Franck Thilliez y una bomba de relojería titulada «El síndrome E»

Una impactante novela que nos sumerge en los orígenes del mal. ¿Pueden las imágenes subliminales inducir al crimen? ¿Se puede manipular la mente humana? Una reflexión sobre los orígenes de la violencia.

Desencadenar o inhibir la violencia a voluntad con un simple mando a distancia. Propagar la violencia y la agresividad a través de los sentidos. Modificar la estructura cerebral de un individuo en particular a través de imágenes y sonidos tan violentos que le lleven a actuar de una forma predeterminada, e incluso a incidir en el comportamiento de aquellos que le rodean. El síndrome E.

Franck Thilliez – que estará esta tarde, 18.00h, en el festival Getafe Negro, junto a Eric Frattini y Pablo Sebastià para reflexionar sobre el lado oscuro de los servicios secretos- desarrolla una intensa trama que voltea al lector por su contundencia y rotundidad. A través de un ritmo diabólico y de una pareja protagonista, Lucie y Sharko, conmovedora por su extrema fragilidad tras su apariencia impertérrita, el novelista construye una adictiva historia que reflexiona sobre el virus de la violencia, la contaminación mental y el papel de la neurociencia en nuestras sociedades.

Franck Thilliez, hoy en Madrid

El escritor francés rebuscó durante meses entre casos reales hasta encontrar las investigaciones llevadas a cabo por la CIA durante los años sesenta. En ellas, los servicios secretos estadounidenses llevaron a cabo experimentos neurocientíficos con cobayas humanas, a los que obligaban a ver imágenes violentas durante días con el objetivo de condicionar su comportamiento.

Traducido en más de 10 países, su consagración ha tenido lugar con el  éxito de El síndrome E que parte de la investigación de genuino material histórico, como los experimentos de la CIA en el Allan Memorial Institute de Montreal, a la que le ha seguido una segunda parte, Gataca, de próxima aparición en Ediciones Destino.

Entrevista realizada por Carlos Fajardo.

Durante décadas, el poder de las imágenes subliminales en el cine ha sido un tema muy debatido. ¿Por qué decidió usarlo?

En primer lugar, estoy fascinado por el funcionamiento del cerebro. ¿Cómo puede este fantástico órgano transformar las señales que recibe? ¿Cómo trabaja la memoria? ¿Cómo se desarrollan las enfermedades mentales? Hoy vivimos en un mundo rodeados de imágenes particularmente violentas, y los niños son los más vulnerables a ellas. Pensé que sería importante en un libro el poder de estas imágenes, especialmente las subliminales. En segundo lugar, pensé que sería original comenzar mi historia criminal de esta manera: ¡un extraño film anónimo que te vuelve ciego!

¿Cree que es realmente posible alterar el comportamiento humano a través de imágenes subliminales?

Existen muchos estudios y se ha demostrado que una imagen subliminal de un producto, por ejemplo, te haga comprar más. Pero hay una verdad: tu ojo no ve una imagen subliminal, pero tu cerebro, sí. Otra forma de explicarlo: la conciencia no trata la imagen, pero sí que lo hace la subconciencia. Desde 1960, los Servicios Secretos, en la URSS y Estados Unidos, llevaron a cabo una investigación usando cobayas. Por ejemplo, obligaron a un grupo de personas a ver películas violentas durante días y vieron cómo reaccionaban. Algunos de ellos realmente fueron víctimas de un “lavado de cerebro”.  Así que pensé: ¡Existen bases reales para mi novela!

Entonces, ¿aparecen hechos históricos en la novela?

Además del ya mencionado experimento de “lavado de cerebro”, hay muchos más hechos (históricos y científicos) reales en la novela. Encontré, por ejemplo, una historia increíble que pasó en Canadá, hace cincuenta años, sobre huérfanos completamente sanos que encerraban en hospitales psiquiátricos. Con estos elementos, construí una historia extraña y complicada que parece inverosímil. ¡Nadie se cree que al menos un 80% de la novela es verdad! Generalmente, estoy dos o tres meses documentándome y luego tres meses más tratando de organizar esa información. En mi libro anterior, que también hablaba sobre enfermedades mentales, investigué y descubrí estas horribles cosas que pasaron en Canadá, pero no los pude usar. Al final puse esos descubrimientos en un rincón de mi cabeza, con el deseo de usarlos en una futura novela. ¡Y el síndrome E es la novela!

