La Liga de los Hombres Extraordinarios de Alan Moore

Este enero 2013, publicaremos una nueva entrega (¿y última?) de The League of Extraordinary Gentlemen, una de las famosas series urdidas por la genial mente de Alan Moore. Sobre esta famosa colección se habla en la biografía oficial del autor, editada recientemente bajo el título Alan Moore Storyteller. A continuación, os ofrecemos un pequeño extracto como aperitivo.

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«Vivimos una época muy turbulenta, en la que terribles sueños fruncen el ceño del Imperio». The League of Extraordinary Gentlemen, vol. 1 #1 

El primer título en publicarse fue The League of Extraordinary Gentlemen, un proyecto que se había estado gestando desde hacía tiempo atrás. La idea le fue originalmente propuesta a Kitchen Sink como novela gráfica a mediados de los 90, bajo el título The League of Extraordinary Gentlefolk. Moore ya había empezado a trabajar en la obra junto al dibujante Kevin O’Neill, colega desde los tiempos de 2000 AD, en Awesome Entertainment, antes del hundimiento de la compañía. Inspirado por el uso de personajes de dominio público del que había hecho gala en Lost Girls, el guionista extrajo una serie de personajes de la literatura victoriana y eduardiana para edificar un grupo de novelescos aventureros de época. «The League es casi un hijo bastardo de Lost Girls, pues parte de una repentina toma de conciencia de la riqueza del paisaje cultural que nos rodea, y que yace ahí, para que lo usemos».

La Liga en cuestión reúne al Allan Quatermain de H. Rider Haggard, al Griffin (alias, El hombre invisible) de H.G. Wells, al Capitán Nemo –el antiguo príncipe sij de la India reconvertido en tecnopirata por obra y gracia de Julio Verne–, al Dr. Jekyll/Mr. Hyde de Robert Louis Stevenson, y a Wilhelmina Murray (la prometida de Jonathan Harker en el Drácula de Bram Stoker). «Sabía a ciencia cierta que era una idea de primera clase. Porque era rematadamente obvia, rematadamente simple y nadie la había hecho antes. Ésas siempre son las mejores».

El tratamiento que el guionista otorga a estos personajes es muy fiel a sus originales literarios: Nemo es un sij que odia al Imperio Británico, El hombre invisible es absolutamente amoral, y Quatermain es un drogadicto fanfarrón y cobarde. La «teoría del campo unificado para la ficción» de Moore plantea la coexistencia de diversos y llamativos personajes en el paisaje ficcional propio de sus épocas. «A diferencia de la precisa y documentada Inglaterra victoriana de From Hell, ésta es una Inglaterra victoriana que sólo habría existido si toda la ficción victoriana fuera cierta».

En los seis números de la serie, ambientados en 1898, Mina Murray congrega al disfuncional grupo de aventureros a instancias del Servicio de Inteligencia Británico, para así luchar por la Reina y por la patria contra la amenaza que plantea un ataque inminente desde los cielos.

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La Liga fue el primer gran trabajo que Moore y O’Neill hicieron juntos, a pesar de que se conocían desde los tiempos del Westminster Comic Mart (una feria del cómic muy reputada) y habían sido colegas en 2000 AD. «El estilo de Kevin es inequívocamente inglés. Está influenciado por los cómics británicos y no tanto por los americanos, así que en su trabajo puedes ver la increíble tradición británica por esa sátira exagerada, a menudo grotesca, que se retrotrae, a través de The Beano y The Dandy, a los tiempos de Hogarth, Gillray y todos aquellos perversos caricaturistas políticos británicos de los siglos XVIII y XIX. Hay algo extremo en el trabajo de Kevin que lo hace ser casi de un realismo no fotográfico; una suerte de realismo emocional, que consigue llevando lo exagerado más allá de los confines de lo estrictamente realista».

El dibujo de O’Neill –diferente, caricaturesco, anguloso, meticulosamente fino en el entintado– es la antítesis del estándar americano, si bien explica que su estilo se enriqueció con la serie: «Me encontré dibujando gente y situaciones enteramente nuevas. Dibujar a Mina distante, o incluso tomando té, me resultó mucho más difícil que hacer que Marshal Law destruyera un bloque lleno de malignos superhéroes».

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El segundo volumen de The League, publicado en 2002, versaba sobre la invasión de Inglaterra por parte de diversos entes marcianos sacados de los libros de Edgar Rice Burroughs, Michael Moorcock, H.G. Wells y C.S. Lewis. «La segunda parte es muy Mars Attacks!, con todo el primer número ambientado en Marte. Marte era en verdad el París de aquella época. Cualquiera que fuera alguien estaba allí».

(…) Moore y O’Neill cambiaron ligeramente el formato para Century –el tercer volumen de The League–, que se compone de tres capítulos de 72 páginas, bastante autoconclusivos, ambientados a lo largo del siglo XX. «Estamos adentrándonos en un terreno inexplorado, contando un tipo diferente de historia, porque en los tomos que forman este tercer volumen pasamos de 1910 a 2009. Es como un torbellino mareante de cultura porque, en el contexto dela Liga, ni que decir tiene que no hablamos de cómo era el mundo en 1910, sino de cómo era el mundo de la ficción en 1910, o en 1969, o en 2011».

Mientras que los dos primeros volúmenes de The League empleaban principalmente personajes literarios, Century incorpora personalidades ficcionales de nuevos medios como la televisión, el cine o, en la primera entrega, el teatro. «La mayor parte hace referencia a situaciones de La ópera de los tres centavos, de Bertolt Brecht. Así que tenemos a Mackie el Navaja o Jenny la Pirata vagando por la narración, junto a otros personajes procedentes de la literatura de la época».

El segundo capítulo versa sobre la psicodelia underground de la década de 1960, el crimen organizado y el resurgir del interés por el ocultismo. «Lo hemos centrado todo en torno a un gran concierto de rock en Hyde Park. La segunda parte acaba muy mal».

La tercera entrega lleva hasta la actualidad a la ahora virtualmente inexistente Liga, en ella la narración se llena de referencias contemporáneas, y la subtrama del misterioso «niño mágico» alcanza su culmen.

El tercer volumen de The League no será, con toda probabilidad y acorde a las palabras de Moore, el último, ya que hay todo un universo de ficción listo para ser saqueado. «The League ha crecido como concepto desde que fuera concebida. Originalmente era, básicamente, una Liga de la Justicia Británica y Victoriana. Pero, cuando nos dimos cuenta de que podíamos hacer de cada personaje una referencia a alguna obra de ficción, surgieron una miríada de nuevas posibilidades. Cada universo y cada personaje de ficción que ha existido –potencialmente, al menos– cohabita en alguna parte del mundo de The League. Y por tanto ese mundo, como podrás imaginar, no tiene límites».

Gary Spencer Millidge

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