Marta Robles, en recuerdo de #AnaMaríaMatute

“Siempre viva”

47774_1_Olvidadoreygudualta«Ana María Matute no está, pero está. Ya dijo ella que se quedaría a vivir en sus libros y yo miro mi biblioteca y escojo, de entre los suyos,  ese mágico “Olvidado rey Gudú”. Nada más hacerlo,  mientras paso páginas ya leídas, veo saltar a Ana María a la pata coja, entre trasgos, hechiceros, guerreros y ondinas, invitándome a seguirla por el reino de Olar mientras me pregunta: “¿aprendiste que de nada vale el resentimiento? ¿aprendiste cómo curar el dolor?” Lo aprendí, claro, cuando leí el libro. Y lo olvidé, debo confesarlo, al cerrar sus tapas y quedarme sola y desamparada, después de lo vivido entre tantos personajes fantásticos. Aunque si lo pienso bien, creo que ellos nunca me me abandonaron, porque de vez en cuando noto que me acompaña el propio Gudú, hijo de Ardid y Volodioso e incluso que me persiguen los tres pidiéndome que no los olvide. Cómo podría hacerlo. Ni a ellos ni a Ana María Matute. Siempre viva, como sus personajes, entre historias y reglones y puntos y comas…»

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