Los finalistas de la 71.ª edición del Premio Nadal de Novela

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El martes 6 de enero se otorga, como todos los años, en el curso de la tradicional velada literaria que tiene lugar en el Hotel Palace de Barcelona, el Premio Nadal de Novela convocado por Ediciones Destino.

El Premio Nadal de Novela llega este año a su 71.ª edición y es el de más  larga tradición de los que se conceden en España. En la edición de este año concurren 335 novelas. El jurado está formado por Germán Gullón, Lorenzo Silva, Andrés Trapiello, Clara Sánchez y Emili Rosales.

Un año más, las obras presentadas reflejan la gran riqueza de registros del género novelístico, y abundan tanto las que se basan en la intriga como las de corte intimista.

Las obras finalistas de la 71.ª edición del Premio Nadal de Novela son:

Los muchos de Tomás Arranz Sanz

Las noches de Lili Q. de Gavroche (seudónimo)

Por si acaso te escribí de Miguel Sandín

Los que no cuentan de Sancho Saldaña (seudónimo)

Y he aquí un caballo blanco de Alejandro Morellón Mariano

Tánger. La ciudad de la mentira de Iñaki Martínez

 La novela ganadora de 2014 fue

La vida era eso, de Carmen Amoraga.

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Así nació el premio Nadal

Verano de 1944. Tras el éxito de su novela Mariona Rebull, el escritor y director del semanario “Destino”, un treintañero Ignacio Agustí, se pregunta cuántos escritores están todavía por descubrir en la aletargada literatura española de posguerra. Con el propósito de “despertar docenas de novelistas dormidos en los rincones anónimos del país”, Agustí piensa en una réplica del premio Joan Crexells que instauró el Ateneo Barcelonés en 1928 con el propósito de revitalizar el género novelístico; plantea su idea a Josep Vergés y Joan Teixidor, socios del semanario y de Ediciones Destino.

Dotado con cinco mil pesetas -en aquella época de restricciones y racionamiento-, el galardón podría alumbrar bestsellers como Mariona Rebull. Las objeciones de Vergés, que considera elevada la dotación, contrastan con el entusiasmo de Teixidor: propone bautizar el premio con el nombre de Eugenio Nadal. Hermano de Santiago Nadal Gaya, Eugenio fue redactor jefe en los primeros números de Destino. Catedrático de literatura y autor del libro Ciudades en España acaba de fallecer de leucemia el 10 de abril de aquel año 1944 a punto de cumplir 28 años.

Agustí redacta las bases del Nadal siguiendo el patrón de los premios Crexells y Folguera que se otorgaban en Barcelona antes del 39. El jurado de la primera edición está formado por Ignacio Agustí Peypoch, Joan Teixidor Comes, Josep Vergés Matas, Pedro Pruna Ozerans y Rafael Vázquez Zamora. Al final, el pintor Pruna es sustituido por el crítico Juan Ramón Masoliver. La convocatoria del galardón, que se otorgará cada 6 de enero, aparece publicada en Destino el 12 de  agosto de 1944. La elección de la festividad de Reyes, según palabras del propio Agustí, supone liberarse de la sobredosis de fiestas navideñas.  El Nadal fue una buena idea en aquellos tiempos de férreo franquismo: al presentarse en sociedad la novela ganadora como un hecho consumado y contar con el eco inmediato de los medios de comunicación, se favorecía su publicación y mermaba las posibilidades de ser prohibida por la censura.

La recepción de originales para el Nadal sigue su curso. A Agustí le gusta mucho El bosque de Ancines, de Carlos Martínez Barbeito. Juan Ramón Masoliver cree que es mejor La terraza de los Palau de César González Ruano y Josep Vergés se decanta por En el pueblo hay caras nuevas, del escritor gallego Álvarez Blázquez.

El último día de plazo de admisión –se habían recibido veintiséis originales- las opiniones del jurado experimentan un sorprendente vuelco: aterriza en la redacción de Destino un sobre de correo urgente con un manuscrito. Desde las primeras líneas, Agustí queda tan impactado que las comparte en voz alta  con sus compañeros. Luego se lleva la novela a casa. Veinticuatro horas después la tiene leída. Se titula Nada y la firma una joven desconocida, Carmen Laforet, veintitrés años: “El mundo que envolvía era inédito. Nadie había hecho una radiografía de los años medio vacíos, medio angustiados, extrañísimos de la posguerra como Carmen Laforet” afirma admirado.

En la noche del 6 de enero de 1945 durante la cena en el Café Suizo, los invitados degustan el menú, a base de crema de alcachofas, lenguado y becada, con peras a la cardinal de postre. El jurado delibera en el altillo. Quedan tres candidatas tras las dos primeras votaciones: Laforet, Ruano y Álvarez Blázquez. En la cuarta votación cae Ruano y en la quinta la disyuntiva es Laforet o Álvarez Blázquez.  Al final de las votaciones, Nada se proclama vencedora del Nadal. Con la obra de Laforet, los Reyes acaban de traer el primer regalo a la literatura española.

En su primera edición, el Nadal ha alcanzado el objetivo: vivificar la novela española, desvelar jóvenes valores. Como subraya Miguel Delibes, la novela española comenzó a recuperarse gracias al premio de Ediciones Destino: Agustí, su fundador, será jurado hasta 1956; a partir de 1958, la fiesta literaria pasará a celebrarse en su actual emplazamiento del Hotel Ritz.  La lista de autores ganadores puebla hoy los manuales de literatura española. Sólo en las primeras décadas, ya habían sido distinguidos, además de la citada Carmen Laforet, José María Gironella, Miguel Delibes, Luis Romero, Carmen Martín Gaite, Álvaro Cunqueiro, Rafael Sánchez Ferlosio o Ana María Matute.

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