«Atomka» de Franck Thilliez, el esperado regreso de Franck Sharko y Lucie Henebelle tras El síndrome E y Gataca

En librerías el 20 de marzo.

Thilliez nos cuenta  más sobre Atomka, Chernóbil y cómo vivió, en plena escritura de la novela, el desastre de Fukushima. (Nota del autor)

«Acabé la investigación acerca de Atomka en enero de 2011 y, acto seguido,comencé a escribir el libro. Antes de iniciar mi larga fase de documentación en torno al átomo en 2010, solo conocía la catástrofe de Chernóbil a grandes trazos: la explosión de uno de los reactores, la nube radiactiva que recorrió Europa o las consecuencias en la salud. En el curso de mi investigación, lo que para mí no era más que un terrible accidente se reveló como una de las peores plagas que jamás haya conocido la humanidad.
La radiactividad no puede ser destruida, y veintiséis años después, sigue causando estragos en las regiones ucranianas y bielorrusas donde, días después de la explosión, por desgracia llovió, precipitándose así los elementos radiactivos al suelo. El cesio 137 prosigue su labor de destrucción y multiplica los cánceres, las malformaciones cardiacas y los retrasos mentales. Eso aún durará cientos, miles de años y, si no se hace nada, esas poblaciones no conseguirán recuperarse jamás. Y mientras los términos «yodo 131», «plutonio», «escape de reactor», «zona prohibida» o «liquidador» acompañaban mis pensamientos, mientras el espectro de Chernóbil se iba apoderando de mí, llegó Fukushima, el 11 de marzo de 2011.
El accidente tuvo lugar mientras escribía el capítulo 7 de mi novela y describía en aquel momento el estado físico de un niño devorado por el átomo. Una siniestra coincidencia. Un horrible sobresalto. Fui incapaz de escribir durante todo ese período en el que el mundo estuvo pendiente de los reactores nucleares de la central japonesa. Veía a aquellos hombres a los que enviaban muy cerca del desastre, a pesar de los escapes de elementos muy radiactivos, y me dije: «Sucedió exactamente igual hace veinticinco años». La evacuación, los liquidadores, la nube radiactiva, las pastillas de yodo para saturar la glándula tiroides… Comprendí entonces que, a pesar del progreso, de la tecnología y de una seguridad a buen seguro mejor, el hombre sigue estando desarmado ante el átomo. No quiero siquiera imaginar el aspecto del mundo de hoy si el núcleo de uno de los reactores se hubiera fundido y se hubiera hallado al aire libre. Afortunadamente, y al contrario que en Chernóbil, había muros de contención que evitaron lo peor. Proseguí entonces la escritura, pero algo había cambiado. El pasado me había alcanzado y dudé durante mucho tiempo si proseguir o no por la vía que me había fijado.
Por fin, me ceñí al plan original y añadí algunas alusiones a Fukushima, porque evidentemente había que tenerlo en cuenta. Comencé este libro convencido de que no volvería a reproducirse una catástrofe como la de Chernóbil. Lo acabé con sabor a átomo en los labios.»

Sobre «Atomka»

Un año y medio después de «Gataca», la teniente Lucie Henebelle y el comisario Franck Sharko viven juntos en París, donde se reponen del drama que ha estado a punto de separarlos. Intentan tener un hijo, en vano.
Unos días antes de Navidad, lo que les espera está lejos de ser el anuncio de un feliz acontecimiento: a la hora en que la gente se recoge para entrar en calor, el frío, la muerte y los recuerdos malditos se convocan. Christophe Gamblin, periodista de sucesos, aparece muerto, encerrado en su congelador, mientras que su compañera y amiga que estaba de viaje de investigación en algunos de los lugares con más polución del mundo, Perú, China y Nuevo México, ha desaparecido. Sólo queda de ella el pequeño rastro de su nombre en un papel garabateado que lleva un niño vagabundo y muy enfermo.

Franck Thilliez construye sus novelas con precisión de cirujano, documenta sus tramas con exhaustividad de investigador y escribe sus páginas con la pasión de un lector voraz. Será su pasión temprana por la ciencia, su formación en ingeniería o simplemente el haber devorado durante años novelas de Stephen King… Pronto tendrás ocasión de descubrirlo de primera mano.

