Doce Apóstoles, Australia © Anu Karthik / 500px

Lonely Planet publica su ‘ranking’ de los 500 lugares que hay que ver al menos una vez en la vida

No es fácil seleccionar entre los miles y miles de lugares que tiene el planeta cuáles son los rincones más bellos, los monumentos más impresionantes o los destinos que no deberíamos perdernos. Cada uno elabora su propia lista de destinos irrenunciables, y Lonely Planet no iba a ser menos. Un equipo de autores de las guías y la comunidad de viajes han hecho el ‘ranking’ de los 500 destinos más deseados del mundo, ordenándolos y señalando por qué merecen estar en esta lista.

1. Templos de Angkor (Camboya)

Angkor Wat, Camboya © Waj / Shutterstock

Casi todos los miles de viajeros consultados han estado de acuerdo en una cosa: los templos de Angkor Wat, en Camboya, merecen figurar en el primer puesto del ‘ranking’. Estos templos envueltos con la jungla camboyana, son el mayor emplazamiento del mundo consagrado al dios Visnú. En medio de un país budista, Angkor Wat es el principal resto del reino hindú que en otros tiempos se extendía hasta Camboya. El lugar es extraordinario y eso que todavía falta mucho para descubrir los más de 1000 templos, tumbas y santuarios que se ocultan en mitad de esta jungla.

2. Gran Barrera de Coral (Australia)

Y tras una maravilla monumental, obra del hombre, le sigue una maravilla natural: los más de 3000 km de arrecifes coralinos que forman una increíble barrera natural frente al la costa noroeste de Australia. Es uno de los lugares del planeta más ricos en biodiversidad  (ballenas, delfines, marsopas, tortugas marinas, serpientes marinas, toda clase de peces… ). Es un paraíso para submarinistas, con un ecosistema apabullante que siempre sorprende al visitante. Los lugares más accesibles para visitar el arrecife son Cairns, Port Douglas y Airlie Beach, en Queensland.

3. Machu Picchu (Perú)

Envuelto en el misterio y con un acceso complicado, todos los viajeros ansían con visitar el Machu Picchu, al menos una vez en la vida. Se alza en un espectacular paisaje andino, pero lo más sorprendente es la historia y el enigma que envuelven este lugar sagrado de los incas. Nadie sabe muy bien qué pasó aquí ¿por qué se construyó? ¿cuándo dejó de estar habitado? La ciudad sigue aferrada a las escarpadas montañas guardando sus secretos. Se accede desde Cuzco y desde aquí en tren hasta el kilómetro 88 y luego se puede hacer el Camino inca.

4. Gran Muralla (China)

Gran Muralla china © Mark Read / Lonely Planet

El cuarto puesto del ‘ranking’ lo ocupa otra muralla sorprendente, esta vez, obra del hombre: la Gran Muralla china. Son casi 9000 kilómetros de muros y fortificaciones que trazan una línea bien visible en los paisajes del norte del país. Se puede acceder por varios lugares: cerca de Pekín nos encontraremos con toda la gloria del imperio, en Gansu podremos ver la precisión militar y en Mongolia Interior la muralla nos hablará de grandes estepas y paisajes solitarios infinitos. Lo más fácil es acceder desde Pekín: Badaling es la versión turística reconstruida.

5. Taj Mahal (India)

Como una preciosa joya, el Taj Mahal es uno de los monumentos que más gusta a los viajeros. Ni es el más grande ni el más grandioso de la India, pero es arquitectónicamente perfecto y lleva siglos atrayendo a los viajeros. La foto delante del Taj Mahal es una de las más recurrentes. Este mausoleo resume a la perfección el ambiente de la corte de los mogoles. Sin embargo, la polvorienta Agra donde se alza el monumento, no es precisamente el lugar más atractivo del país.

6. Parque Nacional del Gran Cañón (EEUU)

Con una profundidad de más de 1 km y más de 360 km de longitud, al Gran Cañón se le considera una catedral de la naturaleza. Este profundo corte en la tierra nos permite contemplar más de 2000 millones de años en forma de capas. EL lugar se ilumina cada tarde con unas puestas de sol impresionantes, pero también podremos verlo envuelto en niebla o en polvo de nieve. El Gran Cañón se puede visitar desde el extremo sur (unos 120 km al norte de Flagstaff en Arizona) o por el extremo norte, más aislado pero con menos infraestructura.

7. Coliseo (Roma, Italia)

Coliseo de Roma © Viacheslav Lopatin / Shutterstock

En este anfiteatro romano se reunían más de 50.000 espectadores cada vez que había un espectáculo: podrían ser gladiadores que luchaban entre sí o se enfrentaban a las bestias salvajes. Hoy siguen llegando miles de visitantes cada día para ver sus restos que siguen transmitiendo el enorme poder de Roma.

8. Cataratas de Iguazú (Argentina- Brasil)

Las cataratas de Iguazú son mucho más grandes de lo que sugiere su nombre en guaraní: Iguazú, “Agua Grande”. Son un espectáculo enorme, grandioso, en medio de la selva subtropical. Los barcos turísticos que recorren sus aguas parecen enanos contemplados desde arriba. Para sacar la mejor foto de las cataratas completas hay algunos lugares a través de la selva.

9. Alhambra de Granada (España)

Esta obra maestra morisca es el gran símbolo de al-Ándalus y el monumento de arte islámico más refinado del mundo. Todo un laberinto de palacios lujosamente decorados, con jardines, fuentes y todo tipo de fantasías que atrae a millones de turistas de todo el mundo. Sus torres dominan el horizonte de Granada, con el telón de fondo de los picos nevados de Sierra Nevada.