Parece que la ciencia y, especialmente, el lado oscuro de la ciencia son una fuente inagotable de ideas para usted

Amo la ciencia. Cuando estaba en la escuela, adoraba las matemáticas, la física, la química… Realmente creo que la ciencia es necesaria en la evolución del ser humano; es buena para nuestras sociedades, para la humanidad. Pero debemos tener mucho cuidado, porque la ciencia puede ser peligrosa si cae en “malas manos” y se usa con “fines poco adecuados”. Me refiero a situaciones extremas, como clonaciones, manipulaciones genéticas… La ciencia tiene un lado muy oscuro y yo he explotado esta oscuridad en este thriller. En mi novela, también trato de reflexionar -desde una perspectiva científica por qué las personas matan. ¿Qué pasa por su mente cuando cometen un asesinato? ¿Qué les llevó a caer en la oscuridad?

Los dos personajes principales en El síndrome E provienen de sus novelas anteriores. ¿Siempre pensó en ellos como un equipo?

Rotundamente no. Cuando creé estos personajes, hace ya unos años, evolucionaban en diferentes universos. Franck Sharko tiene cerca de 50 años y trabaja en uno de los departamentos de policía más famosos en París. Es un policía veterano. Un hombre muy introvertido que perdió a su hija y a su mujer en horribles circunstancias. Lucie Henebelle, por otro lado, vive en el norte de Francia, sola con sus dos gemelas. ¿Cómo los uní?¡Fue gracias a mis lectores franceses! Algunos de ellos me preguntaron: “¿Cuándo escribirá un nuevo libro con Lucie?” y otros: “¿Cuándo escribirá un nuevo libro con Franck?”. Decidí satisfacer a todo el mundo creando un equipo policial fantástico.

¿Cómo empezó a escribir?

Cuando era más joven, era fan de todo tipo de thrillers, como Seven, El silencio de los corderos, de los filmes de Hitchcock, de películas sobre vampiros… Devoraba los libros de Stephen King, un gran autor americano de historias de terror. A los 29, me vino a la cabeza una historia, una mezcla de imaginación, influencias e imágenes que me dejaron estupefacto. Todas las noches pensaba en ello, y me decía a mí mismo: “Creo que es una buena historia, debería escribir sobre ella…”. Me senté enfrente del ordenador y empecé a escribir mi primera novela. ¡Hace ya nueve años!

Explíquenos su rutina de trabajo. ¿Escribe por la noche? ¿Necesita un largo período de investigación antes de escribir?

Cuando trabajaba en empresa, escribía cuando tenía tiempo: por la tarde, los fines de semana, durante las vacaciones… Era complicado. Dejé mi trabajo de ingeniero hace cuatro años, pero quería mantener el ritmo de trabajo que tenía antes. Desde ese momento, empecé a escribir desde las 8 de la mañana hasta las 5 de la tarde, de lunes a viernes. Tardo aproximadamente un año en escribir una novela: 2 o 3 meses para encontrar el argumento, 3 meses de investigación –que consiste en leer mucho, hablar con especialistas, policías, médicos– y 4 meses de pura escritura. Cuando comienzo a escribir, sé exactamente a dónde quiero ir, y tengo en la cabeza la mayor parte de la historia.

¿Siempre ha estado interesado en los thrillers? ¿Alguna vez ha explorado otros géneros?

Los thrillers y las novelas policíacas son el género que más me ha interesado, desde que era un adolescente. ¡Veo thrillers, leo thrillers y vivo con thrillers! Actualmente, es el género que más me llama, creo que aún tengo muchas historias para escribir antes de cambiar.

¿Qué escritores admira más?

Siempre es difícil nombrar tan sólo unos pocos, porque hay muchos excelentes escritores. Stephen King fue el autor que más me sacudió cuando era joven. Ahora, me gustan autores como Dennis Lehane, Michael Connelly, Mo Hayder…Pero también escritores franceses, como Maxime Chattam, Jean-Christophe Grangé, Patrick Graham. ¡Pienso que tenemos un buen equipo en Francia!

¿Cree que hay diferencias entre las novelas policíacas europeas y americanas?

Quizás era distinto hace unos años. Pero, hoy en día, hay en Europa una ola de jóvenes autores que escriben thrillers muy buenos, como lo harían los americanos. Por supuesto, creo que están influenciados por la manera de narrar que tienen los americanos, pero la adaptan a las costumbres y usos de los países de origen. Esto es, por ejemplo, lo que se siente al leer una novela nórdica de Stieg Larsson, Mankell o Indridason. Respecto a El síndrome E, la novela también se publicará en Estados Unidos. ¡Esto demuestra que a los lectores americanos también les gusta nuestra literatura europea!

Como una imagen vale más que mil palabras, mejor os dejamos con el tráiler del libro…

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