 «Una narrativa absorbente que pone la piel de gallina. Un relato policial de ritmo endiablado.» La Vanguardia

«Franck Thilliez se ha convertido en un referente del thriller.» El Periódico

«Novela negra en estado puro. Una novela que mantiene el pulso no sólo en cada
capítulo, sino hasta en cada página con los giros de noir clásico y la rapidez de una
película de cine negro americano.» La Opinión de Málaga

«¡Veo thrillers, leo thrillers y vivo con thrillers!»

El número 36 del Quai des Orfèvres

El autor francés dibuja en «El síndrome E» una pareja de policías conmovedora por la extrema fragilidad que aparece tras su aparente dureza. Ambos se descubren ante el lector como seres vulnerables ante la vida que los ha sacudido con fuerza, disfuncionales en las relaciones sociales y marcados, irremediablemente, por hondas cicatrices emocionales. A través de ellos, seguiremos un caso apasionante y complejo, pero también conoceremos el día a día de dos policías. El lector traspasará el umbral de sus casas con ellos, vivirá su insomnio, soñará sus pesadillas y sufrirá su soledad.
Cerca de la cincuentena, Franck Sharko es un veterano comisario de la policía, especializado en hacer perfiles psicológicos de los criminales. Sharko es un agente de calle. Le gusta pisar el terreno, oler la escena del crimen, seguir de cerca los pasos de sus depredadores, aunque le vaya la vida en ello. Y es que no le asusta demasiado la muerte. Tratado de brotes esquizofrénicos en el pasado tras sufrir un duro golpe familiar, se enfrentará a su peor pesadilla.
Lucie Henebelle tiene treinta y pocos. Totalmente conmocionada por una insoportable pérdida familiar, se ha refugiado en su fiel amigo y amante Sharko. Su puerto en la tempestad, el futuro padre de su deseado hijo. Durante la investigación de este nuevo caso, la inspectora se adentrará obsesivamente en un abismo policial que acabará por desestabilizar su vida mientras huye, sin mirar atrás, de la insoportable realidad que la acecha en cada paso.

¿Quién es el hombre que arroja las mujeres a los lagos?

Un caso sin resolver de hacía diez años. Una periodista de investigación que no daba señales de vida y cuyo apartamento había sido puesto patas arriba. Otro periodista que exhumaba los casos de esos falsos ahogamientos y moría en el fondo de un congelador. Un chaval errante traumatizado. ¿Qué unía todos esos hechos?
Lucie y Sharko se enfrentarán al lado más oscuro del mal en este caso, en el que seguirán la pista de dos periodistas con ganas de descubrir una terrible red de experimentación con humanos para lograr la deseada e incalcanzable inmortalidad. De las montañas del norte de Francia al desierto de Nuevo México en Estados Unidos, de Chernóbil a Atomka, un centro atómico soviético, la pareja de avezados policías harán frente a un terrible complot, cuyos orígenes se remontan al Proyecto Manhattan, aquel que construyó la bomba que terminaría arrasando Hiroshima y Nagasaki en 1945 y pondría fin a Segundo Guerra Mundial e inauguraríala Era Atómica.
Está la historia del manuscrito, los lagos helados y la «animación suspendida». Un caso espantoso y a la vez extraordinario. Mujeres ahogadas en lagos, físicamente muertas, que vuelven misteriosamente a la vida. Un manuscrito, llegado de Estados Unidos, que recorre Europa con instrucciones precisas sobre cómo atomizar cuerpos hasta la vida eterna… ¿Hasta dónde serías capaz de llegar para lograr la inmortalidad? ¿Y si hubiera alguien jugando a ser Dios?

 Cxg7+ era la vigésimo primera jugada

 «Nadie es inmortal. Un alma en la vida y en la muerte. Allá, ella te espera. Estaba escrito con las letras en sangre, con la punta de un palo de madera o algo semejante.»

El Ángel Rojo no descansa. Lucie y Sharko viven aprisionados por sus traumas, por sus fantasmas, por el mal. Durante el caso que los ocupará en Atomka, ambos vivirán su propio infierno de la mano de su pasado. Por su parte, Sharko volverá a enfrentarse a su némesis, El Ángel Rojo, que aunque halló la muerte en manos del mismo policía, ha encontrado a un continuador de su legado de sangre que le propondrá a Sharko una partida de ajedrez… a muerte.
Lucie, atenazada por la pérdida familiar en manos de un loco, intentará recuperar su vida y seguir adelante con el deseo de convertirse, de nuevo, en madre junto a Sharko. Sin embargo, los fantasmas acechan…

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