Autoras fantásticas, por Sofía Rhei

La fantasía escrita por mujeres está en un momento de auge, con autoras como Holly Black, Cassandra Clare, Marissa Meyer, Leigh Bardugo, Maggie Stiefvater, Victoria Aveyard… En el ámbito juvenil, el mayor éxito de todos los tiempos también ha sido obra de una autora, la inglesa J. K. Rowling.

Acaba de aparecer en castellano “Una magia más oscura”, primera parte de la esperada trilogía “Sombras de magia” de V. E. Schwab. En ella se describe un mundo en el que existen diferentes versiones de Londres, distinguidas con nombres de colores. Kell tiene la capacidad de viajar entre las ciudades paralelas, pero comete el error de dejarse robar un poderoso objeto mágico por la ladrona Delilah…

Con la excusa de este espectacular lanzamiento, aprovechemos para hacer un repaso de la situación en nuestro país. La fantasía nacional escrita por mujeres seguramente empiece en el siglo XIX con Emilia Pardo Bazán, ya que su amplia obra incluye leyendas espectrales de sabor romántico, y Fernán Caballero o Cecilia Bohl de Faber, la “hermana Grimm” española, que recogió con mucha gracia sugestivas y terribles leyendas del folklore andaluz.

Desde esos inicios hasta ahora, la autora con mayor número de lectores ha sido Laura Gallego, fiel al género fantástico en la mayor parte de su obra, y al juvenil en toda ella. Los puntos fuertes de esta son la calidad de los personajes y la agilidad narrativa. Entre sus libros destacaría “El coleccionista de relojes extraordinarios”.

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Las autoras de género más importantes del siglo XX, que no fue demasiado rico en obras de fantasía escritas por mujeres, fueron Ana María Matute y Carmen Martín Gaite. Ya en el XXI, el premio Minotauro, de gran dotación para una obra inédita de género, solo ha recompensado dos novelas de autoría femenina:‘Gothika’ de Clara Tahoces y ‘Ciudad sin estrellas’, de Montse de Paz. El premio Celsius de la Semana Negra, a novela publicada, ha recaído en mujeres en el mismo número de ocasiones: ‘Hijos del Clan Rojo’ de Elia Barceló, y “Róndola”, de quien suscribe este artículo.

La fantasía es un género muy amplio en el que caben todo tipo de posturas respecto al enfoque con el que se afronta el género. Empezaremos con las autoras que, de un modo u otro, abrazan las etiquetas del género y están integradas dentro de su activo fandom. La mayor parte de ellas han compaginado la escritura para lectores adultos con las novelas juveniles.

Elia Barceló ha desarrollado una de las obras más importantes plena y conscientementes fantásticas del panorama nacional con su obra tanto para adultos como juvenil. Tiene un estilo racionalista pero en absoluto exento de emoción y muy visual y ambiental sin descuidar el ritmo. Su lista de obras muchas de ellas traducidas a varios idiomas, es tan larga como este artículo. Personalmente recomiendo “El vuelo del hipogrifo”, “Disfraces terribles”, y la novela juvenil “Cordeluna”, premio Edebé. También obtuvo esta distinción Susana Vallejo, narradora entregada al género fantástico y aficionada a las presencias fantasmales y a una caracterización emocional de los personajes sin olvidar sus lados oscuros. Otra de las autoras de mayor repercusión es la escritora y guionista Maite Carranza, cuya trilogía “La guerra de las brujas” ha alcanzado éxito internacional; también ha escrito una divertida novela sobre el mundo feérico, “Magia de una noche de verano”. Nerea Riesco se mueve en una línea cercana al thriller, pero incluyendo en ocasiones elementos fantásticos. También quisiera destacar la curiosa novela Götterdämerung, de Mariela González. Respecto a la fantasía épica de corte medieval, las obras de mayor repercusión han sido “Aranmanoth” y “Olvidado Rey Gudú” de Ana María Matute. Entre las autoras en activo destacan Virginia Pérez de la Puente, gran conocedora del género, con sus potentes personajes femeninos, y Aránzazu Serrano, cuya bilogía de Neimhaim ha conseguido entrar en las listas de bestsellers.