10. Santa Sofía (Estambul. Turquía)

Santa Sofía, Estambul © Artur Bogacki / 500px

Santa Sofía es muchas cosas a la vez: iglesia, mezquita y ahora museo. El emperador Justiniano la construyó para ser la catedral más grande del mundo, hace casi 1500 años. Luego fue una mezquita que inspiró la construcción de otras muchas del gran Estambul. En 1935 fue desacralizada y convertida en un museo. Todavía sigue siendo una experiencia espiritual entrar en esta obra de arte de la arquitectura de todos los tiempos.

11. Medina de Fez (Marruecos)

Un laberíntico mercado ocupa el centro medieval de Fez, la tercera ciudad más grande de Marruecos. Estas calles tienen más de mil años de antigüedad: con sus casi 10.000 callejones en las que se pueden encontrar 14.000 construcciones. Hay de todo: madrasas, tiendas de artesanos, mezquitas, riads convertidos en hoteles-boutiques, guías que tratan de llevarte de un rincón a otro… Todo un viaje en el tiempo.

12. Los Doce Apóstoles (Australia)

Las 10 agujas de piedra que se encuentran en la carretera costera del estado australiano de Victoria son una foto imprescindible para cualquiera que visita Australia. Esta carretera, la Great Ocean Road, es una de las más espectaculares del mundo, y estas rocas, que no son 12 como los apóstoles, aunque se llamen así, están a solo unas 4 horas de Melbourne.

13. Petra (Jordania)

Petra, Jordania © Adriano Ongaro / 500px

Indiana Jones llegó a caballo hasta la fachada rosa del Tesoro de Petra y se llevó el Santo Grial. Esto en la ficción pero en la realidad todavía es más emocionante: los nabateos construyeron este lugar extraordinario tallado en las piedras del desierto. Hoy hay multitudes cada día visitando el lugar, pero aún así podremos evitarlas en algún momento y recorrer estos lugares de Jordania rodeados por los fantasmas del pasado.

14. Tikal (Guatemala)

La historia de los mayas es todo un misterio. Todavía no se sabe muy bien por qué decayó esta civilización que dejó yacimientos como Tikal. Los arqueólogos dicen que solo es comparable con Roma por su tamaño y por el poder político que ejerció, y eso que solo se ha excavado el 10% de sus edificios. Todavía queda mucho por investigar bajo la densa jungla. Se puede llegar a Tikal desde Flores, a unos 65 km.

15. British Museum (Londres, Inglaterra)

Todos los que visitan Londres se quedan impresionados por una de las joyas de la Corona, el British Museum, que en sus 260 años de historia ha ido reuniendo piezas de todo el mundo hasta convertirse en el museo más grande y más importante de Europa. Aquí están muchos de los tesoros de las grandes civilizaciones. Además, el continente es tan interesante como el contenido: un gran templo neoclásico que sorprende al visitante con la inesperada cúpula de Norman Foster sobre su gran patio central.

16. Sagrada Familia de Barcelona (España)

Sagrada Familia, Barcelona © Jason Waltman / 500px

Esta obra modernista, inacabada y absolutamente original, es el gran símbolo de Barcelona, su silueta más reconocible en todo el mundo. Casi 100 años después de la muerte de su autor, Antonio Gaudí, este templo expiatorio es más atractivo que nunca, y gran parte del encanto está en una pregunta eterna: ¿cuándo se terminará su construcción? Pues parece ser que en algún momento entre el 2020 y el 2040.

17. Parque Nacional de Fiordland (Nueva Zelanda)

Los visitantes llegan a Nueva Zelanda en busca de naturaleza en estado puro. La guinda de este viaje son sus parques nacionales, algunos casi vírgenes, como el Parque Nacional de Fiordland, la zona de los fiordos de la isla sur.  Nueva Zelanda se separó hace 85 años del antiguo continente de Gondwana y así quedaron aquí algunas especies únicas como el kiwi o el takahe. El paisaje es impresionante, con sus lagos y sus preciosos fiordos, cubiertos de densos bosques. Se llega desde Te Anau, a 2 horas en coche al sur de Queenstown.

18. Santorini (Grecia)

Santorini es la isla más atractiva de las seductoras islas Cícladas. Además de sus playas de arenas rojas y negras, hay acantilados multicolores, yacimientos minoicos (Acrotiri)  y otros atractivos que hacen que todos los cruceros hagan escala aquí y que muchos la elijan para pasar unas vacaciones en el Mar Egeo. Se puede llegar también en ferri desde el Pireo.

19. Islas Galápagos (Ecuador)

Islas Galápagos, Ecuador ©Jess Kraft / Shutterstock

Las Islas Galápagos están muy lejos de todo: son un auténtico paraíso salvaje en pleno Océano Pacífico, 1000 km al oeste del continente americano. Aquí los visitantes se sienten más observados que los propios animales, que superan en mucho a la población. Las islas son una auténtica maravilla de la naturaleza. Cada isla es la cima de un volcán submarino.  Se llega en avión desde Guayaquil, en Ecuador, y hoy por hoy, son uno de los entornos naturales con más cuidado por la protección del medio ambiente.

20. Museum of Old & New Art (Australia)

En este particular ‘ranking’ hecho por los viajeros, están presentes las opiniones y votaciones llegadas de todos los países y de los dos hemiferios. Por eso tal vez sorprende que el primer museo de arte moderno que encontramos no está en Nueva York o en Londres, sino en Hobart, la capital de Tasmania. Se trata del Museum of Old & New Art, un nuevo concepto de museo en el que se puede ver a los delfines jugando en el agua al llegar en lancha. El museo tiene una ubicación única: en el río Derwent. Es un museo ecléctico en el que lo mismo hay puntas de flecha de la Edad de Piedra que obras de arte vanguardista.

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