Introducción a Insexts (Aftershock) de Marguerite Bennett

«¿Terror corporal erótico?».

Vamos a ver, ¿por qué una chica agradable de buena familia como yo querría escribir sobre un tema así?

Escribí InSEXts porque soy una mujer, y ser mujer implica vivir inmersa en el terror corporal.

Si naces mujer, pronto descubres que tienes algún defecto y que te castigarán por ello. Te dicen que eres más débil que los demás. Te exigen que seas refinada, modesta, dulce, sonriente, callada… Recibes una educación que resulta asfixiante. Sabes que ser mujer implica tener taras. Asimilas que ser una niña o actuar como una niña resulta humillante. «Pegas como una niña», «llorar es de niñas», «eres una nenaza», «tú no eres como las demás niñas, eres rara».

A medida que creces y te haces mayor, tu cuerpo se deforma. Te salen curvas y protuberancias. Te hinchas, sientes dolor, calambres y sangras. Te tratan de forma distinta. Las personas con autoridad te obligan a taparte el cuerpo. Te mandan a casa si consideran que enseñas demasiado. No puedes esperar que tus compañeros de clase se comporten y te traten con respeto… es culpa de tu cuerpo. Algunos desconocidos que te cruzas por la calle hacen comentarios sobre tu cuerpo. Otros te siguen, atraídos por él. Expresan sus deseos. Incluso puede que, si se sienten frustrados o con licencia para seguir sus impulsos, lleguen a agredirte. Puede que abusen de tu cuerpo en función de lo que esperen encontrar.

Tu cuerpo es un aliado que no es de fiar, un traidor en potencia. Te crece pelo y te dicen que es asqueroso y repulsivo; tú te lo cortas o lo arrancas, pero siempre vuelve a crecer. Sudas. Tu cuerpo exuda fragancias que no son afrutadas ni florales. Te limpias la piel y te la exfolias, te cortas el pelo, lo tiñes o te haces mechas, le echas acondicionador y laca, ayunas y te bronceas, haces ejercicio, te empolvas y contorneas el rostro, pasas hambre, pero nunca nada es suficiente para alcanzar la perfección que se espera de tu cuerpo. Te critican por necesitar o querer hacer todas estas cosas y, sin embargo, te castigan cuando no las haces. No obstante, aunque luzcas una imagen ideal sin todo ese trabajo, te despreciarán cuando pasen los años y tu belleza empiece a marchitarse. Unos completos desconocidos juzgan tu juventud, tu atractivo y tu disposición sexual, entre otras características efímeras.

A veces, tu cuerpo te duele; los órganos se mueven, cambian, crecen y segregan. Puede que seas capaz de tener hijos. Tu pareja podría denigrarte por no poder tenerlos. O por quedarte embarazada en un mal momento. La culpa por tener o no tener hijos recae enteramente en ti. Tu cuerpo no te pertenece a ti, sino a otros. Te castigarán por tu cuerpo, con tu cuerpo.

Por todos estos motivos, he decidido escribir una historia sobre el terror, el poder, la sensualidad y la rabia relacionados con los cuerpos de las mujeres, en toda su metamorfosis. Lo tierno se endurece; lo amable se vuelve mordaz. Dientes apretados y furia contenida tras una sonrisa complaciente. Aquello que fue colonizado y esclavizado se libera de sus ataduras.

¿Por qué iba a escribir esto?

Soy una mujer que vive en un mundo de terror corporal.

Y tú también.

Marguerite Bennett

El primer tomo de la serie ya se encuentra el librerías. INFO AQUÍ.

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