Dentro de la fantasía, en general, los títulos juveniles alcanzan mejores ventas, por lo que es importante tener en cuenta este nivel lector a la hora de comprender el panorama. Dentro de las voces galardonadas en la fantasía juvenil reciente destacan Patricia García Rojo, ganadora del premio Gran Angular, y Ledicia Costas, que obtuvo el premio Nacional con su encantadora obra “Escarlatina”, en idioma gallego. Entre las autoras más leídas y valoradas están Selene Pascual e Iria G. Parente, cuya prolífica carrera conjunta comprende fantasía de época, urbana y steampunk; en ella destaca “Rojo y Oro”, que probablemente sea la primera novela nacional que incluye un femenino genérico. También incluye elementos fantásticos la conocida obra de Victoria Álvarez, de alta calidad literaria y una documentación cuidadísima. Otras autoras a seguir son Gabriella Campbell, Alba Quintas, Gemma Bonín, Ana González Duque, Laura López Alfranca…

A continuación hablamos de todos aquellos textos que, incorporando elementos mágicos o no miméticos, no entran exactamente dentro de lo que se ha publicado tradicionalmente en las editoriales de género. Las autoras nombradas a continuación escriben con la libertad de no ceñirse necesariamente a un género preestablecido, pero con el inconveniente de que editores y libreros a veces no saben bien dónde ubicar sus obras. Algunas de las voces más interesantes, para mi gusto, se desarrollan en estos géneros híbridos.

Respecto al reconocimiento crítico logrado, el puesto de honor pertenece a Cristina Fernandez-Cubas, ganadora del premio Nacional de literatura. Su obra es limítrofe, e incorpora elementos inquietantes, a veces cercanos al terror. Quien no conozca sus relatos ya está tardando en ir a hacerse con una copia. La otra gran autora nacional de fantasía literaria y oscura es Pilar Pedraza, con una obra variada e híbrida entre ficción y documento, igualmente imprescindible. 

Fernández-Cubas tiene una voz personal, de carácter literario, que en ocasiones roza el realismo mágico.También ubicaría en este marco las obras de género de Patricia Esteban Erlés, Espido Freire y María Zaragoza. Esta última, además, ha escrito fantasía crossover, es decir, que puede ser leída tanto por adultos como por adolescentes, con “Sortilegio”.

Un poco más allá del realismo mágico está la weird fiction. Las voces más relevantes y traducidas dentro de este subgénero de lo inquietante y lo que remueve las tripas son Cristina Jurado y Marian Womack.  Es el caso también de Laura Fernández, autora de “Connerland”, sobre sorpresa en el que los elementos sobrenaturales y los guiños a la ciencia ficción conviven alegremente, y de Tamara Romero, la David Lynch catalana, autora independiente y de culto capaz de sorprender a sus fans con cada una de sus obras sin perder nunca su estilo inconfundible. Otras autoras en esta línea son Beatriz García Guirado, So Blonde y Ana Llurba.

Recientemente están surgiendo una buena cantidad de antologías doblemente de género que permiten descubrir a autoras con mucho que decir. Entre ellas están “Insólitas”, que muestra un amplio panorama de escritoras de géneros especulativos de habla hispana, “Terroríficas”, dedicada a fantasía y terror, “Vuelo de brujas”, centrada en esta figura cultural, “Iridiscencia”, desde el punto de vista LGTB y “Empotradoras”, de fantasía erótica. Esperemos que sirvan de cantera para que el número de mujeres y personas no binarias que se decidan a cultivar la narrativa fantástica no haga más que crecer.

Sofía Rhei,

Autora de Róndola

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